Etiqueta: Greenpeace México

  • Greenpeace y las ONG ambientalistas borran los avances de Sheinbaum en desapariciones y justicia ambiental

    Greenpeace y las ONG ambientalistas borran los avances de Sheinbaum en desapariciones y justicia ambiental

    Las exigencias formuladas por Greenpeace, Amnistía Internacional, CEMDA durante la instalación de una lona en la Estela de Luz permiten observar una constante cada vez más visible dentro del activismo profesionalizado mexicano.

    Los activistas fifí van contra la transición energética

    Bajo la consigna de que el gobierno federal estaría ignorando problemáticas ambientales y de derechos humanos, estas organizaciones construyen un discurso que termina borrando deliberadamente los avances institucionales impulsados durante los últimos años y particularmente durante la administración de Claudia Sheinbaum.

    Los señalamientos de Greenpeace México suelen presentarse como si las políticas ambientales de la actual administración fueran indistinguibles.

    La narrativa utilizada por estas organizaciones, recordemos que en su gran mayoría financiadas por intereses privados y extranjeros, parte de la premisa de un gobierno negligente e indolente, contrario a los ideales de izquierda que enarbola la actual administración.

    La carta entregada a la mandataria sostiene que el gobierno federal estaría ignorando o minimizando estas problemáticas, una interpretación que difícilmente resiste un análisis riguroso del contexto político actual.

    Particularmente llamativo resulta el caso de las desapariciones. Mientras diversas organizaciones insisten en presentar al Estado mexicano como indiferente frente a esta tragedia, la administración de Claudia Sheinbaum ha colocado el tema entre las prioridades de su agenda pública.

    La reforma a la Ley General en Materia de Desaparición, el fortalecimiento del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas y los esfuerzos por mejorar los mecanismos de búsqueda e identificación reflejan precisamente un reconocimiento institucional de la gravedad del problema y la necesidad de fortalecer la capacidad estatal para enfrentarlo.

    Algo similar ocurre en materia ambiental. Greenpeace sostiene que existe una expansión de proyectos extractivos y una supuesta profundización de la crisis socioambiental.

    Para estas “organizaciones ambientales”, cualquier avance es insuficiente.

    Sin embargo, estas organizaciones suelen presentar las políticas ambientales de la actual administración como si fueran indistinguibles de las que impulsaron durante décadas los gobiernos neoliberales.

    En ese proceso, las organizaciones ambientalistas omiten matices fundamentales, entre ellos la recuperación de las capacidades regulatorias del Estado, la revisión de proyectos con alto impacto ecológico y el fortalecimiento de instrumentos ambientales que gobiernos anteriores habían debilitado durante años.

    Las organizaciones presentan cualquier avance como insuficiente, cualquier reforma como cosmética y cualquier acción institucional como evidencia de omisión

    El resultado es una narrativa donde la complejidad de gobernar un país de más de 130 millones de habitantes queda sustituida por una permanente declaración de emergencia.

  • Greenpeace instrumentaliza a la Selva Maya contra la 4T

    Greenpeace instrumentaliza a la Selva Maya contra la 4T

    Bajo la iniciativa denominada “Ruta del jaguar”, presentada en mayo de 2026, Greenpeace desplegó una narrativa orientada a asociar el deterioro ambiental del sureste mexicano con el modelo de desarrollo promovido por el actual gobierno.

    Esto solo confirma que el activismo ambiental promovido desde la visión burguesa ha convertido la defensa ecológica en una plataforma de confrontación política permanente contra la Cuarta Transformación y los proyectos estratégicos impulsados desde el Estado mexicano.

    El eje simbólico de la campaña gira en torno al jaguar y a la supuesta devastación irreversible de la Selva Maya.

    CEMDA, el activismo fifí persiste en sus ataques hacia PEMEX

    Greenpeace ha promovido históricamente un discurso donde el Estado mexicano queda reducido a una fuerza depredadora

    Sin embargo, detrás del discurso conservacionista, diversos actores políticos impulsan una operación más amplia en la que reinterpretan constantemente los megaproyectos promovidos por la actual administración, particularmente el Tren Maya, como expresiones de destrucción territorial y crisis ecológica.

    Greenpeace ha promovido históricamente un discurso donde el Estado mexicano queda reducido a una fuerza depredadora mientras desaparecen deliberadamente las dimensiones sociales, económicas e históricas que atraviesan el desarrollo del sureste.

    Lo más irrisorio de esto es la manera en que organizaciones financiadas desde redes internacionales construyen un discurso donde toda apuesta por infraestructura estratégica, integración regional o fortalecimiento económico del sur del país aparece automáticamente asociada con devastación y extractivismo.

    La Selva Maya se transforma en un dispositivo simbólico para erosionar la legitimidad política de MORENA y del proyecto de reorganización territorial impulsado desde 2018.

    La campaña de Greenpeace coincide además con un momento en que México busca reposicionarse geopolíticamente mediante proyectos ferroviarios, energéticos y logísticos que el paradigma neoliberal abandonó durante décadas.

    Frente a ello, ciertos sectores del ambientalismo corporativo internacional responden mediante una narrativa profundamente despolitizada del territorio, congelan a las comunidades en una lógica fatalista y presentan cualquier transformación material como una amenaza existencial.

    Bajo esa lógica, la conservación termina convertida en una herramienta discursiva funcional a quienes históricamente prefirieron un México subordinado, fragmentado territorialmente y sin capacidad soberana para impulsar proyectos de gran escala.

  • Greenpeace acusa al gobierno y a PEMEX de ocultar información sobre el derrame en el Golfo

    Greenpeace acusa al gobierno y a PEMEX de ocultar información sobre el derrame en el Golfo

    En un comunicado publicado el 17 de abril de 2026, Greenpeace México acusó al gobierno federal y a PEMEX de ocultar información relacionada con el derrame ocurrido en el Golfo de México, afirmando que las autoridades no han transparentado plenamente el volumen derramado ni la totalidad de las afectaciones ambientales derivadas del incidente.

    El posicionamiento se suma a la ofensiva discursiva impulsada desde distintas organizaciones internacionales y colectivos alineados con agendas ambientalistas transnacionales que han buscado confrontar el modelo de soberanía energética promovido por la 4T.

    Greenpeace critica la “opacidad” de Pemex, pese a los cuestionamientos sobre sus propios mecanismos de financiamiento.

    La organización sostuvo además que PEMEX evade asumir responsabilidad institucional y cuestionó los mecanismos de reparación anunciados hasta ahora.

    Sin embargo, detrás de ese discurso aparentemente técnico persiste una narrativa profundamente ideológica que reduce la discusión energética mexicana a una visión importada desde centros políticos y financieros del norte global, donde los intereses de las potencias industrializadas instrumentalizan a la llamada “sociedad civil internacional” (otro termino para definir a esta clase específica de burguesía) para implantarse como axioma universal.

    La postura de Greenpeace adquiere particular relevancia cuando se observa la opacidad que históricamente ha rodeado sus propios mecanismos de financiamiento y operación.

    CEMDA y la crisis del ozono en CDMX: exigencia ambiental y omisión de avances estructurales

    Mientras exige rendición de cuentas absoluta al Estado mexicano, la organización mantiene escasa claridad pública sobre las redes internacionales de financiamiento privado que sostienen sus campañas, plataformas de incidencia y estructuras regionales.

    La contradicción se vuelve todavía más evidente cuando sectores del activismo corporativo internacional pretenden erigirse como árbitros morales sobre países periféricos que buscan fortalecer capacidades estratégicas propias.

    Durante años, distintas críticas han señalado prácticas laborales asociadas a esquemas de outsourcing, uso intensivo de voluntariado y pasantías sin remuneración, así como percepciones salariales elevadas para sus cuadros directivos internacionales.

    Buena parte de esos perfiles corresponden precisamente a activistas fifí que no están en campo ni viven las problemáticas en carne propia, limitándose a hacer activismo desde sus escritorios mientras las comunidades trabajadoras enfrentan las contradicciones materiales heredadas por décadas de desmantelamiento neoliberal.

    Lo que está en disputa es la posibilidad de que México construya un modelo energético soberano.

    El comunicado también insiste en presentar el derrame como expresión inevitable del “modelo fósil” mexicano y aprovecha el incidente para atacar proyectos vinculados con refinación, infraestructura energética y soberanía sobre recursos estratégicos-

    Bajo ese encuadre, toda política orientada a fortalecer la capacidad energética del Estado termina subordinada a una narrativa donde los países del sur global deben renunciar al control de sus recursos mientras las economías centrales continúan concentrando poder tecnológico, financiero e industrial.

    La discusión de fondo trasciende el incidente ambiental específico. Lo que está en disputa es la posibilidad de que México construya un modelo energético soberano sin quedar sometido a presiones externas disfrazadas de neutralidad técnica o activismo climático.

    Desde la llegada de nuestro expresidente Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en 2018, la 4T impulsó un viraje orientado a recuperar capacidades estatales estratégicas que habían sido debilitadas durante el ciclo neoliberal.

    Ese proceso inevitablemente chocó con organizaciones y estructuras internacionales acostumbradas a influir sobre las agendas públicas nacionales desde espacios de poder alejados de las realidades populares.

  • Greenpeace acusa al gobierno de Sheinbaum de “minimizar” la crisis climática

    Greenpeace acusa al gobierno de Sheinbaum de “minimizar” la crisis climática

    Greenpeace México ataca al gobierno de Claudia Sheinbaum al afirmar que la presidenta “minimiza” los impactos de la industria petrolera y mantiene abierta la posibilidad del fracking en distintas regiones del país.

    El señalamiento forma parte de un posicionamiento más amplio impulsado desde espacios internacionales de activismo climático, donde organizaciones y colectivos han intensificado su presión contra la estrategia energética impulsada desde los gobiernos populares de izquierda.

    CEMDA ataca a CFE con el discurso de siempre

    Greenpeace México olvida que las decisiones estratégicas impulsadas por el gobierno de Sheinbaum han representado la voluntad popular en la historia de nuestro país.

    El texto, publicado el 7 de mayo de 2026 en el blog oficial de Greenpeace México, sostiene que el modelo energético actual profundiza la crisis climática y beneficia a intereses extractivos mientras amplios sectores de la población permanecen en condiciones de pobreza energética.

    Desde esa lógica, la organización acusa al gobierno de retrasar la transición energética y de mantener decisiones que considera incompatibles con la gravedad de la emergencia ambiental.

    La publicación adopta un lenguaje abiertamente confrontativo al asegurar que “la emergencia climática no admite simulaciones” y al insistir en que las comunidades continúan enfrentando las consecuencias de la actividad petrolera.

    El encuadre narrativo que emplean ignora que quienes abrieron la puerta al extractivismo fueron los gobiernos neoliberales, cuyas políticas están siendo paulatinamente revertidas.

    El tono del mensaje evidencia una creciente confrontación política entre sectores del autodenominado “activismo climático” —quienes enarbolan todos los vicios del activismo fifí que tanto hemos denunciado desde este espacio— y el gobierno federal.

    La insistencia en presentar la política energética de la 4T como una forma de negación o minimización de la crisis climática descansa una lectura malintencionada donde las complejidades económicas, sociales y energéticas del país quedan subordinadas a una lógica de urgencia permanente que en muchos casos beneficia más a las políticas intervencionistas del norte global.

    Greenpeace insiste en que el cambio debe surgir “desde abajo”, mientras sus críticas apuntan directamente a las decisiones estratégicas impulsadas por el primer gobierno que ha representado la voluntad popular en la historia de nuestro país.

  • Greenpeace queda en ridículo al intentar atacar a PEMEX

    Greenpeace queda en ridículo al intentar atacar a PEMEX

    La presidenta Claudia Sheinbaum exhibió la ridiculez del activismo fifí en la mañanera con imágenes falsas que ellos mismos pusieron a circular para dramatizar el derrame en el Golfo, y lo único que atinaron a responder fue evasión y tecnicismo.

    La misma soberbia de quien lleva décadas mirando a México desde sus oficinas en países del norte global, convencido de que su halo de pureza ambiental lo pone por encima de cualquier cuestionamiento.

    Greenpeace queda en ridículo al intentar atacar a PEMEX
    Greenpeace queda en ridículo al intentar atacar a PEMEX

    La propia organización reconoció que la imagen difundida no era de su autoría y que generó confusión al ser compartida como parte de su comunicación pública.

    Este reconocimiento, lejos de cerrar la discusión, evidenció un problema más profundo relacionado con la forma en que ciertos actores del activismo construyen impacto mediático a partir de elementos ambiguos.

    La admisión de error se limitó al plano formal, mientras el discurso posterior buscó sostener la validez de sus afirmaciones mediante referencias generales a datos satelitales y mapas colaborativos.

    En paralelo, su dirigencia insistió en que la controversia responde a un desvío de atención por parte del gobierno, argumentando que el debate se centró en la imagen y no en los datos.

    La intervención de Greenpeace termina alineándose con dinámicas propias de la infodemia

    Sin embargo, esta defensa omite que la credibilidad de la información pública depende también de los vehículos mediante los cuales se difunde.

    La distinción entre contenido ilustrativo y evidencia científica se vuelve irrelevante cuando ambos circulan indistintamente en el mismo mensaje.

    La crítica presidencial se inscribe en un contexto más amplio marcado por la proliferación de información fragmentada, donde la frontera entre evidencia y narrativa se diluye.

    En este terreno, la intervención de Greenpeace termina alineándose con dinámicas propias de la infodemia, en las que la velocidad de difusión y el impacto visual adquieren mayor peso que la verificación rigurosa.

    El activismo fifí llama a PEMEX “etnocida”

    La organización, que históricamente ha apelado a la autoridad moral del activismo ambiental, enfrenta así una contradicción entre su discurso y sus prácticas comunicativas.

    La insistencia en construir escenarios de crisis a partir de datos no plenamente contextualizados tiende a debilitar la discusión pública sobre política energética y ambiental, al sustituir el análisis por la amplificación de percepciones.

    En un momento donde el Estado mexicano busca consolidar una agenda de soberanía energética y transición ordenada, este tipo de intervenciones introduce ruido en un debate que requiere precisión.

  • Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente

    Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente

    El incendio registrado el 17 de marzo de 2026 en la refinería de Dos Bocas fue usado de manera cobarde y cínica por representantes del activismo burgués como Greenpeace como una herramienta para atacar la política energética del Estado mexicano.

    Mientras la refinería aún ardía, la ONG emitió pronunciamiento, firmado junto con agrupaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y el CEMDA, plantea el incidente como evidencia de una supuesta inviabilidad estructural de la infraestructura petrolera.

    Greenpeace ataca a Dos Bocas tras incidente
    Asociaciones civiles firmantes del pronunciamiento de Greenpeace México.
    Fuente: Greenpeace México, marzo de 2026.

    El documento enfatiza los riesgos asociados a la operación de la refinería y su cercanía con comunidades y centros escolares, al tiempo que exige medidas inmediatas como la reubicación de instalaciones educativas.

    El discurso de Greenpeace México se desplaza hacia la deslegitimación de la propia existencia de la refinería.

    La preocupación por la seguridad de trabajadores y habitantes de la zona constituye un elemento legítimo que requiere atención institucional y esclarecimiento técnico sobre las causas del siniestro.

    No obstante, el posicionamiento colectivo trasciende la dimensión del accidente y se orienta hacia una descalificación más amplia del proyecto energético nacional.

    La presencia de actores como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y el CEMDA revela una convergencia de agendas que, desde distintos frentes, han buscado limitar el desarrollo de infraestructura energética bajo control estatal.

    Se trata de organizaciones con financiamiento internacional y vínculos con circuitos globales de incidencia que suelen privilegiar esquemas regulatorios restrictivos frente a proyectos estratégicos nacionales.

    CEMDA y la crisis del ozono en CDMX: exigencia ambiental y omisión de avances estructurales

    El encuadre del incidente en términos absolutos contribuye a una lectura inmovilista del debate energético.

    En lugar de circunscribir la discusión a la investigación del evento, la mejora de protocolos de seguridad y la atención a las comunidades, el discurso se desplaza hacia la deslegitimación de la propia existencia de la refinería.

    La refinería de Dos Bocas forma parte de una estrategia orientada a reducir la dependencia externa en combustibles refinados y fortalecer la capacidad productiva del país.

    En un entorno internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos, la consolidación de infraestructura propia tiene un valor estratégico que no puede ignorarse en el análisis.