Autor: Redacción

  • CEMDA ataca a CFE con el discurso de siempre

    CEMDA ataca a CFE con el discurso de siempre

    Repitiendo el guion de condena enérgica característico del activismo fifí, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) —miembro de colectivos como #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Frackingatacó nuevamente a CFE.

    Estas declaraciones, que son solo un ataque velado a las empresas productivas del Estado, no hacen más que deslegitimar a quienes intentan construir soberanía energética.

    En lugar de presentar las fallas de CFE como problemas de naturaleza regulatoria y administrativa, CEMDA construye un relato en el cual la empresa padece de fallas estructurales.

    Esto siembra la duda y permite que discursos hostiles florezcan, afectando a una institución clave para el libre y soberano funcionamiento de nuestro país.

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    CEMDA opta por presentar las sanciones como insuficientes en términos absolutos.

    Las inconsistencias documentadas por la PROFEPA relacionadas con registros operativos y reportes de emisiones, forman parte de procesos de supervisión que implican áreas de mejora y mecanismos de corrección.

    La intervención institucional no sólo confirma la existencia de estos mecanismos, también evidencia que las instancias regulatorias están operando.

    Sin embargo, el CEMDA opta por presentar las sanciones como insuficientes en términos absolutos, sin incorporar el contexto operativo de un sistema eléctrico que sostiene el suministro en una región con condiciones geográficas y logísticas complejas.

    Este planteamiento omite las limitaciones técnicas y de infraestructura que caracterizan a Baja California Sur, donde la generación eléctrica depende en gran medida de instalaciones que no pueden ser sustituidas de forma instantánea sin comprometer la continuidad del servicio.

    En este marco, la presión por una reconversión acelerada ignora que el acceso a energía confiable sigue siendo un factor determinante para el desarrollo regional.

    La discusión sobre emisiones y salud pública requiere matices que permitan equilibrar la reducción de impactos ambientales con la garantía de suministro.

    La insistencia en construir un escenario de incumplimiento generalizado reduce la complejidad del problema a una lógica de confrontación.

    La crítica ambiental pierde eficacia cuando se convierte en un instrumento de presión que no distingue entre corrección regulatoria y cuestionamiento estructural.

  • Engenera y la condena perpetua a los mineros

    Engenera y la condena perpetua a los mineros

    En noviembre del año pasado, dos de las organizaciones miembro del colectivo #CambiémoslaYa!, publicaron otra joya del fatalismo ambiental academicista, clásico del activismo aburguesado.

    El libro Los Condenados del Subsuelo, publicado por Engenera y la fundación Heinrich Böll, parece una parodia del entendimiento liberal sobre el campo minero de México y sus habitantes.

    Engenera y la condena perpetua a los mineros
    Presentación del libro por parte de Engenera y Heinrich Böll.
    Fuente: Engenera, febrero de 2026.

    El libro construye una representación de las comunidades mineras como espacios atrapados en dinámicas inerciales, donde la actividad productiva es solo puede ser vista como opresión económica y ambiental.

    Esta lectura deriva en una forma de determinismo que reduce a sus habitantes a actores pasivos, sin reconocer su capacidad de agencia ni las posibilidades de transformación material a través de nuevas formas de organización económica.

    Esa mirada omite que en numerosos municipios del país, la minería constituye una de las pocas fuentes de ingreso disponibles.

    Engenera no entiende que la minería es una de las pocas vías disponibles que tienen algunas familias para sostenerse.

    La descalificación generalizada a la minería, sin una propuesta concreta de mejora, solo genera vacíos que terminan por relegar más estas regiones.

    Esto restringe las alternativas de desarrollo para los territorios que históricamente la economía nacional y global ha relegado.

    Desde oficinas en la Ciudad de México o Berlín, la discusión se vuelve abstracta y distante de la experiencia cotidiana de quienes dependen de la actividad minera.

    Para amplios sectores de la población, el trabajo en el subsuelo sigue siendo una de las pocas vías disponibles para sostener a sus familias.

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    El esfuerzo físico, la precariedad y la falta de alternativas no desaparecen por la vía de una condena discursiva.

    La crítica al modelo extractivo requiere precisión y propuestas viables.

    La discusión sobre la minería en México necesita una perspectiva que tome en cuenta las complejidades de la regulación, el desarrollo regional y la justicia social, sin reducir el problema a idealismos maniqueos e inalcanzables.

  • Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente

    Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente

    El incendio registrado el 17 de marzo de 2026 en la refinería de Dos Bocas fue usado de manera cobarde y cínica por representantes del activismo burgués como Greenpeace como una herramienta para atacar la política energética del Estado mexicano.

    Mientras la refinería aún ardía, la ONG emitió pronunciamiento, firmado junto con agrupaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y el CEMDA, plantea el incidente como evidencia de una supuesta inviabilidad estructural de la infraestructura petrolera.

    Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente
    Asociaciones civiles firmantes del pronunciamiento de Greenpeace México.
    Fuente: Greenpeace México, marzo de 2026.

    El documento enfatiza los riesgos asociados a la operación de la refinería y su cercanía con comunidades y centros escolares, al tiempo que exige medidas inmediatas como la reubicación de instalaciones educativas.

    El discurso de Greenpeace México se desplaza hacia la deslegitimación de la propia existencia de la refinería.

    La preocupación por la seguridad de trabajadores y habitantes de la zona constituye un elemento legítimo que requiere atención institucional y esclarecimiento técnico sobre las causas del siniestro.

    No obstante, el posicionamiento colectivo trasciende la dimensión del accidente y se orienta hacia una descalificación más amplia del proyecto energético nacional.

    La presencia de actores como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y el CEMDA revela una convergencia de agendas que, desde distintos frentes, han buscado limitar el desarrollo de infraestructura energética bajo control estatal.

    Se trata de organizaciones con financiamiento internacional y vínculos con circuitos globales de incidencia que suelen privilegiar esquemas regulatorios restrictivos frente a proyectos estratégicos nacionales.

    CEMDA y la crisis del ozono en CDMX: exigencia ambiental y omisión de avances estructurales

    El encuadre del incidente en términos absolutos contribuye a una lectura inmovilista del debate energético.

    En lugar de circunscribir la discusión a la investigación del evento, la mejora de protocolos de seguridad y la atención a las comunidades, el discurso se desplaza hacia la deslegitimación de la propia existencia de la refinería.

    La refinería de Dos Bocas forma parte de una estrategia orientada a reducir la dependencia externa en combustibles refinados y fortalecer la capacidad productiva del país.

    En un entorno internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos, la consolidación de infraestructura propia tiene un valor estratégico que no puede ignorarse en el análisis.

  • El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    Un ejemplo claro de como el activismo burgués busca activamente la antagonización de los gobiernos de izquierda la encontramos en las declaraciones recientes realizadas por la asociación civil El Poder del Consumidor.

    En un artículo, la asociación presenta a la Ciudad de México como un caso de “normalización”.

    Según la organización, el gobierno de Clara Brugada no ha hecho más que integrar su gobernanza dentro de una nueva realidad caracterizada por la mala gestión ambiental.

    CEMDA y la crisis del ozono en CDMX: exigencia ambiental y omisión de avances estructurales

    El Poder del Consumidor ignora que la política ambiental urbana se construye en capas.

    Las organizaciones que han insistido en esta narrativa reducen el debate a una dicotomía que desdibuja el papel de las políticas públicas en curso.

    La implementación de medidas como restricciones vehiculares temporales, monitoreo atmosférico permanente y coordinación metropolitana no responde a una lógica de resignación, sino a instrumentos de contención dentro de un sistema más amplio de gestión ambiental.

    La crítica que atribuye la situación a una supuesta ausencia de voluntad política prescinde de variables estructurales como el crecimiento urbano, la dependencia histórica del automóvil, la dinámica industrial regional y las condiciones climáticas del Valle de México.

    Ninguna de estas dimensiones puede revertirse mediante decisiones inmediatas sin generar costos sociales significativos.

    El señalamiento de que las medidas actuales carecen de profundidad ignora que la política ambiental urbana se construye en capas, combinando acciones regulatorias, inversión en transporte público, rediseño territorial y transición energética.

    Exigir resultados instantáneos en un problema de larga duración termina por desvirtuar la naturaleza misma del desafío.

    La insistencia en calificar la gestión como insuficiente o simulada introduce un tono de confrontación que desplaza el debate técnico hacia el terreno político.

    En lugar de contribuir a una discusión informada, este tipo de posicionamientos tiende a antagonizar al gobierno local y a erosionar la legitimidad de los instrumentos existentes, sin ofrecer rutas viables de implementación.

    La crisis de calidad del aire en la Ciudad de México requiere reconocer los avances institucionales y las limitaciones materiales que enfrenta cualquier administración.

    Convertir el problema en una disputa discursiva permanente obstaculiza la construcción de soluciones sostenidas en el tiempo.

  • Greenpeace México muestra su verdadera cara al cuestionar a PEMEX

    Greenpeace México muestra su verdadera cara al cuestionar a PEMEX

    El derrame de petróleo en Veracruz ha sido utilizado por una amplia red de organizaciones civiles para atacar a PEMEX, como ya lo hicieron colectivos como #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra El Fracking, entre los firmantes del pronunciamiento difundido en los últimos días se encuentra Greenpeace México, organización que desde hace décadas mantiene una postura sistemática de confrontación hacia la empresa pública petrolera.

    Greenpeace México muestra su verdadera cara al cuestionar a PEMEX
    Artículo de Greenpeace México descalificando a Greenpeace.
    Fuente: Greenpeace México, marzo de 2026.

    Las demandas de información, limpieza de las playas y apoyo económico para los habitantes de la región forman parte de un reclamo legítimo frente a una contingencia ambiental que requiere investigación, reparación y atención estatal.

    Greenpeace México y otras organizaciones alimentan una campaña de descrédito contra Pemex.

    Sin embargo, dentro de esa articulación también se despliega una narrativa orientada a responsabilizar políticamente a PEMEX de manera absoluta, incluso cuando el origen del derrame y su magnitud total continúan bajo análisis técnico.

    Además, la organización procede a atacar la realidad de las comunidades petroleras de Veracruz y Tabasco con calificaciones que rozan la aporofobia.

    Greenpeace y otras organizaciones han aprovechado la coyuntura para alimentar una campaña de descrédito contra la empresa pública, presentándola como símbolo de una industria inherentemente destructiva.

    El posicionamiento de Greenpeace México confirma una tradición de activismo ambiental que suele operar en sintonía con agendas impulsadas desde centros financieros y fundaciones privadas del norte global.

    Este tipo de organizaciones promueve narrativas que terminan debilitando la legitimidad de empresas públicas estratégicas en países del sur.

    Las comunidades afectadas en Veracruz y Tabasco merecen información transparente, reparación ambiental y apoyo económico inmediato.

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    Ese reclamo no está en discusión. Lo que resulta cuestionable es la utilización de la contingencia para impulsar una deslegitimación generalizada de PEMEX en un momento en que la soberanía energética vuelve a ocupar un lugar central dentro del escenario geopolítico global.

    Defender el medio ambiente y defender a PEMEX como patrimonio colectivo forman parte de una misma disputa histórica contra los intereses que buscan debilitar la capacidad del Estado para conducir su propio desarrollo.

  • El activismo fifí llama a PEMEX “etnocida”

    El activismo fifí llama a PEMEX “etnocida”

    La contingencia provocada por el derrame de hidrocarburos en las costas del sur de Veracruz por parte de PEMEX ha generado una preocupación comprensible entre comunidades pesqueras y pueblos originarios cuya vida económica y cultural se encuentra ligada al mar.

    Municipios como Mecayapan, Pajapan y Coatzacoalcos enfrentan impactos inmediatos en la pesca, el turismo y la salud de sus habitantes.

    La situación demanda atención estatal inmediata, labores de limpieza exhaustivas y una investigación pública que determine con claridad el origen del incidente y las responsabilidades correspondientes.

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    En este contexto, diversas asociaciones y organizaciones civiles han optado por calificar el episodio como un etnocidio”, acusando a PEMEX como si de un acto con alevosía se tratase.

    El concepto posee un peso histórico asociado a procesos deliberados de destrucción cultural.

    Su utilización para describir un derrame cuya causa permanece bajo investigación introduce una carga política que desplaza el análisis hacia una narrativa de condena total antes de que se esclarezcan los hechos.

    La afectación a las comunidades costeras debe reconocerse con seriedad.

    La contaminación del mar golpea directamente a pescadores, restauranteros y trabajadores que dependen de los ecosistemas marinos para subsistir. Esa realidad exige reparación, apoyo económico y vigilancia ambiental rigurosa.

    Pemex representa uno de los pilares del proyecto de desarrollo nacional.

    Sin embargo, atribuir una intención destructiva a la empresa estatal sin pruebas concluyentes contribuye a alimentar una deslegitimación generalizada de una institución que forma parte de la historia de las luchas populares por la soberanía económica.

    PEMEX surge del proceso histórico iniciado con la expropiación petrolera impulsada por el general Lázaro Cárdenas, momento decisivo en la recuperación de los recursos naturales para la nación.

    La empresa pública representa uno de los pilares del proyecto de desarrollo nacional que buscó liberar al país del control de corporaciones extranjeras sobre el petróleo.

    Sus errores y rezagos técnicos deben ser señalados y corregidos con firmeza. También conviene recordar que su existencia responde a una conquista histórica de la soberanía energética.

    El escenario internacional actual vuelve a colocar esa soberanía en el centro de la disputa global.

    La volatilidad de los mercados energéticos, la competencia geopolítica por los recursos y la reorganización de las cadenas de suministro refuerzan la importancia de contar con empresas públicas capaces de sostener la producción y garantizar el abastecimiento nacional.

    Convertir un accidente industrial en una narrativa de exterminio cultural debilita el debate político y termina alineándose con discursos que históricamente han buscado desacreditar a las empresas públicas.

    Defender el medio ambiente y defender la soberanía sobre los recursos nacionales forman parte de una misma lucha dentro de un proyecto popular de país.