Autor: Redacción

  • Greenpeace, la ONG que insiste en sembrar miedo contra el Tren Maya

    Greenpeace, la ONG que insiste en sembrar miedo contra el Tren Maya

    Los episodios de ataques de Greenpeace hacia la 4T son tan frecuentes que hablar de Greenpeace contra el Tren Mayaes ya un género de noticia en sí mismo.

    Esta vez lo hace mediante un informe elaborado junto a colectivos con larga tradición en la oposición al desarrollo estatal, al que presentan como diagnóstico definitivo y sentencia irrefutable.

    El documento, reitera que cualquier infraestructura pública en territorios históricamente marginados es interpretada como una agresión irreparable.

    #CambiémoslaYa! contra la reforma hídrica: la desconfianza como estrategia para frenar un cambio

    Hablar de “Greenpeace contra el Tren Maya” es ya un género de noticia en sí mismo.

    El Tren Maya, que fortalece la movilidad regional, abre corredores económicos y reconoce el peso estratégico de la península, aparece convertido en una amenaza casi metafísica contra la “naturaleza” y la “colectividad”.

    Greenpeace ha construido su influencia en México fabricando una narrativa donde el Estado es siempre sospechoso y las comunidades únicamente existen bajo tutela de las ONG.

    No obstante, jamás mencionan que el propio gobierno federal ha reducido el impacto ambiental con medidas de mitigación que contrastan con el abandono neoliberal que durante treinta años dejó a la península librada a la especulación inmobiliaria, los megaproyectos privados y las granjas industriales.

    La estrategia de Greenpeace perpetúa la formula que les ha permitido incidir de manera libre en las políticas públicas de diversos estados a conveniencia, presentarse como contrapeso indispensable frente a un Estado que no coincide con su visión del mundo.

    Pero detrás de la retórica alarmista, la organización rehúye el entendimiento —para ellos incómodo— del Tren Maya como un proyecto popular.

    Impulsado por un gobierno electo democráticamente, que busca corregir la desigualdad estructural en el sur-sureste y redistribuir beneficios que por décadas quedaron en manos de conglomerados turísticos y élites locales.

    Mientras Greenpeace insiste en erigirse como el guardián absoluto del país, millones de personas en la península reconocen que el Tren Maya no es amenaza, sino oportunidad.

    Y esa realidad es precisamente la que la ONG no puede tolerar.

  • #CambiémoslaYa! fabrica alarmas contra la Ley de Aguas Nacionales

    #CambiémoslaYa! fabrica alarmas contra la Ley de Aguas Nacionales

    Engenera —miembro del colectivo #CambiémoslaYa!— difundieron una publicación en su página de X (antes Twitter), acusando que la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales permitiría a Conagua autorizar descargas tóxicas de la industria minera en los cuerpos de agua del país.

    Presentaron esta acusación como una advertencia urgente, cuando en realidad se trata de una lectura torcida que busca frenar un proceso histórico.

    La iniciativa enviada a la Cámara de Diputados restituye el carácter público y estratégico del agua y establece por primera vez un marco que protege el mínimo vital, prioriza el uso doméstico y cierra los resquicios que permitieron abusos empresariales desde 1992.

    CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    #CambiémoslaYa! reproduce el viejo reflejo de desconfianza hacia las instituciones públicas.

    Nada en el texto habilita concesiones para verter residuos mineros. De hecho, la propuesta endurece los requerimientos y exige que se certifiquen medidas de protección para población, cuerpos de agua, ecosistemas o zonas productivas.

    La propia presidenta ha hecho claro que se está revisando el fraseo del articulo 118 de la propuesta de ley, para evitar ambigüedades y garantizar la rendición de cuentas por parte de las empresas mineras.

    Además, la regulación general de descargas industriales en agua en México —la NOM001SEMARNAT2021, que entró en vigor en 2023— ha sido actualizada revisa límites permisibles, exige parámetros más para descargas residuales.

    Además, la respuesta del gobierno federal ante las exigencias populares demuestra un compromiso inequívoco con ellas.

    Claudia Sheinbaum lo expresó con claridad durante los macrobloqueos del 24 y 27 de noviembre, cuando afirmó que la nueva Ley General de Aguas era una de las exigencias que se estaban atendiendo desde el gobierno federal de manera prioritaria.

    #CambiemoslaYa! insiste en que Conagua estaría a punto de transformarse en un brazo regulador a favor de la minería.

    Aunque su argumento exige ignorar la reforma completa y la trayectoria de un gobierno que ha combatido la captura institucional de manera frontal.

    Su postura reproduce el viejo reflejo de desconfianza hacia las instituciones públicas y la fantasía de protección ambiental exclusiva de la sociedad civil legitimada mediante credenciales académicas adquiridas en el extranjero.

    Una visión cómoda para las ONG que construyen capital político administrando la crisis, no resolviéndola.

  • Más verdes, con los bolsillos más llenos: la verdadera consigna del activismo de élite

    Más verdes, con los bolsillos más llenos: la verdadera consigna del activismo de élite

    Las organizaciones agrupadas en la llamada Alianza por la Justicia Fiscal, entre ellas Oxfam México, la Red de Acción Climática, Fundar y CIEP, presentaron en una ponencia su cuadernillo “Más verdes, más justos: impuestos que cuiden al planeta y a las personas”.

    En él, bajo el ropaje de la urgencia climática, estas agrupaciones buscan desplazar al Estado mexicano en la definición del rumbo tributario y ambiental, insinuando que sólo mediante sus recetas será posible enfrentar la crisis ecológica.

    No hablan desde la soberanía nacional ni desde el interés colectivo, sino desde la cómoda posición de quienes llevan décadas viviendo de fondos internacionales y contratos públicos.

    En su propuesta demandan impuestos adicionales al turismo y a diversas actividades productivas, así como aumentos a gravámenes ya existentes.

    Presentan el gesto como justicia climática, pero en realidad colocan al Estado como mero ejecutor de sus directrices, elaboradas en mesas técnicas ajenas al escrutinio democrático.

    La Cuarta Transformación ha apostado por reconstruir las capacidades públicas, por una transición energética guiada por un horizonte social amplio y por una austeridad que devuelva al Estado su autonomía frente a intereses privados.

    Sin embargo, para estas organizaciones la transición sólo puede nacer de lo que ellas dictan desde sus oficinas en la capital y desde sus vínculos con fundaciones del Norte global.

    La soberanía ambiental no puede quedar condicionada a la militancia rentada de las ONG

    El discurso de Oxfam que denuncia la prevalencia de la desigualdad y su relevancia como marco de análisis para las políticas climáticas es nombre y cierto, pero jamás interroga la estructura internacional que sostiene al modelo depredador.

    Hablan de inequidades sin cuestionar el sistema financiero global al que ellas mismas se deben.

    Convierten la indignación social en un instrumento más para justificar su intervención permanente en la definición de políticas públicas.

    Exigen subir impuestos, pero callan sobre el negocio que para ellas representan los programas, estudios y consultorías que acompañan cada reforma.

    El Estado paga esos programas, estudios y consultorías, cuyos autores proponen desde sus escritorios aumentar su propio presupuesto.

    Las ONG usan el presupuesto ambiental como arma política contra la soberanía

    México vive un momento de reorganización estatal que busca emanciparse de la tutela tecnocrática que imperó durante el periodo neoliberal.

    Frente a ese proceso, el activismo profesionalizado intenta preservar su papel de intermediario indispensable en la maquinaria del cambio climático.

    En su narrativa, la transición energética debe financiarse con recursos públicos mientras la brújula queda en manos de quienes nunca han sido electos.

    La soberanía ambiental no puede quedar condicionada a la militancia rentada de las ONG, sino afirmarse desde un proyecto nacional que responda a la ciudadanía y a su derecho a un futuro digno.

  • Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía

    Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía

    El colectivo de activistas burgueses y académicos, #CambiémoslaYa!, insiste en colocar al gobierno federal bajo la sombra de las corporaciones mineras y, en su afán por posicionarse como árbitro moral del debate público, recurre a insinuaciones que en la práctica alimentan el discurso de la oposición conservadora.

    En su más reciente comunicado publicado en la plataforma X (antes Twitter) contra la Secretaría de Economía y contra Marcelo Ebrard, exhibe una narrativa diseñada para erosionar la legitimidad de las instituciones de la Cuarta Transformación bajo el pretexto de la supuesta vigilancia ciudadana.

    Los ambientalistas burgueses: arma discursiva de la oposición y el gran capital

    Se trata de intentos fútiles por parte del colectivo para mantener su relevancia en el debate público.

    A la par que intentan dibujar vínculos inverosímiles entre el gobierno actual (que ha puesto frenos claros al extractivismo neoliberal) y las grandes industrias mineras.

    Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía.
    Comunicado de #CambiémoslaYa! acusando a la Secretaría de Economía de colusión con intereses de la industria minera.
    Fuente: X, noviembre de 2025.

    El colectivo acusa a Economía de actuar como oficina de relaciones públicas de las mineras y sugiere que el secretario cede ante los intereses privados.

    El señalamiento va más lejos cuando atribuye al jefe de la Coordinación de Actividades Extractivas una supuesta cercanía impropia con la industria.

    #CambiémoslaYa! busca inhibir la capacidad del Estado para conciliar crecimiento económico con justicia ambiental.

    Con esto, la organización pretende instalar la sospecha de captura regulatoria sin presentar evidencia concreta y sin reconocer que la reforma de 2023 fue una de las más profundas restricciones impuestas a la minería en tres décadas.

    El comunicado omite que la política minera de la 4T frenó concesiones indiscriminadas, limitó plazos, condicionó la exploración al interés público e incorporó salvaguardas ambientales inéditas.

    En lugar de reconocer ese cambio estructural, #CambiémoslaYa! se aferra a una retórica que atribuye al gobierno una supuesta entrega del país a los consorcios extractivos.

    Su lectura es funcional al relato opositor que acusa al Estado de incompetencia o corrupción cada vez que se busca destrabar procesos administrativos o coordinarse con sectores productivos.

    El ataque a Ebrard también responde a una lógica más amplia. Se intenta desdibujar la línea entre diálogo institucional y sometimiento a intereses privados.

    Cualquier reunión con empresarios se presenta como signo de claudicación, cualquier esfuerzo de atracción de inversiones como amenaza, cualquier ajuste regulatorio como concesión a “chantajes”.

    Lo que #CambiémoslaYa! busca es inhibir la capacidad del Estado para planificar sectores estratégicos y para conciliar crecimiento económico con justicia ambiental.

    Apostando por un inmovilismo que deja al país en manos de los poderes fácticos que dominaban antes de 2018.

    Esto se trata claramente de una campaña que pretende vestir de tecnicismo la vieja desconfianza hacia el Estado y que, bajo el disfraz del ambientalismo, termina reforzando la narrativa de quienes desean ver fracasar a un gobierno popular que busca recuperar la soberanía sobre los recursos nacionales.

  • CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    Gustavo Alanís, Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) —organización miembro de colectivos como #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Fracking—, atacó en medios al gobierno mexicano, señalándolo como enemigo de la protección ambiental.

    Minería y soberanía: Sheinbaum resiste mientras las ONG la acusan

    En una entrevista con Aristegui Noticias, Alanís aseguró que México “desvía” recursos climáticos hacia megaproyectos y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), repitiendo la tesis conservadora de que la infraestructura civil y estratégica impulsada por el Estado constituye un obstáculo para la acción climática.

    CEMDA insiste en una lectura fragmentada que invisibiliza los logros de la 4T y alimenta el discurso opositor

    El académico y activista llegó incluso a afirmar que el país “promueve a Pemex y CFE” en detrimento de la transición energética, sin reconocer que la soberanía energética es condición indispensable para cualquier transición justa, y que sin control público de la energía las soluciones climáticas quedan subordinadas a la lógica corporativa que durante décadas mantuvo al país en la dependencia.

    Mientras la comunidad internacional reconoce el avance que supone un compromiso con metas claras hacia 2030 y 2035, Alanís reduce estos compromisos a una formulación vaga que busca crear la impresión de cumplimiento antes incluso de que las medidas entren en vigor.

    A ello suma la acusación de que gran parte del presupuesto se destinará a proyectos contrarios al medio ambiente.

    Lo que omite decir es que dichos proyectos incluyen restauración ecológica asociada al Tren Maya, infraestructura hídrica y manejo territorial.

    Todos ellos compatibles con una visión de mitigación integral y con las prioridades de justicia social que la 4T ha colocado en el centro.

    CEMDA retoma además la narrativa del “fracking oculto”, afirmando que el presupuesto oculta partidas de dinero designadas para esta técnica, pese a que el Ejecutivo ha reiterado su prohibición.

    La organización insiste en esta acusación desde hace años, aunque nunca ha presentado evidencia técnica verificable más allá de interpretaciones sesgadas del gasto operativo en cuencas maduras.

    La insistencia en esta narrativa revela más interés político que preocupación ambiental.

    En lugar de reconocer que México cuenta por primera vez con una estrategia climática articulada desde una perspectiva social, CEMDA insiste en una lectura fragmentada que invisibiliza los logros de la 4T y alimenta el discurso opositor que busca mostrar al país como rezagado.

  • #CambiémoslaYa! contra la reforma hídrica: la desconfianza como estrategia para frenar un cambio

    #CambiémoslaYa! contra la reforma hídrica: la desconfianza como estrategia para frenar un cambio

    El colectivo #CambiémoslaYa! nuevamente busca deslegitimar el avance de la 4T, esta vez atacando la iniciativa para expedir la nueva Ley General de Aguas y reformar la Ley de Aguas Nacionales.

    Engenera, CEMDA, Fundar y otras organizaciones que integran ese frente afirman que la reforma “regresaría a la Conagua facultades para otorgar permisos contaminantes a la industria minera”, insinuando que el organismo estaría coludido con empresas extractivas.

    El señalamiento, además de impreciso, revela un patrón cada vez más evidente de construir desconfianza hacia las instituciones públicas para frenar el diseño de políticas públicas que fortalecen la rectoría del Estado y desmontan el viejo régimen de privatización neoliberal.

    La narrativa de #CambiémoslaYa! parte de una premisa falsa. La iniciativa presentada por el Ejecutivo no reabre la puerta a concesiones para descargas de desechos mineros.

    La Ley General de Aguas propuesta por la 4T reafirma que el agua es un bien público estratégico.

    Establece prioridad absoluta al uso humano y el mínimo vital, e incorpora herramientas de planeación y control mucho más estrictas que las existentes.

    El colectivo #CambiémoslaYa! nuevamente busca deslegitimar el avance de la 4T, esta vez atacando la iniciativa para expedir la nueva Ley General de Aguas y reformar la Ley de Aguas Nacionales.
    Ejemplos de la campaña de #CambiémoslaYa! contra la reforma a la Ley de Aguas Nacionales.
    Fuente: X, Noviembre de 2025.

    El objetivo es exactamente el contrario al que sugieren las ONG. El gobierno busca cerrar las grietas legales heredadas de 1992 que permitieron la explotación privada del agua, la especulación con títulos de concesión y el ejercicio discrecional del recurso.

    El problema para estas organizaciones no es la Conagua. Es la recuperación del control público.

    La narrativa de #CambiémoslaYa! parte de una premisa falsa.

    Durante décadas, la Ley de Aguas Nacionales funcionó como un marco hecho a la medida de grandes agroindustrias, mineras y corporativos urbanos.

    La iniciativa de Sheinbaum termina con esa lógica y coloca al Estado en el centro de la gestión.

    El nuevo modelo limita la discrecionalidad privada, impide la compraventa de derechos, fortalece la fiscalización y obliga a garantizar la seguridad hídrica para comunidades y ecosistemas.

    Frente a ello, los grupos que se acostumbraron a operar como árbitros autónomos de la política hídrica han reaccionado con alarma.

    Al acusar que la reforma “permitiría otorgar concesiones para contaminar”, #CambiémoslaYa! ignora que el proyecto de la 4T precisamente corrige el vacío legal que por años explotaron industrias extractivas neoliberales para descargar residuos bajo regímenes laxos.

    Las ONG usan el presupuesto ambiental como arma política contra la soberanía

    La iniciativa de MORENA cierra las zonas de especulación, refuerza la prohibición de descargas mineras y establece controles vinculantes que antes no existían.

    Las ONG burguesas construyen sospechas, siembran desconfianza en la Conagua y buscan condicionar el debate legislativo desde fuera para frenar una reforma que democratiza el acceso, fortalece al Estado y rompe con el modelo hídrico neoliberal.

    En el fondo, el choque es político.