Categoría: ONG

  • Greenpeace y su patriotismo convenenciero

    Greenpeace y su patriotismo convenenciero

    Greenpeace México eligió el marco de las fiestas patrias para ensayar una jugada discursiva que raya en la manipulación simbólica, apropiándose de la retórica de la independencia nacional para atacar, de manera solapada al Tren Maya.

    Ambientalistas usan a comunidades para rechazar el fracking pero omiten avances de la 4T para prohibirlo

    Bajo el título “México al grito de ¡Selva!”, el texto publicado por la ONG representa claramente sus mañas de travestir de causa popular la oposición a la transformación material de nuestro país.

    El artículo intenta dibujar un paralelismo entre los movimientos emancipatorios del siglo XIX y las resistencias actuales contra los “megaproyectos neocolonialistas”.

    Greenpeace no defiende la soberanía, sino una patria inmóvil, despojada de proyecto histórico.

    No es casual que en esa categoría inserten al Tren Maya, presentándolo de forma velada junto con otros proyectos privados.

    Greenpeace México eligió el marco de las fiestas patrias para ensayar una jugada discursiva que raya en la manipulación simbólica, apropiándose de la retórica de la independencia nacional para atacar, de manera solapada al Tren Maya.
    Encabezado del artículo publicado por Greenpeace México el 15 de septiembre de 2025.
    Fuente: Greenpeace México, septiembre de 2025.

    Greenpeace no reconoce al Tren Maya como un esfuerzo de soberanía estatal que busca romper con el rezago histórico y la dependencia de las economías locales a un turismo depredador controlado por corporaciones extranjeras.

    En su lugar, lo ven como un extensión del sistema depredador, de manera errónea y convenenciera a sus intereses.

    Greenpeace señala la devastación de los acuíferos por las granjas porcícolas y la apropiación privada de las playas por consorcios hoteleros, pero en lugar de diferenciar, subsume el proyecto ferroviario del Estado en el mismo saco de la rapiña neoliberal.

    Es revelador que una ONG con financiamiento y redes internacionales pretenda utilizar de forma tan burda el lenguaje de la patria y la insurgencia popular.

    En su relato, la independencia no es contra los intereses oligárquicos globales, sino contra un Estado que intenta reequilibrar la balanza en una región históricamente explotada.

    Lo que hay detrás no es amor a México ni a la selva, sino la insistencia en congelar al sureste en la eterna condición de reserva ecológica, siempre disponible para los intereses del capital global.

    Greenpeace pretende gritar “¡Viva México!” mientras acusa al Estado de neocolonialismo.

    Pero lo que en realidad defienden no es soberanía, sino una patria inmóvil, despojada de proyecto histórico.

  • El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    Recientemente, SEMARNAT autorizó el cambio de uso de suelo en 261 hectáreas de selva para construir la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Frente a esto, Greenpeace y otras organizaciones ambientales volvieron a descalificar a la autoridad ambiental, presentando la autorización como un permiso para continuar la supuesta devastación ambiental en el sureste.

    Nuevamente, las ONG ambientales —y sus altavoces en medios opositores— atacan a un Estado que, por primera vez en décadas, se asume como garante del interés público.

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.
    Encabezado del artículo de Greenpeace donde acusa a SEMARNAT de autorizar “devastación”.
    Fuente: Greenpeace, septiembre de 2025.

    El componente de carga del Tren Maya sirve para sacar parte del transporte de mercancías de las carreteras saturadas y llevarlo al ferrocarril, un formato de transporte con menor huella ambiental por tonelada-kilómetro, menos siniestros viales y más trazabilidad.

    ¿Qué implica para el pueblo trabajador de Cancún y del sureste? Menos tráileres en accesos turísticos y colonias, menos tiempo perdido en congestionamientos, menos accidentes, y costos logísticos más bajos para productores y MIPYMES.

    Así se democratiza el desarrollo, por más que Greenpeace y otras organizaciones quieran detenerlo poniendo a la selva de excusa.

    Greenpeace omite que una autorización ambiental en México no es barra libre, impone condicionantes de protección al medio que deben cumplirse antes, durante y después de la obra.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    Greenpeace y otras organizaciones ambientales se lanzan contra el Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Incluso cuando la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAPN) señala deficiencias puntuales—por ejemplo, en el sustento técnico de los pasos de fauna— el camino institucional no es dinamitar el proceso, sino corregirlo.

    Esa es la diferencia entre abandono neoliberal y Estado de bienestar, mientras para el primero es todo o nada, el segundo entiende su importancia como agente regulador en la vida económica del país.

    Sí, se utilizará parte de la infraestructura de la terminal para almacenar residuos peligrosos, no obstante, anunciar este detalle con tono catastrofista es una clara manipulación en pos de desacreditar al proyecto.

    Las ONG eluden a conveniencia la realidad del manejo de residuos peligrosos, hacerlo en instalaciones formales disminuye el riesgo. La alternativa es la dispersión y la opacidad.

    El discurso fatalista borra el contrafactual del debate público, ¿qué pasa si no se ordena la logística con una terminal ferroviaria?

    Siguen los camiones en masa, las vialidades colapsadas, los accidentes y el encarecimiento de insumos que pagan las familias.

    La transición de carretera a tren, acompañada de reglas estrictas y fiscalización social, democratiza beneficios como el empleo local digno y servicios públicos que no sólo mueven turistas, sino mercancías para la economía popular.

  • El T-MEC y las ONG extranjeras contra la soberanía de México y la vaquita marina como pretexto

    El T-MEC y las ONG extranjeras contra la soberanía de México y la vaquita marina como pretexto

    El 20 de agosto de 2025, la Comisión para la Cooperación Ambiental del T-MEC difundió un expediente acusando a México de supuestas “omisiones” en la protección de la vaquita marina en el Alto Golfo de California.

    El informe fue difundido y respaldado por ONG extranjeras como el Center for Biological Diversity (CBD), que no solamente denuncia la práctica deleznable de la pesca ilegal, en la práctica, condiciona la política pesquera y ambiental mexicana.

    Todo esto pese a que la actual administración, desde López Obrador, ha sido la más comprometida con la protección de la biodiversidad en el Golfo de California y Mar de Cortés.

    Los portavoces del CBD afirman que “México debe suspender de inmediato toda pesca con redes agalleras e implementar vigilancia 24 horas en todo el hábitat de la vaquita” —acciones ya emprendidas por el gobierno de MORENA desde 2020—, presionando para que incluso se habiliten sanciones comerciales dentro del T-MEC.

    El amparo contra el Tren Maya y sus supuestos retrasos: la prensa conservadora y el activismo de papel unen fuerzas para frenan el progreso nacional

    Se trata de un chantaje diplomático disfrazado de preocupación ambiental, que busca trasladar a tribunales comerciales lo que en realidad es una decisión de política interna: cómo garantizar la conservación de la biodiversidad sin condenar a la pobreza a comunidades pesqueras enteras.

    Comisión ambiental del T-MEC señala omisiones de México que agravan la crisis de la vaquita marina

    No es coincidencia que el CBD use el caso de la vaquita marina como una oportunidad para justificar mayor injerencia y fiscalización extranjera en la zona del Golfo de California.

    En marzo de 2025, la organización realizó señalamientos contra el proyecto Saguaro LNG en Puerto Libertad, Sonora, acusándolo de “imprudencia” y de amenazar a ballenas y delfines.

    En aquella ocasión, el CBD hizo uso del mismo discurso que hoy repite; alarmismo y llamados a organismos internacionales para bloquear un proyecto clave para la exportación de gas mexicano a Asia.

    El T-MEC y las ONG extranjeras contra la soberanía de México y la vaquita marina como pretexto.
    Extracto del comunicado del CBD señalando al gobierno de México por omisiones en la protección a la vaquita marina.
    Fuente: Center for Biological Diversity, agosto 2025.

    Es innegable que la vaquita marina está en peligro crítico; sobreviven menos de diez ejemplares según monitoreos hidroacústicos recientes.

    Pero utilizar esta tragedia como ariete para permitir la intromisión extranjera resulta indolente e inaceptable.

    México ya ha establecido vedas, prohibido las redes agalleras desde 2020 y mantiene operativos de vigilancia, aunque limitados por la realidad de la pesca ilegal y el crimen organizado que trafica con la totoaba.

    Lo que nuestro país necesita no es una inquisición internacional, sino cooperación real.

    Pero la cooperación es algo ajeno para organizaciones como el CBD, que prefiere lanzar acusaciones firmadas en Montreal para dictar qué debe hacer México en sus aguas.

    Bajo la bandera de salvar a la vaquita marina, se entrometen en decisiones que afectan la seguridad alimentaria, el comercio y los proyectos de desarrollo energético que sostendrán al país en las próximas décadas.

    La defensa de la biodiversidad mexicana es irrenunciable, pero no puede convertirse en pretexto para la imposición extranjera.

    México debe proteger a la vaquita marina con vigilancia efectiva y con el respaldo de sus comunidades pesqueras, no con sanciones ni chantajes de terceros.

  • Se destapa nuevamente el injerencismo de las ONG medioambientales en México

    Se destapa nuevamente el injerencismo de las ONG medioambientales en México

    A inicios de este mes, el periódico Contralínea publicó la sexta entrega de una serie dedicada a desenmascarar la verdadera naturaleza de ciertos actores de la sociedad civil en México, en el artículo, se destapa la trama de injerencismo de las ONG medioambientales.

    Si bien no se trata de ninguna revelación inédita, confirma que la sociedad civil burguesa no tiene reparo en acudir a monopolios tecnológicos como Google o dependencias estadounidenses como USAID para tejer alianzas financieras y políticas que sostienen lo que ya funciona como una industria por derecho propio.

    No es sorpresa que entre las organizaciones mencionadas por Contralínea se encuentren algunas de las más críticas con los proyectos de la Cuarta Transformación.

    Corredor Interoceánico, el PODER del intervencionismo contra el desarrollo nacional

    Ahí aparecen, Iniciativa Climática de México (ICM) —financiadora de México Evalúa, CEMDA y GreenPeace México—, The Nature Conservancy (TNC), Pronatura, Rainforest Alliance y Amigos de Sian Ka’an.

    Entre otras organizaciones que han dedicado buena parte de los últimos 7 años a obstaculizar cualquier progreso para el pueblo mexicano en nombre de los árboles y la tierra.

    Se destapa nuevamente el injerencismo de las ONG medioambientales en México.
    Red de financiamiento privado y extranjero a ONG ambientales relevada por Contralínea.
    Fuente: Contralínea, agosto de 2025.

    Injerencismo y medio ambiente: confluencia de EU y burguesía mexicana

    El papel de las ONG medioambientales en México adquiere un cariz especialmente sensible a la luz de la coyuntura actual.

    En un momento donde una intervención institucional en México parece de lo más apetecible para la casa blanca.

    Ya desde 2020, la Presidencia ha señalado flujos monetarios originados de fundaciones y entidades estadounidenses hacia organizaciones que encabezan el litigio y la comunicación contra proyectos como el Tren Maya.

    Las ONG lo negaron o matizaron, pero el dato de la injerencia financiera quedó sobre la mesa pública.

    Aquí entra el detalle que la prensa fifí siempre omite, mientras la oposición se cuelga de etiquetas verdes, la 4T ha destapado el injerencismo de estas ONG ambientales y desmantelado su libreto de imperialismo soft.

    Negándose rotundamente a acciones lacerantes para nuestra soberanía y diciendo no a la tropa extranjera y sí a la cooperación digna.

    De paso, Sheinbaum ha contenido el impulso fascistoide de la derecha trumpista.

    Esa que fantasea con marines en territorio mexicano atacando a diestra y siniestra civiles como la hicieron en Iraq o Afganistán.

    Sosteniendo una diplomacia que prepondera la autonomía del pueblo mexicano.

    Cuando la ruta de acción frontal se cierra, Washington desempolva el plan de intervencionismo indirecto.

    Consistente en moldear agendas públicas vía financiamiento e instituciones técnicas.

    Esta idea está lejos de ser una teoría conspirativa; en Bolivia, Evo Morales expulsó a USAID en 2013 por injerencismo y en Ecuador el Estado clausuró la ONG ambiental Pachamama tras acusarla de inmiscuirse en decisiones soberanas sobre recursos naturales.

    Ya se han destapado las verdaderas lealtades de estos organismos y, por suerte, ha quedo claro que sus mentiras y llamados a obstaculizar el renacimiento de México no serán más escuchadas en el nuevo México transformado.

    El destino de México será dictado solo por el verdadero pueblo mexicano.