En el marco del primer informe de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, autoridades tének y náhuatl de trece municipios de la Huasteca potosina, hidalguense y veracruzana se pronunciaron contra el fracking tras el anuncio del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035.
Esto es claramente un intento por organizaciones tras bambalinas —como Alianza Mexicana Contra el Fracking— para empujar la narrativa del uso del fracking en la administración de la Presidenta.
En el comunicado, las comunidades advirtieron que la fracturación hidráulica supuestamente amenaza la biodiversidad y la vida comunitaria, sin pruebas de que el fracking

La narrativa difundida por estas organizaciones es incompleta, posiblemente intervenida por la influencia de organismos como Fundar, el CEMDA y Engenera, miembros de Alianza Mexicana Contra el Fracking y #CambiémoslaYa!, y quienes han empujado con mayor fuerza las acusaciones de fracking en la administración actual.
Los ambientalistas ignoran que, desde febrero de 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma constitucional para prohibir el fracking en México.
En la propuesta se reconoce que esta técnica es una de las más dañinas al ambiente y a los derechos humanos, y se busca blindar la Constitución para impedir cualquier contrato o acto administrativo que permita su uso.
La iniciativa no ha avanzado por la resistencia de las minorías neoliberales en el Congreso, las mismas que en el sexenio de Peña Nieto impulsaron la reforma energética que abría las puertas al fracking.
PEMEX se fortalece como empresa pública al servicio del pueblo y la 4T mantiene su compromiso de no aplicar el fracking
Mientras los gobiernos anteriores entregaban recursos al capital privado y alentaban el uso de tecnologías depredadoras, la Cuarta Transformación ha defendido una transición hacia fuentes más limpias.
Sin dejar de lado el pragmatismo necesario para mantener la soberanía energética de nuestro país.
Aun así, sectores que se presentan como ambientalistas usan las demandas comunitarias para colocar a PEMEX y al gobierno de Claudia Sheinbaum como supuestos promotores de la devastación.
Aunque esto ya se haya desmentido en varias ocasiones por la propia Presidenta y el director general de PEMEX.
PEMEX se fortalece como empresa pública al servicio del pueblo y la 4T mantiene su compromiso de no aplicar el fracking, sugerir lo contrario solo es una manipulación a conveniencia de la realidad.
El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país
La verdadera contradicción no la tiene la gestión de Sheinbaum, está en quienes hoy se dicen defensores del territorio instrumentalizando comunidades indígenas, mientras muchos de ellos beben de los fondos “filantrópicos” del gran capital neoliberal.

