El 13 y 15 de agosto de 2025, la académica Aleida Azamar Alonso, doctora por la Universidad Complutense de Madrid e integrante de colectivos como #CambiémoslaYa!, publicó en El Universal dos artículos donde califica como una “trampa energética” la estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum y de PEMEX de colocar al gas natural en el centro de la política energética y convertir a México en un hub de exportación.
Desde su perspectiva, megaproyectos como Saguaro LNG amenazan ecosistemas, encarecerán la electricidad e hipotecarán el futuro de México.

Fuente: El Universal, agosto de 2025.
La crítica suena tajante, pero no siempre se sostiene en los hechos. Según los propios datos de PEMEX, la producción nacional de gas promedió 3,592 millones de pies cúbicos diarios en el primer semestre de 2025, y la meta del Plan Estratégico 2025–2035 es alcanzar 5,000 millones de pies cúbicos diarios para 2028.
#CambiémoslaYa no reconoce que México tiene capacidad instalada para avanzar en renovables
En 2024, el 57.7% de la generación eléctrica nacional provino de gas natural, combustible sin el cual el sistema eléctrico mexicano colapsaría.

Fuente: energia.conahcyt.mx, consultada en agosto de 2025.
También omite que proyectos como Saguaro LNG no buscan desviar gas de la población.
Sino aprovechar excedentes del mercado norteamericano y posicionar a México como nodo logístico en el Pacífico, generando ingresos fiscales estimados en más de 10 mil millones de dólares en una década y miles de empleos directos e indirectos.
Presentarlo únicamente como un “riesgo ecológico” sin reconocer sus beneficios es una simplificación que reduce la discusión a consignas.
Otro punto central en su crítica es el fracking. La representante de #CambiémoslaYa! asegura que la inclusión de este método en el Plan 2025-2035 “marca un retroceso” y contradice compromisos de campaña.
No obstante, la palabra fracking no figura en ningún momento dentro del Plan 2025-2035 de PEMEX.
El director general de la paraestatal, Víctor Rodríguez Padilla, ha asegurado que esta técnica no será utilizada para explotar yacimientos no convencionales.
El debate sobre el futuro energético del país debe ser riguroso y transparente.
Presentar el fracking como eje oficial de la política energética es, de nuevo, una extrapolación tramposa que apela a supuestos tecnicismos dentro del Plan, en busca de deslegitimar la estrategia de PEMEX.
Mientras los activistas académicos denuncian dependencia y vulnerabilidad, descartan las medidas con las que el gobierno busca justamente reducir esa fragilidad.
Tampoco reconocen que México tiene capacidad instalada para avanzar en renovables —46 GW potenciales de solar y eólica que podrían reducir la dependencia de gas en 20% y ahorrar 1,600 millones de dólares anuales—, pero esto no ocurre de la noche a la mañana ni es mutuamente excluyente con los planes de desarrollo para el gas natural en el país.
El debate sobre el futuro energético del país debe ser riguroso y transparente.
La crítica desde el activismo académico es bienvenida, pero cuando se construye sobre datos incompletos o afirmaciones selectivas.
Se corre el riesgo de debilitar los proyectos que buscan garantizar seguridad energética, estabilidad económica y soberanía nacional.

