Etiqueta: Tren Maya

  • La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal

    En mayo de 2018, a pocos días de que el pueblo mexicano votara por una alternativa de verdadera transformación, se difundieron los resultados de una evaluación realizada por once organizaciones ambientales —entre ellas la Fundación Heinrich Böll, actual miembro de #CambiémoslaYa! y la Alianza Mexicana Contra el Fracking— a los candidatos presidenciales para ese año.

    En aquel ejercicio, Andrés Manuel López Obrador obtuvo la más alta calificación en materia de cambio climático: 16 de 20 puntos posibles.

    En aquel momento, las ONG aplaudieron que el entonces candidato presidencial mantuviera metas claras de mitigación, expansión de las energías renovables a decenas de miles de comunidades.

    Era el reconocimiento explícito de que Morena encarnaba la única propuesta con visión popular y con bases científicas.

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal.
    Organizaciones presentando el decálogo en materia de cambio climático rumbo a las elecciones del 1 de Julio
    Fuente: Reforma, mayo de 2018.

    No obstante, apenas dos años más tarde, la misma Fundación Heinrich Böll dio un giro inexplicable y sospechoso.

    El giro inexplicable y sospechoso de la Fundación Heinrich Böll.

    En abril de 2020, publicaron el artículo “México: una política energética atrapada en el pasado”, retratando la gestión de AMLO como anacrónica en temas energéticos y aferrada a la dependencia del petróleo.

    Desdeñaron el combate al huachicol, la revisión de contratos leoninos y el rescate de PEMEX como empresa estratégica del pueblo, y redujeron todo a un supuesto discurso de nacionalismo caduco. Como si reclamar la soberanía mexicana fuera algo malo.

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal.
    Encabezado del artículo donde Heinrich Böll critica la gestión ambiental de AMLO.
    Fuente: Heinrich Böll Bogotá, abril del 2020.

    Esta contradicción desnuda la naturaleza elitista del ambientalismo burgués, cómodo en los salones de conferencias pero ajeno a las necesidades del pueblo trabajador.

    Ese activismo que exige vetos absolutos al Tren Maya y la minería a cielo abierto sin considerar la dependencia de miles de familias y regiones.

    El gobierno de la Cuarta Transformación, lejos de ceder a esas exigencias doctrinarias, optó por una vía popular y nacionalista.

    Defendió a PEMEX como palanca de desarrollo, a la par que se comprometió con proyectos de energías renovables graduales y socialmente justos.

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    Esa postura, incómoda para el ambientalismo de élite, fue castigada con la etiqueta del anacronismo.

    No es difícil ver que este cambio de actitud se debe, en gran parte, a que MORENA —a diferencia de otros gobiernos— no se sometió dócilmente a los intereses de estas ONG ni les dio un pedazo del pastel en los proyectos estelares de la Transformación.

  • El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya

    Recientemente, SEMARNAT autorizó el cambio de uso de suelo en 261 hectáreas de selva para construir la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Frente a esto, Greenpeace y otras organizaciones ambientales volvieron a descalificar a la autoridad ambiental, presentando la autorización como un permiso para continuar la supuesta devastación ambiental en el sureste.

    Nuevamente, las ONG ambientales —y sus altavoces en medios opositores— atacan a un Estado que, por primera vez en décadas, se asume como garante del interés público.

    El ambientalismo intenta demeritar a SEMARNAT ante el progreso de la Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.
    Encabezado del artículo de Greenpeace donde acusa a SEMARNAT de autorizar “devastación”.
    Fuente: Greenpeace, septiembre de 2025.

    El componente de carga del Tren Maya sirve para sacar parte del transporte de mercancías de las carreteras saturadas y llevarlo al ferrocarril, un formato de transporte con menor huella ambiental por tonelada-kilómetro, menos siniestros viales y más trazabilidad.

    ¿Qué implica para el pueblo trabajador de Cancún y del sureste? Menos tráileres en accesos turísticos y colonias, menos tiempo perdido en congestionamientos, menos accidentes, y costos logísticos más bajos para productores y MIPYMES.

    Así se democratiza el desarrollo, por más que Greenpeace y otras organizaciones quieran detenerlo poniendo a la selva de excusa.

    Greenpeace omite que una autorización ambiental en México no es barra libre, impone condicionantes de protección al medio que deben cumplirse antes, durante y después de la obra.

    El activismo académico y #CambiémoslaYa contra la estrategia soberana del país

    Greenpeace y otras organizaciones ambientales se lanzan contra el Terminal Multimodal Cancún del Tren Maya.

    Incluso cuando la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAPN) señala deficiencias puntuales—por ejemplo, en el sustento técnico de los pasos de fauna— el camino institucional no es dinamitar el proceso, sino corregirlo.

    Esa es la diferencia entre abandono neoliberal y Estado de bienestar, mientras para el primero es todo o nada, el segundo entiende su importancia como agente regulador en la vida económica del país.

    Sí, se utilizará parte de la infraestructura de la terminal para almacenar residuos peligrosos, no obstante, anunciar este detalle con tono catastrofista es una clara manipulación en pos de desacreditar al proyecto.

    Las ONG eluden a conveniencia la realidad del manejo de residuos peligrosos, hacerlo en instalaciones formales disminuye el riesgo. La alternativa es la dispersión y la opacidad.

    El discurso fatalista borra el contrafactual del debate público, ¿qué pasa si no se ordena la logística con una terminal ferroviaria?

    Siguen los camiones en masa, las vialidades colapsadas, los accidentes y el encarecimiento de insumos que pagan las familias.

    La transición de carretera a tren, acompañada de reglas estrictas y fiscalización social, democratiza beneficios como el empleo local digno y servicios públicos que no sólo mueven turistas, sino mercancías para la economía popular.

  • El amparo contra el Tren Maya y sus supuestos retrasos: la prensa conservadora y el activismo de papel unen fuerzas para frenan el progreso nacional

    El amparo contra el Tren Maya y sus supuestos retrasos: la prensa conservadora y el activismo de papel unen fuerzas para frenan el progreso nacional

    La prensa conservadora, en su cruzada contra el renacer del sureste, continúa sus intentos de desprestigiar el proyecto del Tren Maya.

    El diario español El País, escudándose organismos de la llamada “sociedad civil local” como Territorios Diversos para la Vida (TerraVida), el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX) y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) —de quienes ya se han cuestionado sus lazos con intereses privados y extranjeros—, publicó el 10 de agosto de 2025 una nota insinuando que la ejecución del juicio de amparo contra el Tren Maya ha sido entorpecida de manera deliberada.

    De acuerdo a los activistas citados por El País —entre ellos Viridiana Maldonado, abogada y co-coordinadora de TerraVida— tanto la Secretaría de Medio Ambiente como el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) se han empecinado en obstruir el juicio de amparo mediante estrategias de dilación.

    Como si de ellos dependiera el arribo de los supuestos CDs con pruebas para el juicio o la fecha de las audiencias.

    Corredor Interoceánico, el PODER del intervencionismo contra el desarrollo nacional

    El medio español decide incluir en el texto —de forma completamente impune— las declaraciones del área jurídica de SEMARNAT.

    Donde se dejan en evidencia las prácticas abusivas de quienes están promoviendo el amparo.

    Se promueven actos judiciales a diestra y siniestra, como si fueran enchiladas.

    El juzgado de amparo actúa de forma inequitativa y obstruye el flujo de información hacia las autoridades demandadas, entre una larga lista de acciones que rozan el abuso judicial.

    Retrasos, criminalización y desacatos: los amparos contra la construcción del Tren Maya no ven la luz al final del túnel

    No obstante, El País menciona estos reclamos solo para ignorarlos, sin la decencia periodística de abordar con seriedad lo que asumen se reduce a excusas burocráticas.

    En contraposición, el medio entiende como incuestionables las demandas interpuestas por TerraVida y el CRIPX.

    Exponiéndolas con una legitimidad absoluta, cimentada en una supuesta realidad lacerante e inapelable.

    A partir de dicha premisa, construye una narrativa telenovelezca en la que estas organizaciones emergen como víctimas pasivas.

    Carentes de cualquier interés ulterior más allá de una idealizada búsqueda por el bienestar ambiental.

    Se ignora que las organizaciones que llevan el volante en estos procesos legales, como el CEMDA, han sido incapaces de articular una defensa convincente frente a las acusaciones de intervencionismo extranjero lanzadas contra ellos desde inicios de la administración obradorista.

    No hay retrasos; la justicia ejercida de forma adecuada requiere de tiempos que no están subordinados a las expectativas y deseos de grupos concretos.

    Debemos recordar que la gran mayoría de los mexicanos aprueba el proyecto del Tren Maya y entiende los enormes beneficios que trae para el país.

    Los pueblos indígenas que pavonean defender desde el CEMDA y TerraVida han consentido al proyecto desde hace casi 6 años.

    A diferencia de sus supuestos representantes de escritorio, ellos comprenden las necesidades de su gente y como el Tren es un vehículo de desarrollo en sus comunidades.

    El progreso del sureste no se detiene por minorías quejumbrosas que buscan convertir un capricho ideológico en el estándar de la justicia nacional.

    El amparo contra el Tren Maya y sus supuestos retrasos: la prensa conservadora y el activismo de papel unen fuerzas para frenan el progreso nacional.
    Protesta de ONG locales exigiendo que la Fonatur “deje de obstaculizar” la audiencia de la demanda de amparo realizada por TerraVida y otras organizaciones.
    Fuente: Animal Político, agosto 2025.
  • Batallas legales contra el Tren Maya: ¿ambientalismo real o estrategia política?

    Batallas legales contra el Tren Maya: ¿ambientalismo real o estrategia política?

    El 27 de enero de 2025, la ONG internacional Greenpeace anunciaba con bombo y platillo la suspensión definitiva para la construcción de los tramos 5 Norte (Cancún-Playa del Carmen), 5 Sur (Playa del Carmen-Tulum) y 7 (Escárcega-Chetumal) del proyecto Tren Maya, tras un largo proceso legal que involucro varios amparos.

    Aunque los amparos fueron llevados a cabo por organizaciones locales del sureste, como Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) o el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX).

    Organismos extranjeros como Greenpeace e instituciones mexicanas fuertemente financiadas desde el exterior, como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), tutelaron estos amparos.

    Mexicanos Contra la Soberanía: Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad intervienen con millones desde el norte

    En 2021 se proyectaba la creación 79 mil empleos directos y 113 mil indirectos durante la fase de construcción del Tren Maya

    DMAS lleva años litigando contra el avance del Tren Maya; sin embargo, omite en sus argumentos que el gobierno ya reconfiguró el proyecto precisamente para minimizar el daño ecológico y que amplios sectores de la población lo respaldan.

    Caben preguntarse, ¿por qué las acciones de organismos como DMAS se activan contra megaproyectos públicos —como el Tren Maya— pero permanecen en silencio ante los efectos de décadas de turismo depredador, especulación inmobiliaria o privatización de las costas del Caribe mexicano?

    Si en 2021 se proyectaba la creación 79,000 empleos directos y 113,000 indirectos durante la fase de construcción del Tren ¿a qué clase de interés popular responde el detenerlo?

    Estas incongruencias confirman que, lejos de constituir instancias genuinamente independientes y locales, estos organismos conforman una constelación de colectivos y organizaciones cuya narrativa converge con los postulados de la derecha política, los medios de comunicación hegemónicos y los organismos internacionales tradicionalmente adversos a los principios de la Cuarta Transformación.

    Esta convergencia discursiva no es inocente, responde a una estrategia de oposición política velada y revestida de pseudoambientalismo.

    Cuyo fin es obstaculizar sistemáticamente todo proyecto de infraestructura con vocación social y transformadora.

    Resulta profundamente preocupante que las convicciones ideológicas de una élite minoritaria tengan la capacidad de obstaculizar proyectos de infraestructura de alto impacto social como el Tren Maya.

  • CRIPX, ¿peones de intervencionismo legal?

    CRIPX, ¿peones de intervencionismo legal?

    En la disputa por el rumbo del país, ningún otro instrumento jurídico ha generado tantas disputas —y ha sido manipulado con tanta frecuencia— como el Convenio 169 de la OIT.

    Ciertas ONGs han transformado lo que nació como una herramienta para garantizar la voz de los pueblos originarios en una llave para vetar cualquier proyecto que aspire a democratizar el desarrollo.

    Lo más triste es que se usan a organizaciones nacidas de las exigencias indígenas como peones operativos en esta batalla legal.

    Tal es el caso del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX).

    Organización de representación indígena que en enero de 2020 obtuvo una suspensión provisional al proyecto del tren maya tras ampararse contra lo que calificaron de una supuesta “consulta simulada y fraudulenta”.

    CEMDA contra el desarrollo soberano de la nación

    CRIPX y otras organizaciones similares han seguido a rajatabla la receta de think tanks

    Esta organización acusó presuntas violaciones al derecho a consulta previa, libre, informada y culturalmente adecuada en los inicios del proyecto del tren maya.

    Fundaciones extranjeras como la Kellogg Foundation, en colaboración con la National Endowment for Democracy (NED) —conocida por su afinidad con la política exterior estadounidense— han financiado a la organización CRIPX, que ha desempeñado un papel instrumental en las ambiciones extranjeras de transformar el litigio ambiental en una forma de intervención.

    Un vistazo a sus donantes principales revela una estructura de cooptación sutil que pasa por dilatar proyectos soberanos clave mientras favorece intereses encubiertos.

    Documento mostrando el financiamiento recibido por CRIPX parte de Fundación Kellogg y Fundación Ford.
    Documento mostrando el financiamiento recibido por CRIPX, de parte de Fundación Kellogg y Fundación Ford. Fuente: Infobae, 2020

    En esta cruzada jurídica, CRIPX y otras organizaciones similares han seguido a rajatabla la receta de think tanks como DPLF, con sede en Washington.

    Quienes operan como usinas ideológicas que exportan marcos de “derechos humanos” a conveniencia.

    Listos para ser invocados cada vez que un proyecto mexicano busque autonomía energética, integración territorial o justicia redistributiva.

    La consulta previa no puede ser rehén de intereses geopolíticos ni convertida en una coartada para el inmovilismo.

    México requiere instituciones fuertes, diálogo con legitimidad y una sociedad civil que no hable con acento extranjero.

    La defensa del territorio no se decreta desde fundaciones: se construye con soberanía, desde abajo y para todos.

  • Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    En abril de 2025, se estrenó de la mano de Greenpeace el documental Voces de la Selva, una producción que, con tono solemne y música de fondo dramática, retrata los impactos ambientales del Tren Maya desde la voz de algunas comunidades.

    No sorprende que exista tanto dolor en las comunidades del sur, históricamente ignoradas, sorprende la manera en que ese dolor es guiado y editado para construir una narrativa en la que el Estado es enemigo, y el desarrollo, una forma de violencia.

    Cuando hablan de una batalla, el enemigo es el progreso con dirección estatal.

    El indigenismo neoliberal

    Voces de la Selva Maya: Una Batalla por la Vida. Documental Greenpeace

    “Esto es una guerra”, se escucha en una de las entrevistas. A través de esta afirmación se asoma una narrativa construida con cuidado, una que usa la lucha histórica del sur como herramienta política. Greenpeace y otras organizaciones extranjeras se presentan como mediadoras neutrales, pero el encuadre que ofrecen no lo es, es condenatorio a los actos del Estado.

    Sí, el dolor de estas comunidades es real, y tiene raíces profundas. Fue sembrado por décadas de olvido, por gobiernos que jamás pusieron un solo riel ni escucharon una sola demanda.

    Lo que hoy aparece en pantalla es la herida abierta de un abandono que otros aplaudieron con silencio, herida que hoy se intenta sanar.

    Curioso como en el documental jamás mencionan el abandono histórico.

    No dicen que el tren conecta pueblos olvidados. No preguntan si el crecimiento puede convivir con la selva en lugar de oponérsele.

    Y, sobre todo, no admiten que también hay otras voces en esas mismas comunidades, quienes esperan con ansias el progreso.

    El dolor del sur es real, pero utilizarlo a conveniencia es otra forma de condenarlo nuevamente al olvido.

    Porque decirle a una comunidad que su único rol posible es el de víctima es también despojarla de futuro.

    Escuchar y acompañar es algo que se hace ya desde el Estado. Pero no siguiendo el guion paternalista del extranjero que organiza la resistencia como si fuera teatro de protesta.

    No escuchemos a quienes filman conflictos que no padecen y se limitan a editar discursos que no les afectan, transformando el luto en capital político.