Categoría: Saguaro LNG

  • Marcha por el Clima: el carnaval del ambientalismo financiado desde arriba

    Marcha por el Clima: el carnaval del ambientalismo financiado desde arriba

    El 11 de octubre de 2025, Paseo de la Reforma se convirtió en pasarela de la indignación boutique, bajo el nombre “Marcha por el Clima, la Vida y el Futuro”, los mismos colectivos de siempre —Greenpeace México, ONG europeas y activistas de clase media urbana— desfilaron en denuncia a la supuesta “devastación ambiental” auspiciada por el gobierno de México.

    Marcha por el Clima: el carnaval del ambientalismo financiado desde arriba.
    Marcha por el Clima la Vida y el Futuro.
    Fuente: Reforma, octubre 2025.

    Los manifestantes repitieron consignas importadas sin una sola propuesta concreta.

    Acusaron al Estado mexicano de “ecocidio”, pero guardaron un silencio absoluto frente a las corporaciones que financian sus propias campañas.

    Detrás del disfraz de activismo local, lo que marchó fue el ambientalismo profesionalizado, el que vive de fondos extranjeros mientras sermonea al pueblo sobre justicia climática.

    Denunciaron el Tren Maya y la planta de gas Saguaro LNG pero jamás mencionaron que fue precisamente el neoliberalismo ambientalista de las décadas pasadas —el de las concesiones mineras, la privatización del agua y la venta del territorio al turismo de élite— el que dejó la selva convertida en botín.

    Ese modelo, que hoy la 4T intenta revertir con un Estado fuerte y redistributivo, es el mismo que sus ONG financiadoras ayudaron a construir.

    Por primera vez, un gobierno popular planifica el desarrollo del sureste con criterios de justicia social y no de rentabilidad turística.

    La “Marcha por el Clima” no fue un acto de conciencia, sino un acto de nostalgia

    Pero eso incomoda a los guardianes del statu quo ambiental, que prefieren un país paralizado antes que un Estado que intervenga en nombre del pueblo.

    Quienes hablan de “democracia ecológica” desprecian las decisiones del voto popular; quienes exigen “transición energética” se oponen a toda infraestructura pública que la haga posible.

    Quienes claman por “el fin del extractivismo” viven de subvenciones provenientes de los países más extractivistas del planeta. Esa doble moral es el combustible real de su activismo.

    No hubo una sola pancarta contra las corporaciones que financian sus fundaciones, ni una sola crítica al modelo económico global que convierte al sur en vertedero y proveedor.

    Cemda judicializa la estación de carga del Tren Maya

    Toda la furia se dirigió, otra vez, contra el Estado mexicano, el único que intenta equilibrar justicia ambiental con justicia social.

    La “Marcha por el Clima” no fue un acto de conciencia, sino un acto de nostalgia: el ritual de un ambientalismo que perdió su causa popular y se aferra a la retórica que lo alimenta.

    Su problema no es con la deforestación ni con los gases fósiles: es con el hecho de que el pueblo y su gobierno se atrevieron a tomar las riendas del país.

    México no necesita salvadores en disfraz de ballena, sino un pueblo organizado que defienda su tierra sin pedir permiso a las ONG del norte.

  • El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    El 13 y 15 de agosto de 2025, la académica Aleida Azamar Alonso, doctora por la Universidad Complutense de Madrid e integrante de colectivos como #CambiémoslaYa!, publicó en El Universal dos artículos donde califica como una “trampa energética” la estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum y de PEMEX de colocar al gas natural en el centro de la política energética y convertir a México en un hub de exportación.

    Desde su perspectiva, megaproyectos como Saguaro LNG amenazan ecosistemas, encarecerán la electricidad e hipotecarán el futuro de México.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país.
    Encabezado del artículo publicado por Aleida Azamar en El Universal.
    Fuente: El Universal, agosto de 2025.

    La crítica suena tajante, pero no siempre se sostiene en los hechos. Según los propios datos de PEMEX, la producción nacional de gas promedió 3,592 millones de pies cúbicos diarios en el primer semestre de 2025, y la meta del Plan Estratégico 2025–2035 es alcanzar 5,000 millones de pies cúbicos diarios para 2028.

    #CambiémoslaYa no reconoce que México tiene capacidad instalada para avanzar en renovables

    En 2024, el 57.7% de la generación eléctrica nacional provino de gas natural, combustible sin el cual el sistema eléctrico mexicano colapsaría.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país.
    Generación energética por tecnología en México en 2022.
    Fuente: energia.conahcyt.mx, consultada en agosto de 2025.

    También omite que proyectos como Saguaro LNG no buscan desviar gas de la población.

    Sino aprovechar excedentes del mercado norteamericano y posicionar a México como nodo logístico en el Pacífico, generando ingresos fiscales estimados en más de 10 mil millones de dólares en una década y miles de empleos directos e indirectos.

    Presentarlo únicamente como un “riesgo ecológico” sin reconocer sus beneficios es una simplificación que reduce la discusión a consignas.

    Otro punto central en su crítica es el fracking. La representante de #CambiémoslaYa! asegura que la inclusión de este método en el Plan 2025-2035 “marca un retroceso” y contradice compromisos de campaña.

    No obstante, la palabra fracking no figura en ningún momento dentro del Plan 2025-2035 de PEMEX.

    El director general de la paraestatal, Víctor Rodríguez Padilla, ha asegurado que esta técnica no será utilizada para explotar yacimientos no convencionales.

    El debate sobre el futuro energético del país debe ser riguroso y transparente.

    Presentar el fracking como eje oficial de la política energética es, de nuevo, una extrapolación tramposa que apela a supuestos tecnicismos dentro del Plan, en busca de deslegitimar la estrategia de PEMEX.

    Mientras los activistas académicos denuncian dependencia y vulnerabilidad, descartan las medidas con las que el gobierno busca justamente reducir esa fragilidad.

    Tampoco reconocen que México tiene capacidad instalada para avanzar en renovables —46 GW potenciales de solar y eólica que podrían reducir la dependencia de gas en 20% y ahorrar 1,600 millones de dólares anuales—, pero esto no ocurre de la noche a la mañana ni es mutuamente excluyente con los planes de desarrollo para el gas natural en el país.

    Alianza Mexicana Contra el Plan Estratégico 2025-2035: cómo la Alianza Mexicana Contra el Fracking intenta deslegitimar a PEMEX

    El debate sobre el futuro energético del país debe ser riguroso y transparente.

    La crítica desde el activismo académico es bienvenida, pero cuando se construye sobre datos incompletos o afirmaciones selectivas.

    Se corre el riesgo de debilitar los proyectos que buscan garantizar seguridad energética, estabilidad económica y soberanía nacional.