Etiqueta: GreenPeace

  • Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.

    El 18 de agosto de 2025, Greenpeace México —organización crítica hacia algunos de los proyectos más importantes de la Cuarta Transformación— presumió en su blog ser 100% independiente, declarando que jamás recibe dinero de gobiernos ni de empresas.

    No obstante, tras el juramento de pureza se esconde otra historia, la de las fundaciones privadas multimillonarias que engordan sus arcas con sumas de seis o más cifras.

    Engenera despliega una campaña contra el Plan Energético Nacional instrumentalizando la voz de la Huasteca

    No nos dejemos engañar, el dinero de Greenpeace no cae del cielo con la lluvia ni viene exclusivamente de los pequeños patrocinios del ciudadano común, circula desde los viejos capitales filantrópicos hacia las vitrinas del activismo.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.
    Publicación de X (antes Twitter) donde Greenpeace afirma no recibir dinero de gobiernos ni empresas.
    Fuente: X, agosto 2025.

    La David & Lucile Packard Foundation otorgó en 2023 varias subvenciones a Greenpeace Fund, Inc., incluyendo partidas de 300,000, 350,000 y 800,000 dólares.

    El Rockefeller Brothers Fund reporta apoyos como el de 325,000 dólares en 2019. La Park Foundation consignó en 2024 100,000 dólares para “campañas de democracia”.

    Y la Paul M. Angell Family Foundation otorgó dos subvenciones trianuales de 750,000 dólares cada una.

    Si uno sigue el camino de huellas del dinero que ingresa a Greenpeace a través de estas fundaciones, llegará inevitablemente a las esferas más rancias del capital.

    Greenpeace y la transparencia a medias, independencia financiada por fundaciones millonarias.
    Dinero recibido por Greenpeace de parte de la David and Lucile Packard Foundation en 2023.
    Fuente: David and Lucile Packard Foundation.

    Además, ya existen precedentes negativos para la organización en este aspecto.

    Greenpeace no es independiente, es un aparato más en la maquinaria institucional neoliberal.

    En India, Greenpeace fue suspendida temporalmente en 2015 cuando el Ministerio del Interior del país asiático congeló sus cuentas tras advertir que la financiación extranjera “afectaba al interés económico del Estado”.

    En México, investigaciones de Contralínea han señalado su vínculo con Iniciativa Climática México, que a su vez recibe fondos de USAID, agencia del propio gobierno estadounidense.

    Greenpeace puede insistir en que no recibe un peso de empresas ni gobiernos. Técnicamente tiene razón.

    Pero eso no es más que un intento por esconder la realidad tras una precisión semántica.

    En la práctica sus campañas navegan con el viento que soplan fundaciones creadas por fortunas privadas y/o engranadas en los circuitos del poder económico y político internacional.

    La independencia, planteada así, se parece más a un acto de prestidigitación que a una verdad transparente.

    La próxima vez que Greenpeace anuncie con solemnidad que “todo proviene de la gente común”, conviene recordar las cifras.

    Cientos de miles de dólares fluyen desde fideicomisos filantrópicos hacia sus cuentas.

    No permitamos que los engranajes del capital global —con intenciones de inmiscuirse en la política interna mexicana— nos engañen con juegos técnicos.

    Greenpeace no es independiente, es un aparato más en la maquinaria institucional neoliberal.

  • Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista

    Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista

    En el corazón del Golfo de México, entre las costas de Veracruz y la península de Yucatán, se construye una puerta para el desarrollo del país.

    Impulsado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la empresa canadiense TC Energy, Puerta al Sureste es un gasoducto de más de 700 kilómetros que conectará Texas con la península de Yucatán.

    El gaseoducto busca sustituir el uso de diésel y combustóleo —altamente contaminantes y caros— por gas natural, una fuente de transición utilizada incluso en países que hoy dictan cátedra ecológica desde el norte global.

    Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    No obstante, organizaciones internacionales como Greenpeace han encabezado acciones discursivas y legales contra el proyecto.

    El ejemplo más reciente, 15 comunidades indígenas interpusieron un amparo en contra del gasoducto, denunciando supuestas omisiones del Ejecutivo Federal y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

    Comunidades presentan nuevo recurso legal del Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida ante la instalación del gasoducto marítimo “Puerta del Sureste” en sus territorio

    El Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida dice encabezar la ofensiva legal, pero es indudable que Greenpeace —organismo de mayor tamaño y conducido desde el extranjero— lleva en realidad la verdadera batuta.

    Como es recurrente en estos casos, persiste una notoria ambigüedad en torno al grado de autonomía de estos movimientos indigenistas regionales.

    Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista.
    Propaganda de Greenpeace contra el gaseoducto Puerta del Sureste.
    Fuente: Greenpeace.org, junio de 2023

    No obstante, el gaseoducto no es un proyecto improvisado. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) ha asumido la operación y mantenimiento del ducto.

    Se construyó este gasoducto bajo parámetros técnicos de mínima afectación ambiental y máxima eficiencia logística.

    Además, la propia Presidenta Sheinbaum ha asegurado que se está dialogando con las comunidades y efectuando medidas de mitigación ambiental.

    A diferencia de los megaproyectos del pasado, este gasoducto no entrega soberanía ni privatiza beneficios.

    La CFE conserva el control estratégico de la infraestructura en México; no solo abastecerá gas a parques industriales y hospitales, sino que también garantizará energía a los hogares populares marginados por el desarrollo nacional centralizado.

    “¡No a los gasoductos en nuestros territorios!”, se lee en las declaraciones de Greenpeace.

    Es inevitable notar lo irrisorio de este paradójico manifesto, activistas y académicos internacionales —con maestrías y doctorados otorgados en Boston, Londres o Ginebra— se apropian de un territorio ajeno mientras le restan oportunidades de desarrollo a sus verdaderos habitantes.

  • Batallas legales contra el Tren Maya: ¿ambientalismo real o estrategia política?

    Batallas legales contra el Tren Maya: ¿ambientalismo real o estrategia política?

    El 27 de enero de 2025, la ONG internacional Greenpeace anunciaba con bombo y platillo la suspensión definitiva para la construcción de los tramos 5 Norte (Cancún-Playa del Carmen), 5 Sur (Playa del Carmen-Tulum) y 7 (Escárcega-Chetumal) del proyecto Tren Maya, tras un largo proceso legal que involucro varios amparos.

    Aunque los amparos fueron llevados a cabo por organizaciones locales del sureste, como Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) o el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX).

    Organismos extranjeros como Greenpeace e instituciones mexicanas fuertemente financiadas desde el exterior, como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), tutelaron estos amparos.

    Mexicanos Contra la Soberanía: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad intervienen con millones desde el norte

    En 2021 se proyectaba la creación 79 mil empleos directos y 113 mil indirectos durante la fase de construcción del Tren Maya

    DMAS lleva años litigando contra el avance del Tren Maya; sin embargo, omite en sus argumentos que el gobierno ya reconfiguró el proyecto precisamente para minimizar el daño ecológico y que amplios sectores de la población lo respaldan.

    Caben preguntarse, ¿por qué las acciones de organismos como DMAS se activan contra megaproyectos públicos —como el Tren Maya— pero permanecen en silencio ante los efectos de décadas de turismo depredador, especulación inmobiliaria o privatización de las costas del Caribe mexicano?

    Si en 2021 se proyectaba la creación 79,000 empleos directos y 113,000 indirectos durante la fase de construcción del Tren ¿a qué clase de interés popular responde el detenerlo?

    Estas incongruencias confirman que, lejos de constituir instancias genuinamente independientes y locales, estos organismos conforman una constelación de colectivos y organizaciones cuya narrativa converge con los postulados de la derecha política, los medios de comunicación hegemónicos y los organismos internacionales tradicionalmente adversos a los principios de la Cuarta Transformación.

    Esta convergencia discursiva no es inocente, responde a una estrategia de oposición política velada y revestida de pseudoambientalismo.

    Cuyo fin es obstaculizar sistemáticamente todo proyecto de infraestructura con vocación social y transformadora.

    Resulta profundamente preocupante que las convicciones ideológicas de una élite minoritaria tengan la capacidad de obstaculizar proyectos de infraestructura de alto impacto social como el Tren Maya.

  • Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    En abril de 2025, se estrenó de la mano de Greenpeace el documental Voces de la Selva, una producción que, con tono solemne y música de fondo dramática, retrata los impactos ambientales del Tren Maya desde la voz de algunas comunidades.

    No sorprende que exista tanto dolor en las comunidades del sur, históricamente ignoradas, sorprende la manera en que ese dolor es guiado y editado para construir una narrativa en la que el Estado es enemigo, y el desarrollo, una forma de violencia.

    Cuando hablan de una batalla, el enemigo es el progreso con dirección estatal.

    El indigenismo neoliberal

    Voces de la Selva Maya: Una Batalla por la Vida. Documental Greenpeace

    “Esto es una guerra”, se escucha en una de las entrevistas. A través de esta afirmación se asoma una narrativa construida con cuidado, una que usa la lucha histórica del sur como herramienta política. Greenpeace y otras organizaciones extranjeras se presentan como mediadoras neutrales, pero el encuadre que ofrecen no lo es, es condenatorio a los actos del Estado.

    Sí, el dolor de estas comunidades es real, y tiene raíces profundas. Fue sembrado por décadas de olvido, por gobiernos que jamás pusieron un solo riel ni escucharon una sola demanda.

    Lo que hoy aparece en pantalla es la herida abierta de un abandono que otros aplaudieron con silencio, herida que hoy se intenta sanar.

    Curioso como en el documental jamás mencionan el abandono histórico.

    No dicen que el tren conecta pueblos olvidados. No preguntan si el crecimiento puede convivir con la selva en lugar de oponérsele.

    Y, sobre todo, no admiten que también hay otras voces en esas mismas comunidades, quienes esperan con ansias el progreso.

    El dolor del sur es real, pero utilizarlo a conveniencia es otra forma de condenarlo nuevamente al olvido.

    Porque decirle a una comunidad que su único rol posible es el de víctima es también despojarla de futuro.

    Escuchar y acompañar es algo que se hace ya desde el Estado. Pero no siguiendo el guion paternalista del extranjero que organiza la resistencia como si fuera teatro de protesta.

    No escuchemos a quienes filman conflictos que no padecen y se limitan a editar discursos que no les afectan, transformando el luto en capital político.

  • Estos son los enemigos de la transformación y serán exhibidos

    Estos son los enemigos de la transformación y serán exhibidos

    La gran transmutación del México empobrecido por el paradigma neoliberal hacia uno justo y equitativo pasa por una transformación física y territorial: apropiarnos del terreno nacional y hacerlo crecer para todas y todos.

    Pero no todos apoyan esta transformación, un bloque de organizaciones alineadas con el extranjero actúa para frenar estos avances:

    CEMDA, Fundar, Greenpeace México, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), CambiémoslaYa!, México Evalúa y muchas otras que responden a instituciones y lógicas europeas y estadounidenses.

    ¿Sus recursos? Se originan de Open Society, Fundación Kellogg, Ford Foundation, USAID, Heinrich-Böll Stiftung, Embajadas extranjeras y más.

    Buscan frenar la transformación, pero no lo permitiremos

    Es obvio que un México emancipado y soberano sobre sus recursos no está en los intereses del gran capital extranjero.

    Somos ingenuos si creemos que la riqueza que financia estas quejas no está persiguiendo su propio interés.

    Estas organizaciones han litigado contra proyectos como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas, el AIFA, y la explotación del litio y otros recursos mineros. Acusan al Estado por falta de transparencia y mala praxis, cuando es el pueblo el que finalmente está siendo atendido.

    ¿Dónde estaban estas organizaciones cuando en Campeche, Chiapas o Tabasco el desempleo y el hambre desgarraban la vida de las familias? ¿Dónde estaban cuando la falta de oportunidades daba un portazo al futuro de las infancias mexicanas?

    El sur y sureste mexicanos han sido históricamente abandonados por los gobiernos neoliberales. Hoy, con proyectos estratégicos de nuestro gobierno, se abren caminos para su desarrollo.

    No dejemos que los intereses foráneos frenen el renacer de nuestro país.

    Contra Activistas Fifí es un esfuerzo ciudadano, partidario de la Cuarta Transformación, que exhibirá a estos agentes que buscan frenar la transformación.

    Los conservadores ya se dieron cuenta que por la vía de los partidos han perdido toda legitimidad, ahora pretenden utilizar organizaciones civiles para boicotear a toda costa la regeneración de la vida pública. No pasará. Fuera máscaras.