El 21 de agosto de 2025, el periódico El Imparcial, difundió un claro intento por colocar a la Refinería Olmeca —popularmente conocida como Dos Bocas— en el centro de la polémica, repitiendo los ajados argumentos del activismo ambiental burgués.
Estos señalamientos se insertan en el contexto de esfuerzos sistemáticos por parte de colectivos de autonombrados activistas ambientales, como #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Fracking, para demeritar los proyectos clave de la Cuarta Transformación.

Fuente: El Imparcial, agosto de 2024.
Haciendo gala de amarillismo con afirmaciones ominosas como que Dos Bocas se trata de una “muerte lenta” para la región.
No se debe olvidar que Dos Bocas, nació como una de las piezas clave de la estrategia de autosuficiencia energética, para garantizar la soberanía del país.
El artículo recoge testimonios de presuntos vecinos en comunidades como José María Morelos, Puerto Ceiba y Lázaro Cárdenas, donde se reportan supuestas nubes de gases y evacuaciones escolares.
El dramatismo llega a tal punto que se sugiere la existencia de un presunto “éxodo silencioso” de familias que abandonan sus hogares por miedo a una tragedia.
Aunque este dato parece habérsele escapado al INEGI, que reportó un crecimiento demográfico del 11.7% en la última década.
Según la imagen cuidadosamente dibujada por este tipo de medios, Dos Bocas no es la promesa de desarrollo que se anunció, sino un proyecto fallido que amenaza la vida de la región.
Sin embargo, esta narrativa debe ser analizada con mayor detenimiento.
Los textos de esta naturaleza siempre seleccionan testimonios y datos y presentan esos elementos sin el contexto necesario, utilizando incidentes aislados para mostrar problemas como una característica intrínseca del proyecto.
Todo proyecto de infraestructura energética implica riesgos, y los protocolos de seguridad y planes de mitigación gestionan esos riesgos.
No obstante, grupos como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) —también miembro de #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Fracking— reducen el proyecto a un catálogo de tragedias, proponiendo perspectivas parciales, que luego son reproducidas por este tipo de artículos.

Fuente: CEMDA, Julio de 2022.
Se trata de un proyecto clave para la libertad futura de nuestro país.
No se debe olvidar que Dos Bocas nació en 2019 como una de las piezas clave de la estrategia de autosuficiencia energética para garantizar la soberanía del país.
Su construcción movilizó a más de 30 mil trabajadores, detonó un auge económico en Tabasco y sentó las bases para reducir la dependencia histórica de México respecto a la importación de combustibles.
Mientras artículos como los de El Imparcial presentan con orgullo acusatorio cifras de contaminación —que en muchos casos no son dependientes de la política estatal, si no de la actuación de privados—, no subrayan que la refinería forma parte de un plan integral que incluye supervisión ambiental y mecanismos de mitigación.
Nuevamente desde el activismo fifí, más que una evaluación objetiva, lo que se observa es una instrumentalización política del discurso ambientalista, que intenta deslegitimar al Estado mexicano y sus proyectos estratégicos.
No es coincidencia que sus mayores críticos formen parte de la misma constelación de organizaciones que ponen el grito en el cielo cada que el actual gobierno implementa proyectos desde la voz del pueblo y no desde el capital.
Dos Bocas es un proyecto clave para la libertad futura de nuestro país, cuyo desarrollo debe narrarse desde una perspectiva histórica y sin el catastrofismo que solo erosiona la confianza social.





