Categoría: Engenera AC

  • Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués

    En el juego de ajedrez que es el debate público respecto al presupuesto de la federación, la ONG Fundar ha decidido jugar con piezas distintas según su conveniencia.

    Cuando se trata del Impuesto Saludable, el centro celebra con entusiasmo la supuesta “justicia fiscal” de la Presidenta.

    El indigenismo neoliberal

    Pero apenas el debate se traslada al financiamiento climático o a la transición energética, la misma organización desacredita al gobierno.

    En su informe Paquete Económico 2026: avances sociales y retos para los derechos humanos, Fundar aplaude el aumento de ingresos tributarios y la continuidad de los impuestos especiales al tabaco y a las bebidas azucaradas.

    Fundar, la ONG que ha decidido jugar con piezas distintas según su conveniencia.

    Con un tono complaciente, resalta la necesidad de reforzar estos “impuestos saludables”, reconociendo la medida presidencial como un paso hacia la garantía del derecho a la salud y la reducción de desigualdades.

    Sin embargo, apenas una semana después, en el reporte conjunto sobre cambio climático y transición energética, Fundar se sienta al lado de Engenera, CEMDA (con quienes comparte membresía en el colectivo #CambiémoslaYa!) y otras ONG para exhibir la “incongruencia” del gasto público.

    Fundar, análisis convenenciero del presupuesto e hipocresía del ambientalismo burgués.
    Boletín publicado por Fundar, Engenera y CEMDA con un análisis del presupuesto 2026 en materia ambiental.
    Fuente: CEMDA, septiembre de 2025.

    Aquí, cada peso destinado a infraestructura ferroviaria, seguridad o hidrocarburos se convierte en símbolo de incapacidad de respuesta ante la crisis ambiental.

    Fundar no reconoce matices ni que el rediseño presupuestal responde a prioridades nacionales como movilidad o soberanía energética.

    Cuando los recursos se alinean a la visión tributaria de Fundar, la narrativa es de progreso y justicia; cuando no, denuncian sin contemplar complejidades políticas ni restricciones materiales.

    En ambos casos, la organización parece menos interesada en construir un diagnóstico coherente que en colocar sus banderas en el debate público.

    Al final, el doble rasero no solo erosiona su credibilidad, sino que reduce el debate a una disputa de agendas particulares.

    Poniendo en juego el diseño de un presupuesto que equilibre salud, justicia social y transición energética de manera realista.

  • El yugo tecnocrático de Engenera contra la transformación popular

    El yugo tecnocrático de Engenera contra la transformación popular

    El reciente informe de Engenera y sus aliados ambientalistas se presenta como un diagnóstico neutral sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 en materia climática y energética.

    Pero lo que en realidad despliega es una ofensiva discursiva contra la Cuarta Transformación, camuflada bajo el ropaje de indicadores, porcentajes y “metas verificables”.

    Se acusa que el Anexo Transversal 16 (AT16) destina 41.79% de los recursos a la Sedena y apenas 3.71% a Semarnat, y que el Anexo Transversal 15 (AT15) canaliza 68% a proyectos ferroviarios y petroquímicos.

    La transformación energética será soberana o no será.

    Con ello, buscan dar la impresión de un presupuesto “desviado” y sin rumbo climático.

    Sin embargo, lo que silencian deliberadamente es que la 4T no concibe la transición como un listado de indicadores importados desde despachos del Norte Global.

    Sino como un proceso histórico de redistribución material y soberanía territorial.

    El señalamiento de Engenera de que “faltan metas cuantitativas” o que no se detallan “contribuciones verificables” busca reducir la acción estatal a fórmulas contables.

    Subordinando la política a métricas diseñadas para otras realidades.

    El discurso de Engenera es un acto político que busca sabotear desde la palabrería tecnocrática el proyecto de emancipación nacional que la 4T articula.

    En ese sentido, más que un análisis presupuestario, lo que ponen sobre la mesa es un intento de disciplinamiento, buscando que México obedezca los parámetros de un ambientalismo elitista.

    Ajeno a la realidad de los pueblos que sostienen con su trabajo la riqueza energética y natural del país.

    Mientras Engenera se obsesiona con el 0.06% asignado a programas con perspectiva de género —cifra que usan para reforzar su retórica de precariedad— omiten que la propia Cuarta Transformación ha colocado a las mujeres en el centro de proyectos productivos comunitarios como Sembrando Vida, que recibe casi una quinta parte del AT16.

    La redistribución del presupuesto hacia infraestructura ferroviaria, seguridad nacional y defensa no es un “desvío”.

    Sino la afirmación de que no habrá transición energética posible sin un Estado fuerte.

    Sin soberanía territorial y sin proyectos capaces de integrar a regiones históricamente marginadas.

    El Tren Maya, las capacidades energéticas de la CFE y la participación de las Fuerzas Armadas no son caprichos.

    Son pilares para un futuro donde el país no dependa de los designios del capital verde trasnacional.

    El discurso de Engenera y compañía es, en última instancia, un acto político que busca sabotear desde la palabrería tecnocrática el proyecto de emancipación nacional que la 4T articula.

    No les preocupa la justicia climática, les preocupa perder el monopolio del relato “experto” que durante décadas mantuvo secuestrada la política ambiental en México.

  • Ambientalistas usan a comunidades para rechazar el fracking pero omiten avances de la 4T para prohibirlo

    Ambientalistas usan a comunidades para rechazar el fracking pero omiten avances de la 4T para prohibirlo

    En el marco del primer informe de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, autoridades tének y náhuatl de trece municipios de la Huasteca potosina, hidalguense y veracruzana se pronunciaron contra el fracking tras el anuncio del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035.

    Esto es claramente un intento por organizaciones tras bambalinas —como Alianza Mexicana Contra el Fracking— para empujar la narrativa del uso del fracking en la administración de la Presidenta.

    En el comunicado, las comunidades advirtieron que la fracturación hidráulica supuestamente amenaza la biodiversidad y la vida comunitaria, sin pruebas de que el fracking

    Ambientalistas usan a comunidades para rechazar el fracking pero omiten avances de la 4T para prohibirlo.
    Documento donde Alianza Mexicana Contra el Fracking señala a Claudia Sheinbaum por financiar proyectos de extracción de hidrocarburos con supuesto uso de fracking.

    La narrativa difundida por estas organizaciones es incompleta, posiblemente intervenida por la influencia de organismos como Fundar, el CEMDA y Engenera, miembros de Alianza Mexicana Contra el Fracking y #CambiémoslaYa!, y quienes han empujado con mayor fuerza las acusaciones de fracking en la administración actual.

    Los ambientalistas ignoran que, desde febrero de 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma constitucional para prohibir el fracking en México.

    En la propuesta se reconoce que esta técnica es una de las más dañinas al ambiente y a los derechos humanos, y se busca blindar la Constitución para impedir cualquier contrato o acto administrativo que permita su uso.

    La iniciativa no ha avanzado por la resistencia de las minorías neoliberales en el Congreso, las mismas que en el sexenio de Peña Nieto impulsaron la reforma energética que abría las puertas al fracking.

    PEMEX se fortalece como empresa pública al servicio del pueblo y la 4T mantiene su compromiso de no aplicar el fracking

    Mientras los gobiernos anteriores entregaban recursos al capital privado y alentaban el uso de tecnologías depredadoras, la Cuarta Transformación ha defendido una transición hacia fuentes más limpias.

    Sin dejar de lado el pragmatismo necesario para mantener la soberanía energética de nuestro país.

    Aun así, sectores que se presentan como ambientalistas usan las demandas comunitarias para colocar a PEMEX y al gobierno de Claudia Sheinbaum como supuestos promotores de la devastación.

    Aunque esto ya se haya desmentido en varias ocasiones por la propia Presidenta y el director general de PEMEX.

    PEMEX se fortalece como empresa pública al servicio del pueblo y la 4T mantiene su compromiso de no aplicar el fracking, sugerir lo contrario solo es una manipulación a conveniencia de la realidad.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    La verdadera contradicción no la tiene la gestión de Sheinbaum, está en quienes hoy se dicen defensores del territorio instrumentalizando comunidades indígenas, mientras muchos de ellos beben de los fondos “filantrópicos” del gran capital neoliberal.

  • Engenera despliega una campaña contra el Plan Energético Nacional instrumentalizando la voz de la Huasteca

    Engenera despliega una campaña contra el Plan Energético Nacional instrumentalizando la voz de la Huasteca

    El 5 de agosto de 2025, el gobierno federal dio a conocer el Plan Estratégico de Pemex 2025–2035, un documento rector concebido para asegurar el aprovechamiento integral de los hidrocarburos de la nación.

    Desde ese momento, Engenera AC —miembro del colectivo #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Fracking— ha desplegado una campaña incesante contra el Plan Energético Nacional.

    En su último comunicado, la asociación acusa al plan de querer realizar proyectos de fracking en la Huasteca Potosina.

    Lo que califica como una supuesta “amenaza existencial” para los pueblos y la ecología de la región.

    En vez de reconocer el potencial de la estrategia planteada por nuestra Presidenta, que contempla inversiones superiores a los 650 mil millones de pesos.

    Un incremento del 25% en la producción de gas hacia 2030, la reducción del 40% en la dependencia de importaciones y la creación de miles de empleos directos e indirectos, Engenera ha decidido ser portavoz del pesimismo anti-progreso.

    El Plan Sonora avanza… y al IMCO le estorba

    Nuevamente Amenaza el Fracking a la Huasteca

    Mientras las metas del plan 2025-2035 se orientan a subsanar la vulnerabilidad energética del país —somos sumamente dependientes del gas estadounidense, por ejemplo, siendo el principal importador de este combustible desde el país del norte—, el ambientalismo de papel ha preferido sostener un discurso que perpetúa esta dependencia.

    Acusando al gobierno de “traicionar compromisos” y asumiendo que toda exploración de yacimientos no convencionales de hidrocarburos (tan necesarios para el país) implica fracking.

    Engenera despliega una campaña contra el Plan Energético Nacional instrumentalizando la voz de la Huasteca.
    Comunicado de Sedepac Huasteca acusando al gobierno federal de planear proyectos de fracking en la Huasteca Potosina.
    Fuente: Facebook Sedepac Huasteca, 12 de agosto de 2025.

    Engenera, que gusta de presentarse como una ONG con especialidad en transición energética, ha instrumentalizado —como ya es costumbre para asociaciones de este tipo— la legitimidad que otorga nombrar a las autoridades de comunidades indígenas como los nahuas y tének.

    Cuando es sabido que las directrices del movimiento se están dando desde cubículos de oficina y no desde asambleas comunitarias.

    Mientras PEMEX plantea robustecer la soberanía energética, generar empleos y garantizar electricidad a costos más accesibles para la población, Engenera promueve un bloqueo sin alternativas serias.

    La voz de los pueblos originarios es digna de respeto, y merece de información completa y veraz.

    Las acusaciones de fracking en el Plan 2025-2035 obvian completamente los rigurosos controles ambientales, la consulta social y los programas de mitigación debidamente establecidos por el Estado.

    México no puede permanecer a merced del gas estadounidense.

    Ni permitir que agendas concebidas más allá de sus fronteras dicten el rumbo de su política energética.

    El debate que merece la nación debe centrarse en cifras de empleos e infraestructura, no en campañas ideologizadas y reaccionarias ante el progreso.