Categoría: ONG

  • Bajo el disfraz del ecocentrismo, las ONG neoliberales buscan sabotear la soberanía energética del norte de México

    Bajo el disfraz del ecocentrismo, las ONG neoliberales buscan sabotear la soberanía energética del norte de México

    El intento de la organización Nuestro Futuro por detener el Proyecto Saguaro GNL en Puerto Libertad por parte de la ONG Nuestro Futuro, no puede entenderse como una simple defensa ambiental.

    Es una ofensiva jurídica dirigida contra uno de los proyectos estratégicos más ambiciosos del norte de México.

    Salvaguarda o despojo, la trampa de Oceana en el mar mexicano

    Pieza clave del corredor energético de Sonora y símbolo de la recuperación soberana de la infraestructura nacional.

    El 1 de octubre de 2025, Nuestro Futuro presentó una demanda para anular la autorización federal que permitió la instalación de la planta de gas natural licuado Saguaro GNL en el Golfo de California.

    La organización exige que se declare inconstitucional el permiso otorgado por el gobierno mexicano.

    Alegando que “pone en riesgo la integridad biológica del Golfo” y que las ballenas “reclaman su derecho a existir”.

    Bajo el supuesto manto de “justicia ecocéntrica”, estas ONG reproducen el guión del ambientalismo colonial

    Esa retórica, vaciada de contenido social y revestida de sentimentalismo ecológico, pretende sustituir el debate energético por un espectáculo jurídico.

    Donde el territorio se representa sin sus habitantes, y la naturaleza es usada como coartada moral para perpetuar la parálisis económica.

    El expediente técnico elaborado por sus aliados —consultoras privadas y académicos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur— recicla argumentos de manual: el ruido submarino, el tráfico de buques, las especies invasoras.

    Nada dicen, sin embargo, de los beneficios concretos que el proyecto traerá para las comunidades costeras ni del papel de Sonora en la transición energética regional.

    Bajo el supuesto manto de “justicia ecocéntrica”, estas ONG reproducen el guión del ambientalismo colonial.

    Dictar desde la comodidad de sus oficinas en la capital qué puede o no puede desarrollarse en los márgenes del país.

    El proyecto de Puerto Libertad permitirá transformar una zona históricamente marginada en un polo industrial y logístico de alcance continental. Por eso la reacción ha sido tan virulenta.

    El crecimiento del noroeste, pone en crisis los viejos privilegios del centralismo tecnocrático y la intermediación de fundaciones extranjeras.

    La supuesta defensa del Golfo de California no es más que la máscara de un poder que teme la autonomía energética del Estado mexicano.

    El amparo de Nuestro Futuro no representa a las ballenas, sino la del viejo neoliberalismo reconfigurado en discurso ecológico.

    Es la ofensiva del privilegio travestido de ética ambiental, empeñado en impedir que México produzca su propia energía, que el norte deje de ser periferia y que la soberanía deje de ser un ideal para convertirse en política pública.

  • Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones

    Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones

    El 23 de septiembre de 2025, mientras sus activistas escalaban la Estela de Luz al grito de “La Selva Maya grita. Semarnat ¡Sálvala!”, Greenpeace acusó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de ser instrumental para la supuesta devastación del sureste, al autorizar megaproyectos como el Tren Maya, las megagranjas porcícolas y las concesiones a Calica y Cemex.

    Según la ONG, en los últimos cinco años se han perdido casi 300 mil hectáreas de selva en la Península de Yucatán.

    Cifra que pretende colocar como destrucción ambiental sin sentido, ignorando que gran parte de dicha selva se ha transformado en infraestructura al servicio del pueblo mexicano.

    Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones.
    Póster desplegado por Greenpeace en la Estela de Luz a modo de protesta.
    Fuente: Proceso, septiembre de 2025.

    Lejos de la cerrazón que Greenpeace intentó retratar, la respuesta oficial fue inmediata.

    SEMARNAT convocó a los activistas una reunión con la secretaria Alicia Bárcena, funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

    También estuvo presente la directora ejecutiva de Greenpeace México, Aleira Lara.

    SEMARNAT y su encuentro con activistas de Greenpeace.

    El encuentro, derivó en acuerdos concretos por parte del Estado, callando a los activistas que acusan a la Cuarta Transformación de complicidad con la destrucción ambiental.

    La principal resolución fue la instalación de mesas de trabajo multisectoriales para diseñar un ordenamiento ecológico integral de la Península de Yucatán.

    Estas mesas revisarán proyectos clave como el Tren Maya, el puerto de carga de Cancún y las concesiones otorgadas a Calica y Cemex.

    El hecho demuestra que la autoridad ambiental federal no evade la discusión, sino que abre un proceso formal de análisis y revisión.

    Mientras Greenpeace se queja con pantomimas simbólicas y acciones de impacto mediático, el gobierno responde con mecanismos de planificación y de participación institucional.

    A diferencia de la narrativa que buscan diseminar estos activistas burgueses, la actual SEMARNAT sí establece estrategias para ordenar ecológicamente la región.

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    Aun cuando el activismo fifí prefiere recurrir a gestos de confrontación y descalificación en lugar de reconocer un avance real en el diálogo.

    Con ello queda claro que la estrategia gubernamental privilegia la construcción de soluciones de largo plazo frente a la crítica inmediata, asegurando que la Selva Maya se atienda con instrumentos de gestión y no únicamente con consignas.

  • La sospechosa opacidad de PODER

    La sospechosa opacidad de PODER

    La ONG Project on Organizing, Development, Education and Research (PODER, por sus siglas en inglés) se jacta de ser salvaguarda de la rendición de cuentas corporativa en México y América Latina.

    Miembro de redes como RedESC, la Alianza Mexicana contra el Fracking y #CambiémoslaYa!, así como autora intelectual de la web de transparencia corporativa QuiénEsQuién.Wiki, esta organización se maneja con una opacidad que parece parodiar a la corrupción corporativa que dice fiscalizar.

    El yugo tecnocrático de Engenera contra la transformación popular

    La ONG fue registrada en la División de Corporaciones del estado de Nueva York el 11 de enero de 2010.

    Más allá de los nombres de su consejo directivo, existe poca información abierta sobre el funcionamiento interno de la organización y su rendición de cuentas.

    Su dirección fiscal en Estados Unidos es un buzón de correo en Nueva York.

    El organismo registró su marca a través de un despacho legal en Seattle ciudad natal de su fundador y exdirector ejecutivo, Benjamín Cokelet.

    PODER recibe sin pudor recursos de fundaciones que sostienen al mismo imperialismo corporativo que dicen combatir.
    Datos de registro de PODER.
    Fuente: Departamento de Estado, División de Corporaciones del Estado de Nueva York, consultada en octubre de 2025.

    PODER se maneja con una opacidad que parece parodiar a la corrupción corporativa que dice fiscalizar.

    Lejos de rendir cuentas en México, ni siquiera se registra como razón social ante la Secretaría de Economía ni como donataria autorizada, requisitos con los que otras organizaciones extranjeras sí cumplen al trabajar en suelo mexicano.

    Por no tener, la organización no cuenta si quiera con RFC o CLUNI que la identifique en territorio nacional.

    Esta organización —al igual que otras de similar calaña como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad— tiene la arrogancia de colocarse como faro ético por encima de la “contaminación moral” del capital, mientras recibe sin pudor recursos de fundaciones que sostienen al mismo imperialismo corporativo que dicen combatir.

    Es, en realidad, un apéndice de los brazos ideológicos del gran capital internacional, legitimado por un activismo de cartón que no modifica un ápice la vida concreta de los pueblos.

    Tan solo en 2020, la organización recibió más de un millón de dólares por parte de Fundación Ford emblema del filantrocapitalismo imperial, además de la American Jewish World Service Inc., el Wellspring Philanthropic Fund y la William & Flora Hewlett Foundation.

    Dinero que, lejos de alimentar luchas emancipatorias, convierte a PODER en punta de lanza del activismo burgués, reduciéndolo un dispositivo de neutralización política que opera con la máscara de la sociedad civil mientras refuerza los intereses de las élites transnacionales.

    PODER recibe sin pudor recursos de fundaciones que sostienen al mismo imperialismo corporativo que dicen combatir.
    Declaración de un monto donado por Ford Foundation a PODER en 2020 para programas de justicia climática en México y América Central.
    Fuente: Ford Foundation, 2020.

    ¿Debemos escuchar a quienes solo rinden cuentas ante Washington y Nueva York

    Según el reporte de finanzas correspondiente al ejercicio fiscal de 2023, la organización recibió un total de 981,052 dólares en donaciones y grants, de los cuales gastó 1,330,456 dólares, supuestamente pagando sólo 51,594 dólares en salarios y bonos a sus empleados.

    PODER recibe sin pudor recursos de fundaciones que sostienen al mismo imperialismo corporativo que dicen combatir.
    Extracto de la declaración fiscal de PODER ante el IRS para el ejercicio de 2023.
    Fuente: Propública, consultada en octubre de 2025.

    Con este ejemplo, la pregunta permanece en el aire. ¿debemos escuchar a quienes solo rinden cuentas ante Washington y Nueva York para que sean ellos quienes nos enseñen de resistencia y protección del territorio?

    La verdadera emancipación de México también pasa por cuestionar la legitimidad e intereses del activismo fifí.

  • Salvaguarda o despojo, la trampa de Oceana en el mar mexicano

    Salvaguarda o despojo, la trampa de Oceana en el mar mexicano

    La ONG ambientalista Oceana presentó en marzo, una propuesta para instaurar una llamada zona de salvaguarda en aguas profundas para prohibir toda exploración y extracción de hidrocarburos de unas 346 mil kilómetros cuadrados, casi la mitad de la Zona Económica Exclusiva en esa región.

    Amparan su petición en una figura ya existente en la Ley de Hidrocarburos, creada por decreto presidencial, y recuerdan que en 2016 se declararon cinco zonas de ese tipo sobre arrecifes y manglares.

    La diferencia es que ahora no se trata de áreas sensibles localizadas sino de un territorio inmenso que concentra parte de las reservas estratégicas del país.

    Estudios académicos muestran que cerca de 70% de las reservas probadas de hidrocarburos están en el mar y que en aguas profundas se concentra alrededor del 6%.

    No es todo el petróleo de México, pero sí una franja clave en la seguridad energética.

    Pretender prohibir allí cualquier actividad extractiva equivale a desarmar al Estado frente a las necesidades de financiamiento y transición.

    Reducir el debate a un número inflado de encuestados como lo hizo Oceana, es minimizar una discusión que corresponde al pueblo y al Estado.

    Para apuntalar la propuesta, Oceana difundió un estudio de opinión que supuestamente demuestra que 78% de los mexicanos respalda la idea.

    La encuesta fue realizada por teléfono a 350 personas y con un margen de error de casi 4 por ciento.

    El dato del 78% circula en comunicados y notas de prensa como verdad incuestionable, cuando en realidad es apenas un indicio condicionado por el tamaño y la forma de la muestra.

    No es la primera vez que una organización internacional pretende imponer una agenda energética disfrazada de preocupación ecológica.

    Se presenta como defensa del mar, pero en la práctica busca restringir la capacidad soberana de México de decidir sobre el uso de sus recursos estratégicos.

    No hay propuesta clara de sustitución de ingresos ni de alternativas productivas para las comunidades costeras, tampoco hay un plan sobre cómo cubrir las necesidades energéticas de millones de hogares.

    Greenpeace y su patriotismo convenenciero

    El Golfo de México es un espacio vital tanto por su biodiversidad como por su papel en la economía nacional.

    Reducir el debate a un número inflado de encuestados y a la propaganda de una ONG es minimizar una discusión que corresponde al pueblo y al Estado.

    La protección del mar no puede convertirse en pretexto para socavar la soberanía energética ni para atar las manos de un país que todavía depende de sus recursos naturales para sostener derechos sociales y financiar una transición energética justa.

  • Minería y soberanía: Sheinbaum resiste mientras las ONG la acusan

    Minería y soberanía: Sheinbaum resiste mientras las ONG la acusan

    Mientras el colectivo #CambiémoslaYa! acusa veladamente a la presidenta Claudia Sheinbaum de estar coludida con los intereses de la industria minera por no impulsar una prohibición total de la minería a cielo abierto, los hechos recientes apuntan en dirección contraria.

    La Alianza Mexicana contra el Fracking instrumentaliza derrame para fines políticos

    En su encuentro con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, la mandataria mexicana no se limitó a celebrar inversiones: planteó directamente la preocupación por las mineras de ese país que operan en México sin cumplir con la normatividad ambiental.

    La disposición de Sheinbaum de exhibir a las “mineras sucias” directamente ante Ottawa es una señal de firmeza soberana.

    Lejos de evadir el tema, Sheinbaum informó que Carney solicitó recibir una lista con los nombres de las empresas infractoras para que su propio gobierno las presione a acatar la legislación mexicana.

    En un país donde el 70% de las concesiones mineras son de capital canadiense, la disposición de Sheinbaum de exhibir a las “mineras sucias” directamente ante Ottawa es una señal de firmeza soberana.

    Pese al discurso de sospecha contra el gobierno mexicano sostenido por las ONG, en la práctica la jefa del Ejecutivo abrió un frente diplomático para obligar a las empresas extranjeras a respetar la ley ambiental nacional.

    Las críticas de #CambiémoslaYa! omiten este contexto. Ignoran que la presidenta no sólo aceptó poner bajo la lupa a las mineras canadienses, sino que además lo hizo en el marco de la inminente revisión del T-MEC, cuando la presión de los inversionistas extranjeros es mayor.

    Señalar que la presidenta protege a las mineras y un modelo de explotación territorial desenfrenado mientras confronta a Ottawa con pruebas en mano es, cuando menos, una acusación difícil de sostener.

    En el fondo, la disputa no es sólo ambiental, sino sobre si un gobierno electo que negocia de frente con potencias extranjeras o colectivos financiados desde fuera que intentan imponer una reforma minera sin medir sus impactos sociales y económicos.

    En la coyuntura actual, el compromiso con la soberanía y la defensa del interés nacional lo demostró Sheinbaum, no las ONG que la acusan.

  • Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    En el juego de ajedrez que es el debate público respecto al presupuesto de la federación, la ONG Fundar ha decidido jugar con piezas distintas según su conveniencia.

    Cuando se trata del Impuesto Saludable, el centro celebra con entusiasmo la supuesta “justicia fiscal” de la Presidenta.

    El indigenismo neoliberal

    Pero apenas el debate se traslada al financiamiento climático o a la transición energética, la misma organización desacredita al gobierno.

    En su informe Paquete Económico 2026: avances sociales y retos para los derechos humanos, Fundar aplaude el aumento de ingresos tributarios y la continuidad de los impuestos especiales al tabaco y a las bebidas azucaradas.

    Fundar, la ONG que ha decidido jugar con piezas distintas según su conveniencia.

    Con un tono complaciente, resalta la necesidad de reforzar estos “impuestos saludables”, reconociendo la medida presidencial como un paso hacia la garantía del derecho a la salud y la reducción de desigualdades.

    Sin embargo, apenas una semana después, en el reporte conjunto sobre cambio climático y transición energética, Fundar se sienta al lado de Engenera, CEMDA (con quienes comparte membresía en el colectivo #CambiémoslaYa!) y otras ONG para exhibir la “incongruencia” del gasto público.

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués.
    Boletín publicado por Fundar, Engenera y CEMDA con un análisis del presupuesto 2026 en materia ambiental.
    Fuente: CEMDA, septiembre de 2025.

    Aquí, cada peso destinado a infraestructura ferroviaria, seguridad o hidrocarburos se convierte en símbolo de incapacidad de respuesta ante la crisis ambiental.

    Fundar no reconoce matices ni que el rediseño presupuestal responde a prioridades nacionales como movilidad o soberanía energética.

    Cuando los recursos se alinean a la visión tributaria de Fundar, la narrativa es de progreso y justicia; cuando no, denuncian sin contemplar complejidades políticas ni restricciones materiales.

    En ambos casos, la organización parece menos interesada en construir un diagnóstico coherente que en colocar sus banderas en el debate público.

    Al final, el doble rasero no solo erosiona su credibilidad, sino que reduce el debate a una disputa de agendas particulares.

    Poniendo en juego el diseño de un presupuesto que equilibre salud, justicia social y transición energética de manera realista.