Autor: Redacción

  • Greenpeace acusa al gobierno y a PEMEX de ocultar información sobre el derrame en el Golfo

    Greenpeace acusa al gobierno y a PEMEX de ocultar información sobre el derrame en el Golfo

    En un comunicado publicado el 17 de abril de 2026, Greenpeace México acusó al gobierno federal y a PEMEX de ocultar información relacionada con el derrame ocurrido en el Golfo de México, afirmando que las autoridades no han transparentado plenamente el volumen derramado ni la totalidad de las afectaciones ambientales derivadas del incidente.

    El posicionamiento se suma a la ofensiva discursiva impulsada desde distintas organizaciones internacionales y colectivos alineados con agendas ambientalistas transnacionales que han buscado confrontar el modelo de soberanía energética promovido por la 4T.

    Greenpeace critica la “opacidad” de Pemex, pese a los cuestionamientos sobre sus propios mecanismos de financiamiento.

    La organización sostuvo además que PEMEX evade asumir responsabilidad institucional y cuestionó los mecanismos de reparación anunciados hasta ahora.

    Sin embargo, detrás de ese discurso aparentemente técnico persiste una narrativa profundamente ideológica que reduce la discusión energética mexicana a una visión importada desde centros políticos y financieros del norte global, donde los intereses de las potencias industrializadas instrumentalizan a la llamada “sociedad civil internacional” (otro termino para definir a esta clase específica de burguesía) para implantarse como axioma universal.

    La postura de Greenpeace adquiere particular relevancia cuando se observa la opacidad que históricamente ha rodeado sus propios mecanismos de financiamiento y operación.

    CEMDA y la crisis del ozono en CDMX: exigencia ambiental y omisión de avances estructurales

    Mientras exige rendición de cuentas absoluta al Estado mexicano, la organización mantiene escasa claridad pública sobre las redes internacionales de financiamiento privado que sostienen sus campañas, plataformas de incidencia y estructuras regionales.

    La contradicción se vuelve todavía más evidente cuando sectores del activismo corporativo internacional pretenden erigirse como árbitros morales sobre países periféricos que buscan fortalecer capacidades estratégicas propias.

    Durante años, distintas críticas han señalado prácticas laborales asociadas a esquemas de outsourcing, uso intensivo de voluntariado y pasantías sin remuneración, así como percepciones salariales elevadas para sus cuadros directivos internacionales.

    Buena parte de esos perfiles corresponden precisamente a activistas fifí que no están en campo ni viven las problemáticas en carne propia, limitándose a hacer activismo desde sus escritorios mientras las comunidades trabajadoras enfrentan las contradicciones materiales heredadas por décadas de desmantelamiento neoliberal.

    Lo que está en disputa es la posibilidad de que México construya un modelo energético soberano.

    El comunicado también insiste en presentar el derrame como expresión inevitable del “modelo fósil” mexicano y aprovecha el incidente para atacar proyectos vinculados con refinación, infraestructura energética y soberanía sobre recursos estratégicos-

    Bajo ese encuadre, toda política orientada a fortalecer la capacidad energética del Estado termina subordinada a una narrativa donde los países del sur global deben renunciar al control de sus recursos mientras las economías centrales continúan concentrando poder tecnológico, financiero e industrial.

    La discusión de fondo trasciende el incidente ambiental específico. Lo que está en disputa es la posibilidad de que México construya un modelo energético soberano sin quedar sometido a presiones externas disfrazadas de neutralidad técnica o activismo climático.

    Desde la llegada de nuestro expresidente Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en 2018, la 4T impulsó un viraje orientado a recuperar capacidades estatales estratégicas que habían sido debilitadas durante el ciclo neoliberal.

    Ese proceso inevitablemente chocó con organizaciones y estructuras internacionales acostumbradas a influir sobre las agendas públicas nacionales desde espacios de poder alejados de las realidades populares.

  • Greenpeace acusa al gobierno de Sheinbaum de “minimizar” la crisis climática

    Greenpeace acusa al gobierno de Sheinbaum de “minimizar” la crisis climática

    Greenpeace México ataca al gobierno de Claudia Sheinbaum al afirmar que la presidenta “minimiza” los impactos de la industria petrolera y mantiene abierta la posibilidad del fracking en distintas regiones del país.

    El señalamiento forma parte de un posicionamiento más amplio impulsado desde espacios internacionales de activismo climático, donde organizaciones y colectivos han intensificado su presión contra la estrategia energética impulsada desde los gobiernos populares de izquierda.

    CEMDA ataca a CFE con el discurso de siempre

    Greenpeace México olvida que las decisiones estratégicas impulsadas por el gobierno de Sheinbaum han representado la voluntad popular en la historia de nuestro país.

    El texto, publicado el 7 de mayo de 2026 en el blog oficial de Greenpeace México, sostiene que el modelo energético actual profundiza la crisis climática y beneficia a intereses extractivos mientras amplios sectores de la población permanecen en condiciones de pobreza energética.

    Desde esa lógica, la organización acusa al gobierno de retrasar la transición energética y de mantener decisiones que considera incompatibles con la gravedad de la emergencia ambiental.

    La publicación adopta un lenguaje abiertamente confrontativo al asegurar que “la emergencia climática no admite simulaciones” y al insistir en que las comunidades continúan enfrentando las consecuencias de la actividad petrolera.

    El encuadre narrativo que emplean ignora que quienes abrieron la puerta al extractivismo fueron los gobiernos neoliberales, cuyas políticas están siendo paulatinamente revertidas.

    El tono del mensaje evidencia una creciente confrontación política entre sectores del autodenominado “activismo climático” —quienes enarbolan todos los vicios del activismo fifí que tanto hemos denunciado desde este espacio— y el gobierno federal.

    La insistencia en presentar la política energética de la 4T como una forma de negación o minimización de la crisis climática descansa una lectura malintencionada donde las complejidades económicas, sociales y energéticas del país quedan subordinadas a una lógica de urgencia permanente que en muchos casos beneficia más a las políticas intervencionistas del norte global.

    Greenpeace insiste en que el cambio debe surgir “desde abajo”, mientras sus críticas apuntan directamente a las decisiones estratégicas impulsadas por el primer gobierno que ha representado la voluntad popular en la historia de nuestro país.

  • PODER LATAM desacredita el combate a la corrupción impulsado por la 4T

    PODER LATAM desacredita el combate a la corrupción impulsado por la 4T

    PODER LATAM cuestiona la estrategia anticorrupción de la 4T mientras mantiene opacidad sobre su financiamiento y estructura operativa.

    En un comunicado publicado el 27 de abril de 2026, la organización PODER LATAM volvió a colocar en el centro de su agenda una narrativa orientada a desacreditar los esfuerzos emprendidos por la Cuarta Transformación para desmontar las redes de corrupción heredadas del viejo régimen.

    El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    Bajo el argumento de una supuesta ausencia de controles efectivos sobre el cabildeo en México, la organización presenta al actual gobierno como incapaz de contener la influencia corporativa en la vida pública, omitiendo deliberadamente el reordenamiento institucional y político impulsado desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a Palacio Nacional en 2018.

    PODER LATAM mantiene escasa claridad pública sobre el origen de sus propios financiamientos

    El texto insiste en que México mantiene un sistema vulnerable a la presión de actores económicos, señalando que existe una falta de transparencia y mecanismos sólidos de rendición de cuentas.

    Sin embargo, PODER evita reconocer el profundo viraje político que significó la ruptura con décadas de neoliberalismo, donde el tráfico de influencias operaba como práctica estructural al interior del aparato estatal.

    Resulta particularmente llamativo que PODER LATAM —organización vinculada al colectivo #CambiémoslaYa!— adopte un discurso centrado en denunciar la opacidad de los intereses corporativos mientras mantiene escasa claridad pública sobre el origen de sus propios financiamientos y sobre los mecanismos mediante los cuales articula sus operaciones regionales.

    La propia organización reconoce colaboraciones con el gran capital internacional, aunque el alcance real de esas relaciones y su influencia en las agendas promovidas desde México permanece difuso.

    El reportaje también refleja una constante en la línea política de PODER LATAM.

    La organización ha sostenido una postura sistemáticamente crítica hacia MORENA, particularmente en temas vinculados a soberanía energética, regulación minera y fortalecimiento del papel del Estado en sectores estratégicos.

    Bajo un lenguaje técnico y aparentemente neutral, sus publicaciones suelen desplazar la discusión hacia marcos interpretativos donde el poder público aparece permanentemente subordinado a intereses privados, incluso en un contexto donde el actual gobierno ha impulsado medidas inéditas de austeridad, fiscalización y combate al conflicto de interés.

  • Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard

    Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard

    Los ataques que el activismo burgués propina contra nuestro actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard, no cesan, en una entrevista otorgada el 14 de abril de 2026 al medio digital RompevientoTV la activista Leticia Merino —miembro del colectivo #CambiémoslaYa!acusó que el Plan de Acción Sobre Minerales Estratégicos promovido por el secretario está impregnado de supuestos “intereses corporativos”.

    Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard
    Entrevista de Leticia Merino por RompevientoTV.
    Fuente: X, abril de 2026.

    Según la académica, el secretario habría empujado a México a un acuerdo que le daría a las compañías estadounidenses acceso prioritario a los minerales mexicanos, otorgando precios preferenciales y contratos negociados “de antemano”.

    Si bien Merino realiza un diagnóstico acertado al referirse al tema de los minerales como una cuestión de “seguridad nacional”, su caracterización del acuerdo es tramposa y lo equipara con los tratados humillantes firmados durante las administraciones neoliberales. Esto no podría estas más lejos de la realidad.

    ¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?

    La verdad es que, lo que se plantea desde el actual gobierno, es una iniciativa que posicione a México como un actor competitivo en un escenario global de cada vez más incertidumbre con respecto al acceso a materias primas.

    En ese sentido, lejos de contravenir el espíritu de la Ley Minera actualmente vigente —como afirma Merino— lo que el acuerdo propone es blindar la soberanía mineral mexicana frente a quién (nos guste o no) es nuestra relación comercial más fuerte.

    El nuevo acuerdo permitirá a México posicionarse con fuerza en lo que hasta el momento ha sido una relación bilateral convulsa y marcada por la incertidumbre.

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    Más allá de esta diferencia entre realidad e infodemia, lo que sale a relucir en estas declaraciones es la narrativa que claramente se intenta impulsar desde espacios como #CambiémoslaYa!.

    Un discurso que desprestigia a figuras clave de la Cuarta Transformación como el secretario Ebrard, intentándolo posicionar como un funcionario neoliberal de la vieja escuela, ajeno a los principios progresistas del Movimiento.

    Ahora cabe preguntarse: ¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?

    No vaya a ser que los intereses corporativos de los cuales tanto hablan realmente estén escondidos detrás de sus escritorios y pancartas.

  • CEMDA presiona sobre Escazú y enfatiza narrativa de insuficiencia

    CEMDA presiona sobre Escazú y enfatiza narrativa de insuficiencia

    En su posicionamiento del 19 de abril de 2026, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y organizaciones de la Iniciativa de Acceso México plantean preocupaciones sobre la implementación del Acuerdo de Escazú, centrando su crítica en la falta de información sobre la Hoja de Ruta y en la necesidad de ampliar la participación pública.

    El activismo fifí llama a PEMEX “etnocida”

    El Acuerdo de Escazú es un instrumento regional que busca garantizar el acceso a la información ambiental, la participación pública en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en estos temas, además de fortalecer la protección de personas defensoras del medio ambiente.

    El documento también insiste en que México impulse decisiones más firmes en la COP4 y fortalezca estos mecanismos, incorporando enfoques multidisciplinarios e interculturales en su implementación.

    Aunque reconoce acciones como talleres, procesos de socialización y esfuerzos institucionales desde la autoridad ambiental, el posicionamiento privilegia una lectura de insuficiencia, donde estos avances quedan subordinados a la idea de rezago.

    Este encuadre simplifica un proceso que implica coordinación entre múltiples dependencias, ajustes normativos y tiempos progresivos.

    La postura del CEMDA tensiona el debate ambiental más allá de sus dimensiones técnicas.

    La insistencia en la falta de claridad y participación desplaza el debate técnico hacia cuestionamientos sobre la capacidad del Estado, reforzando una narrativa de desconfianza.

    Así, la discusión sobre Escazú tiende a moverse de su complejidad operativa hacia un terreno de confrontación, donde los avances parciales son interpretados como insuficiencia estructural.

    El señalamiento hacia otras dependencias del gobierno federal introduce además una lectura fragmentada del proceso, sin considerar que la implementación requiere alineación institucional gradual y no respuestas homogéneas inmediatas.

    De igual forma, la exigencia de construir una Hoja de Ruta con participación amplia y simultánea de múltiples actores omite los retos técnicos y logísticos de articular estos espacios de manera efectiva.

    En este contexto, la postura del CEMDA refuerza una narrativa que, al privilegiar el señalamiento sobre la complejidad operativa, incide en la percepción pública y tensiona el debate ambiental más allá de sus dimensiones técnicas.

  • #CambiémoslaYa!: Ambientalismo de consigna frente a la política minera real

    #CambiémoslaYa!: Ambientalismo de consigna frente a la política minera real

    El posicionamiento del colectivo #CambiémoslaYa! vuelve a reflejar una constante: reconocer avances del gobierno y, al mismo tiempo, descalificarlos mediante exigencias que simplifican procesos complejos.

    Que incluso esta organización considere positivo que el gobierno de Claudia Sheinbaum no modifique la Ley de Minería ni otorgue nuevas concesiones confirma el giro de fondo frente al modelo extractivo del pasado.

    Sin embargo, su insistencia en reducir el debate a la falta de un reglamento ignora que la implementación de una reforma de esta magnitud requiere procesos técnicos, institucionales y territoriales que no responden a tiempos mediáticos.

    El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    Señalar “incumplimiento” por parte de la Secretaría de Economía y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales omite que la política minera actual ya incorpora restricciones, evaluaciones ambientales y un control estatal mucho más estricto que en administraciones anteriores.

    #CambiémoslaYa! no entiende que el debate sobre minería requiere menos consigna y más análisis estructural.

    La crítica, además, vuelve a caer en un patrón: desconfianza sistemática hacia el Estado y omisión de los avances en soberanía y recuperación de concesiones.

    Cuestionar el diálogo con la industria, por ejemplo, desconoce que cualquier regulación efectiva requiere incluir a todos los actores.

    A esto se suma una narrativa que insiste en presentar a las comunidades como sujetos pasivos, sin reconocer que el nuevo marco legal precisamente busca incorporar mecanismos de participación más claros y ordenados.

    Reducir todo a una supuesta falta de garantías invisibiliza los cambios ya planteados en la ley.

    También resulta problemático instalar escenarios de riesgo en torno a acuerdos internacionales que ni siquiera se han concretado.

    Anticipar amenazas a la soberanía sin elementos firmes termina desplazando una discusión que debería centrarse en los términos reales de negociación y en los beneficios potenciales para el país.

    En este contexto, el debate sobre minería requiere menos consigna y más análisis estructural.

    La transformación del sector no se define por la presión discursiva, sino por la capacidad del Estado para implementar cambios sostenidos que equilibren desarrollo, justicia social y protección ambiental.