Categoría: Greenpeace

  • Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones

    Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones

    El 23 de septiembre de 2025, mientras sus activistas escalaban la Estela de Luz al grito de “La Selva Maya grita. Semarnat ¡Sálvala!”, Greenpeace acusó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de ser instrumental para la supuesta devastación del sureste, al autorizar megaproyectos como el Tren Maya, las megagranjas porcícolas y las concesiones a Calica y Cemex.

    Según la ONG, en los últimos cinco años se han perdido casi 300 mil hectáreas de selva en la Península de Yucatán.

    Cifra que pretende colocar como destrucción ambiental sin sentido, ignorando que gran parte de dicha selva se ha transformado en infraestructura al servicio del pueblo mexicano.

    Greenpeace grita, Semarnat responde con acciones.
    Póster desplegado por Greenpeace en la Estela de Luz a modo de protesta.
    Fuente: Proceso, septiembre de 2025.

    Lejos de la cerrazón que Greenpeace intentó retratar, la respuesta oficial fue inmediata.

    SEMARNAT convocó a los activistas una reunión con la secretaria Alicia Bárcena, funcionarios de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

    También estuvo presente la directora ejecutiva de Greenpeace México, Aleira Lara.

    SEMARNAT y su encuentro con activistas de Greenpeace.

    El encuentro, derivó en acuerdos concretos por parte del Estado, callando a los activistas que acusan a la Cuarta Transformación de complicidad con la destrucción ambiental.

    La principal resolución fue la instalación de mesas de trabajo multisectoriales para diseñar un ordenamiento ecológico integral de la Península de Yucatán.

    Estas mesas revisarán proyectos clave como el Tren Maya, el puerto de carga de Cancún y las concesiones otorgadas a Calica y Cemex.

    El hecho demuestra que la autoridad ambiental federal no evade la discusión, sino que abre un proceso formal de análisis y revisión.

    Mientras Greenpeace se queja con pantomimas simbólicas y acciones de impacto mediático, el gobierno responde con mecanismos de planificación y de participación institucional.

    A diferencia de la narrativa que buscan diseminar estos activistas burgueses, la actual SEMARNAT sí establece estrategias para ordenar ecológicamente la región.

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    Aun cuando el activismo fifí prefiere recurrir a gestos de confrontación y descalificación en lugar de reconocer un avance real en el diálogo.

    Con ello queda claro que la estrategia gubernamental privilegia la construcción de soluciones de largo plazo frente a la crítica inmediata, asegurando que la Selva Maya se atienda con instrumentos de gestión y no únicamente con consignas.

  • Greenpeace y su patriotismo convenenciero

    Greenpeace y su patriotismo convenenciero

    Greenpeace México eligió el marco de las fiestas patrias para ensayar una jugada discursiva que raya en la manipulación simbólica, apropiándose de la retórica de la independencia nacional para atacar, de manera solapada al Tren Maya.

    Ambientalistas usan a comunidades para rechazar el fracking pero omiten avances de la 4T para prohibirlo

    Bajo el título “México al grito de ¡Selva!”, el texto publicado por la ONG representa claramente sus mañas de travestir de causa popular la oposición a la transformación material de nuestro país.

    El artículo intenta dibujar un paralelismo entre los movimientos emancipatorios del siglo XIX y las resistencias actuales contra los “megaproyectos neocolonialistas”.

    Greenpeace no defiende la soberanía, sino una patria inmóvil, despojada de proyecto histórico.

    No es casual que en esa categoría inserten al Tren Maya, presentándolo de forma velada junto con otros proyectos privados.

    Greenpeace México eligió el marco de las fiestas patrias para ensayar una jugada discursiva que raya en la manipulación simbólica, apropiándose de la retórica de la independencia nacional para atacar, de manera solapada al Tren Maya.
    Encabezado del artículo publicado por Greenpeace México el 15 de septiembre de 2025.
    Fuente: Greenpeace México, septiembre de 2025.

    Greenpeace no reconoce al Tren Maya como un esfuerzo de soberanía estatal que busca romper con el rezago histórico y la dependencia de las economías locales a un turismo depredador controlado por corporaciones extranjeras.

    En su lugar, lo ven como un extensión del sistema depredador, de manera errónea y convenenciera a sus intereses.

    Greenpeace señala la devastación de los acuíferos por las granjas porcícolas y la apropiación privada de las playas por consorcios hoteleros, pero en lugar de diferenciar, subsume el proyecto ferroviario del Estado en el mismo saco de la rapiña neoliberal.

    Es revelador que una ONG con financiamiento y redes internacionales pretenda utilizar de forma tan burda el lenguaje de la patria y la insurgencia popular.

    En su relato, la independencia no es contra los intereses oligárquicos globales, sino contra un Estado que intenta reequilibrar la balanza en una región históricamente explotada.

    Lo que hay detrás no es amor a México ni a la selva, sino la insistencia en congelar al sureste en la eterna condición de reserva ecológica, siempre disponible para los intereses del capital global.

    Greenpeace pretende gritar “¡Viva México!” mientras acusa al Estado de neocolonialismo.

    Pero lo que en realidad defienden no es soberanía, sino una patria inmóvil, despojada de proyecto histórico.

  • El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    Recientemente, SEMARNAT autorizó el cambio de uso de suelo en 261 hectáreas de selva para construir la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Frente a esto, Greenpeace y otras organizaciones ambientales volvieron a descalificar a la autoridad ambiental, presentando la autorización como un permiso para continuar la supuesta devastación ambiental en el sureste.

    Nuevamente, las ONG ambientales —y sus altavoces en medios opositores— atacan a un Estado que, por primera vez en décadas, se asume como garante del interés público.

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.
    Encabezado del artículo de Greenpeace donde acusa a SEMARNAT de autorizar “devastación”.
    Fuente: Greenpeace, septiembre de 2025.

    El componente de carga del Tren Maya sirve para sacar parte del transporte de mercancías de las carreteras saturadas y llevarlo al ferrocarril, un formato de transporte con menor huella ambiental por tonelada-kilómetro, menos siniestros viales y más trazabilidad.

    ¿Qué implica para el pueblo trabajador de Cancún y del sureste? Menos tráileres en accesos turísticos y colonias, menos tiempo perdido en congestionamientos, menos accidentes, y costos logísticos más bajos para productores y MIPYMES.

    Así se democratiza el desarrollo, por más que Greenpeace y otras organizaciones quieran detenerlo poniendo a la selva de excusa.

    Greenpeace omite que una autorización ambiental en México no es barra libre, impone condicionantes de protección al medio que deben cumplirse antes, durante y después de la obra.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    Greenpeace y otras organizaciones ambientales se lanzan contra el Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Incluso cuando la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAPN) señala deficiencias puntuales—por ejemplo, en el sustento técnico de los pasos de fauna— el camino institucional no es dinamitar el proceso, sino corregirlo.

    Esa es la diferencia entre abandono neoliberal y Estado de bienestar, mientras para el primero es todo o nada, el segundo entiende su importancia como agente regulador en la vida económica del país.

    Sí, se utilizará parte de la infraestructura de la terminal para almacenar residuos peligrosos, no obstante, anunciar este detalle con tono catastrofista es una clara manipulación en pos de desacreditar al proyecto.

    Las ONG eluden a conveniencia la realidad del manejo de residuos peligrosos, hacerlo en instalaciones formales disminuye el riesgo. La alternativa es la dispersión y la opacidad.

    El discurso fatalista borra el contrafactual del debate público, ¿qué pasa si no se ordena la logística con una terminal ferroviaria?

    Siguen los camiones en masa, las vialidades colapsadas, los accidentes y el encarecimiento de insumos que pagan las familias.

    La transición de carretera a tren, acompañada de reglas estrictas y fiscalización social, democratiza beneficios como el empleo local digno y servicios públicos que no sólo mueven turistas, sino mercancías para la economía popular.

  • Greenpeace arremete contra Sheinbaum, distorsionando sus declaraciones e insinuando negligencia.

    Greenpeace arremete contra Sheinbaum, distorsionando sus declaraciones e insinuando negligencia.

    El 27 de agosto de 2025, Greenpeace México publicó un texto que intenta distorsionar las recientes declaraciones de la Presidenta Sheinbaum —quien propuso utilizar el predio de la mina Calica, convertida en Área Natural Protegida en el sexenio del Presidente López Obrador, en Quintana Roo para turismo de bajo impacto— y presentarlas como un disfraz para el saqueo corporativo.

    Greenpeace arremete contra Sheinbaum, distorsionando sus declaraciones e insinuando negligencia.
    La presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina el viernes 22 de agosto de 2025.
    Fuente: Los Reporteros MX, agosto de 2025.

    Con lenguaje alarmista, la organización sugiere que el Gobierno de México, al siquiera evaluar un proyecto en el predio de Calica como alternativa a la extracción minera, traiciona sus compromisos ambientales y normaliza una inexistente impunidad corporativa.

    Se destapa nuevamente el injerencismo de las ONG medioambientales en México

    Es una narrativa eficaz para la indignación —y, sin embargo, escasa en rigor—, porque confunde deliberadamente una alternativa de actividad económica dentro del marco de conservación con permisos para explotar el suelo.

    El problema no es que cuestionen —eso es sano—, sino que para sostener esa conclusión pasan por alto los hechos.

    A diferencia de lo que Greenpeace acusa, el Gobierno de Claudia Sheinbaum sí tiene un plan para Calica.

    La Presidenta ya sostuvo que la explotación minera en Calica no continuará y que cualquier alternativa deberá someterse al marco del Área Natural Protegida donde se ubica el predio, con evaluación ambiental y reglas claras.

    No se trata de “cambiar pico y pala por hoteles” como Greenpeace quiere hacernos creer.

    El decreto que protege la zona prohíbe nuevos centros de población, define subzonas con usos e intensidades específicas y condiciona cualquier actividad a una evaluación de impacto ambiental.

    En ese contexto, “bajo impacto” lejos de ser un eufemismo o etiqueta publicitaria, es una categoría regulada, definida y medida mediante parámetros verificables.

    A diferencia de lo que Greenpeace acusa, el gobierno sí tiene un plan para Calica.

    Describir la alternativa presentada por Claudia Sheinbaum como planes para la continuación de la explotación natural en Calica, ignora que el punto central de estas declaraciones son justamente los instrumentos que existen para impedir más daño ambiental.

    Greenpeace arremete contra Sheinbaum, distorsionando sus declaraciones e insinuando negligencia.
    Protesta de Greenpeace en el predio de Calica acusando a SEMARNAT de avalar la destrucción de la selva.
    Fuente: Greenpeace, agosto de 2025.

    Es inaceptable que ONG internacionales continúen demeritando los esfuerzos de la Cuarta Transformación, manipulando de manera tramposa y con saña la opinión pública en su contra.

    Como pueblo mexicano, es nuestro deber ser críticos con estas organizaciones.

  • Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.

    El 18 de agosto de 2025, Greenpeace México —organización crítica hacia algunos de los proyectos más importantes de la Cuarta Transformación— presumió en su blog ser 100% independiente, declarando que jamás recibe dinero de gobiernos ni de empresas.

    No obstante, tras el juramento de pureza se esconde otra historia, la de las fundaciones privadas multimillonarias que engordan sus arcas con sumas de seis o más cifras.

    Engenera despliega una campaña contra el Plan Energético Nacional instrumentalizando la voz de la Huasteca

    No nos dejemos engañar, el dinero de Greenpeace no cae del cielo con la lluvia ni viene exclusivamente de los pequeños patrocinios del ciudadano común, circula desde los viejos capitales filantrópicos hacia las vitrinas del activismo.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.
    Publicación de X (antes Twitter) donde Greenpeace afirma no recibir dinero de gobiernos ni empresas.
    Fuente: X, agosto 2025.

    La David & Lucile Packard Foundation otorgó en 2023 varias subvenciones a Greenpeace Fund, Inc., incluyendo partidas de 300,000, 350,000 y 800,000 dólares.

    El Rockefeller Brothers Fund reporta apoyos como el de 325,000 dólares en 2019. La Park Foundation consignó en 2024 100,000 dólares para “campañas de democracia”.

    Y la Paul M. Angell Family Foundation otorgó dos subvenciones trianuales de 750,000 dólares cada una.

    Si uno sigue el camino de huellas del dinero que ingresa a Greenpeace a través de estas fundaciones, llegará inevitablemente a las esferas más rancias del capital.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.
    Dinero recibido por Greenpeace de parte de la David and Lucile Packard Foundation en 2023.
    Fuente: David and Lucile Packard Foundation.

    Además, ya existen precedentes negativos para la organización en este aspecto.

    Greenpeace no es independiente, es un aparato más en la maquinaria institucional neoliberal.

    En India, Greenpeace fue suspendida temporalmente en 2015 cuando el Ministerio del Interior del país asiático congeló sus cuentas tras advertir que la financiación extranjera “afectaba al interés económico del Estado”.

    En México, investigaciones de Contralínea han señalado su vínculo con Iniciativa Climática México, que a su vez recibe fondos de USAID, agencia del propio gobierno estadounidense.

    Greenpeace puede insistir en que no recibe un peso de empresas ni gobiernos. Técnicamente tiene razón.

    Pero eso no es más que un intento por esconder la realidad tras una precisión semántica.

    En la práctica sus campañas navegan con el viento que soplan fundaciones creadas por fortunas privadas y/o engranadas en los circuitos del poder económico y político internacional.

    La independencia, planteada así, se parece más a un acto de prestidigitación que a una verdad transparente.

    La próxima vez que Greenpeace anuncie con solemnidad que “todo proviene de la gente común”, conviene recordar las cifras.

    Cientos de miles de dólares fluyen desde fideicomisos filantrópicos hacia sus cuentas.

    No permitamos que los engranajes del capital global —con intenciones de inmiscuirse en la política interna mexicana— nos engañen con juegos técnicos.

    Greenpeace no es independiente, es un aparato más en la maquinaria institucional neoliberal.