Entre las voces más visibles de la oposición a la política energética cuatroteísta, se encuentra Alexandra Haas Paciuc, actual directora de Oxfam México y figura clave en el colectivo #CambiémoslaYa, quien mantiene entre sus miembros a las voces más críticas frente al plan energético 2025–2035 de Pemex y a la minería a cielo abierto.
Sin embargo, detrás de su discurso impostado de interés por los derechos humanos y el medio ambiente, se esconde una vida de privilegios otorgados por vínculos familiares con la mafia del poder.
El ascenso profesional y académico de Alexandra Haas está estrechamente vinculado a la trayectoria de su padre, Pedro Haas García, director de Pemex Gas y Petroquímica Básica entre 1994 y 1996.
Alexandra Haas Paciuc, actual directora de Oxfam México y su vida de privilegios otorgados por vínculos familiares con la mafia del poder.
Haas García, figuró como uno de los primeros consejeros de PMI Norteamérica, SA de CV, sociedad constituida con recursos de Petróleos Mexicanos.
Durante ese periodo, Pemex y sus subsidiarias establecieron una red de filiales y vehículos financieros en el extranjero, con sede en jurisdicciones como Islas Caimán, Luxemburgo, Suiza y Países Bajos.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que estas estructuras se caracterizaban por su “opacidad, complejidad y confusión”, ya que no reportaban de manera transparente su situación financiera a la hacienda pública federal.
Esa red de privilegios y recursos, construida en plena era neoliberal, financió la formación académica de Alexandra Haas: Derecho en la Universidad Iberoamericana y una maestría en NYU, estudios reservados para una élite con respaldo económico sólido.

Fuente: Facebook, 2015.
La influencia de Pedro Haas no terminó en los noventa. En 2019, reapareció como asesor del gobierno de Guanajuato a través de la consultora internacional Hartree Partners.
En 2021, columnas de El Universal lo vincularon con la compra de la refinería Deer Park a Shell, operación donde Hartree tendría intereses comerciales directos.
Los llamados “activistas fifí”, como Haas Paciuc, no representan un movimiento social auténtico.

Fuente: El Universal, 2021.
Mientras tanto, Alexandra Haas acumulaba cargos en administraciones priistas y panistas.
Fue consejera en la embajada de México en Estados Unidos y presidenta del CONAPRED durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, entre otros puestos.
Su carrera en la burocracia concluyó en 2019, junto con el ciclo de instituciones moldeadas bajo la lógica neoliberal.

Fuente: El Economista, 2015.
Desde entonces, pasó a dirigir Oxfam México, presentándose como una crítica del nacionalismo energético de la 4T.
El discurso de Haas desde Oxfam y #CambiémoslaYa pretende situarse del lado de la transparencia y la defensa de las comunidades.
Pero su trayectoria personal y su posición de privilegio provienen directamente del mismo sistema que ahora finge cuestionar con disfraz de activista progre.
Mientras OXFAM ataca a los proyectos energéticos de la Cuarta Transformación y acusa a la paraestatal petrolera de contribuir a la desigualdad, oculta los vínculos familiares de su directora con un exfuncionario prianista incapaz de deslindarse de la opacidad que lo cubre.
Los llamados “activistas fifí”, como Haas Paciuc, no representan un movimiento social auténtico ni una defensa desinteresada del medio ambiente.
Más bien, son la continuidad de los intereses neoliberales disfrazados de causas progresistas.















