El 25 de septiembre de 2025 el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) —integrante fundamental de colectivos obstruccionistas del progreso como Alianza Mexicana Contra el Fracking y #CambiémoslaYa!— volvió a colocar la disputa ambiental en el plano judicial al interponer un amparo contra la autorización para la Estación Multimodal de Carga del Tren Maya en Cancún.
El recurso expone con claridad cómo ciertos aparatos del ambientalismo corporativo buscan reconstituirse como diques frente a la transformación del sureste.

Fuente: Cambio22, septiembre de 2025.
Bajo la apariencia de un litigio técnico, la organización reactiva viejas lógicas de exclusión regional.
Intentando judicializar la obra para impedir que se materialicen procesos de infraestructura que han sido históricamente negados a la península.
Se trata de una estrategia que se enlaza con un linaje político bien identificado en la figura de su fundador, Gustavo Adolfo Alanís Ortega.
Personaje que fungió como consultor de proyectos ecocidas del ciclo neoliberal, entre ellos el ya cancelado aeropuerto de Texcoco.
Ese antecedente lo vincula con los circuitos de poder que saquearon territorio y bienes comunes en nombre de la privatización.
Cemda es una organización que se viste de guardiana ambiental, pero que porta el sello del viejo régimen.
En la demanda, Cemda exige anular el resolutivo emitido el 25 de julio por la Semarnat, que autorizó el desmonte de 259 hectáreas de selva.
Sus argumentos insisten en la supuesta fragmentación de la Manifestación de Impacto Ambiental y en la existencia de trabajos adelantados antes de la autorización.
Una vez más, Cemda despliega estrategias que no son más que dispositivos de sabotaje legal al servicio de intereses que nunca han reconocido el derecho de los pueblos del sureste a conectarse con un horizonte de desarrollo.
La estación de carga, pensada como nodo de articulación logística y territorial, es señalada como amenaza por quienes durante décadas guardaron silencio ante proyectos depredadores en el centro del país.
Leticia Merino: de la UNAM a la trinchera política ambiental
Más allá de la resolución jurídica, el episodio revela el verdadero lugar del Cemda en la geografía política contemporánea.
Una organización que se viste de guardiana ambiental, pero que porta el sello del viejo régimen.
Repitiendo las prácticas de obstrucción con las que la élite empresarial y política buscó perpetuar la desigualdad territorial.
En esta ofensiva judicial no se juega la selva, se juega la continuidad de un proyecto histórico de subordinación del sureste frente a los intereses del capital centralista.

