Categoría: Activismo

  • El Plan Sonora avanza… y al IMCO le estorba

    El Plan Sonora avanza… y al IMCO le estorba

    El Plan Sonora de Energías Sostenibles, encabezado por la CFE y LitioMx, es hoy el proyecto más ambicioso de transición energética soberana en América Latina.

    Aun así, ha sido objeto de críticas previsibles por parte del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), un think tank acostumbrado a leer el desarrollo bajo la óptica de los indicadores de mercado.

    Este organismo, heredero intelectual del Consenso de Washington, ha vuelto a descalificar al Plan Sonora con sus habituales eufemismos tecnocráticos.

    Heinrich Böll contra el litio mexicano, pateando la escalera de la transición energética desde Alemania

    En su análisis de mayo de 2025, el IMCO calificó la meta de 45% de electricidad limpia al 2030 como “loable, aunque ingenua”.

    Esta declaración revela un profundo prejuicio sobre la capacidad del Estado para encabezar transformaciones estratégicas sin rendirse a los dogmas del mercado.

    Plan Sonora De Energías Sostenibles

    Es cierto que la generación de energía limpia cayó un 24% en el primer trimestre de 2025.

    Y justamente por eso se construye en Puerto Peñasco la planta solar más grande de América Latina, con 1,000 MW de capacidad, para asegurar un crecimiento continuo en nuestras capacidades de producción de energías limpias.

    El IMCO diagnostica de manera acertada un crecimiento rápido de la demanda energética, más de 13.4% para el 2030.

    Pero esta realidad solo ratifica la urgencia del Plan Sonora como columna vertebral de la estrategia energética nacional.

    El megaproyecto solar de Puerto Peñasco es apenas el principio, según nuestro gobierno, más de 29 mil MW de capacidad se sumarán al sistema eléctrico, el 78 % desarrollados por la CFE.

    En los resultados de su investigación sobre la infraestructura energética del país, la organización plantea varios escenarios de transición energética, uno mixto, uno renovable y uno que cumpla la meta del 45% de electricidad limpia, ajustados según lo que considera políticas adecuadas.

    No obstante, si se examina su analisis con detenimiento, el discurso del IMCO suena a déjà vu: apertura del sistema al capital privado, reformulación del marco regulatorio para evitar supuestas preferencias hacia la CFE y desregulación de mecanismos de financiamiento como los CKDs y la FIBRA E. En otras palabras, una reedición del modelo neoliberal.


    El IMCO continúa entendiendo la energía mexicana como un negocio, no como un derecho.

    Parte de la premisa de que la competencia capitalista genera buenos resultados, cuando en realidad, la apertura de industrias estratégicas a privados en México ha derivado históricamente en la privatización de las ganancias y en la pérdida de garantías de acceso para los sectores más vulnerables.

  • Heinrich Böll contra el litio mexicano, pateando la escalera de la transición energética desde Alemania

    Heinrich Böll contra el litio mexicano, pateando la escalera de la transición energética desde Alemania

    La Fundación Heinrich Böll ha tomado una postura cada vez más visible contra el proyecto mexicano de nacionalización del litio, encabezado por LitioMX.

    La empresa estatal creada para explorar, explotar y desarrollar una industria soberana en torno a este mineral estratégico.

    ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    La fundación alemana —de la mano de otros miembros del colectivo #CambiémoslaYa!— ha hecho del litio mexicano su nuevo blanco predilecto en la campaña contra la minería a cielo abierto.

    En la entrada más reciente de su podcast, Heinrich Böll entrevista a Beatriz Olivera, de Engenera (organización miembro de #CamiémoslaYa!) quien insiste en que la extracción del litio a cielo abierto en México dejará “huellas profundas en los ecosistemas” y “riesgos para las comunidades”.

    Pero omite que México está construyendo un modelo diferente de extracción.

    La crítica de Heinrich Böll es, en el mejor de los casos, ingenua, y en el peor, profundamente cínica.

    El ejemplo más evidente es el Instituto Politécnico Nacional, que ya desarrolla métodos de extracción sustentables y proyectos de baterías para no repetir el viejo guion de la explotación.

    Para Heinrich Böll, el litio representa un riesgo de ecocidio cuando es extraído por México.

    Pero si va directo a alimentar las cadenas productivas de industrias europeas y su transición energética, entonces se convierte en un mineral estratégico.

    Frente a la crisis climática, es urgente que nuestra nación trace su propio camino hacia el desacoplamiento progresivo de los combustibles fósiles.

    Esa ruta —a diferencia de los discursos idealistas que exigen decrecimiento o transformaciones utópicas del modelo productivo— pasa necesariamente por el litio, su aprovechamiento soberano a través de LitioMX, y por la conformación de una cadena de valor nacional capaz de sostener una transición energética justa.

    Como bien señalaba la Presidenta Claudia Sheinbaum desde 2022, la importancia de LitioMX es comparable con la que en su día tuvo PEMEX en la construcción del proyecto de nación.

    La crítica de Heinrich Böll es, en el mejor de los casos, ingenua, y en el peor, profundamente cínica.

    Pretender que países como México renuncien a la minería de litio en nombre de un ecologismo abstracto es patear la escalera del desarrollo sustentable para el sur global.

    México no necesita de alarmismos extranjeros, tiene un plan basado en la ciencia y en la soberanía de nuestros recursos.

    Un plan liderado, por primera vez, por una mujer científica al frente del país.

  • México Evalúa contra la Reforma Energética: los títeres del poder empresarial

    México Evalúa contra la Reforma Energética: los títeres del poder empresarial

    En el paisaje de las organizaciones civiles mexicanas, pocas han logrado encarnar el simulacro de autonomía de manera tan sofisticada como México Evalúa.

    Enarbolando discursos técnicos sobre eficiencia y transparencia, esta entidad ahora dirige sus ataques hacia la reforma energética, aunque jamás cuestionando a quienes estiran la mano ofreciéndole fajos de billetes

    Entre 2020 y 2024, México Evalúa recibió más de 75 millones de pesos del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), el núcleo duro del empresariado nacional.

    Año con año —como quien paga un servicio— el CMN transfirió sumas fijas de 15 millones de pesos para sostener a su títere crítico.

    A ello se suman los generosos auspicios de agencias estadounidenses como la USAID y la NED (de los que ya hemos hablado en este sitio).

    Fundación Heinrich Böll, visiones sesgadas y punitivas desde el exterior

    Reforma energética 2025: avances, riesgos y la ruta pendiente

    En su análisis de la reforma para la regulación del sector energético—misma que revierte la nociva reforma impulsada por el priísmo en 2013—, México Evalúa no escatimó en tecnicismos para sembrar dudas: que si desaparecen contrapesos a posibles monopolios, que si se creará un régimen jurídico de excepción al derecho de la competencia.

    Palabrería rimbombante que solo refleja nostalgia neoliberal disfrazada de escrutinio académico.

    El análisis —publicado el 7 de marzo de 2025, diez días antes de que la reforma fuera publicada en el Diario Oficial de la Federación— abre con un llamado a la revisión de la propuesta en pos de mitigar sus supuestos riesgos de cara a su votación en la Cámara de Diputados.

    Esto deja ver un intento fútil por justificar de manera técnica posibles cambios al dictamen propuestos desde la oposición.

    Resulta cómico el esfuerzo de México Evalúa por mantener una fachada de imparcialidad.

    Su crítica a la reforma energética no parece emanar de preocupaciones genuinas respecto al futuro de México, sino del temor a que el Estado asuma su rol rector sobre la energía del país.

    En tiempos donde la prioridad es reconstruir el músculo productivo del Estado para traer la capacidad energética mexicana al siglo XXI, es nuestro deber cuestionar las críticas de quienes se dedican a esparcir las semillas de la desconfianza desde torres de marfil.

  • Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista

    Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista

    En el corazón del Golfo de México, entre las costas de Veracruz y la península de Yucatán, se construye una puerta para el desarrollo del país.

    Impulsado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la empresa canadiense TC Energy, Puerta al Sureste es un gasoducto de más de 700 kilómetros que conectará Texas con la península de Yucatán.

    El gaseoducto busca sustituir el uso de diésel y combustóleo —altamente contaminantes y caros— por gas natural, una fuente de transición utilizada incluso en países que hoy dictan cátedra ecológica desde el norte global.

    Voces de la Selva, el manifiesto bélico de Greenpeace frente a la transformación de México

    No obstante, organizaciones internacionales como Greenpeace han encabezado acciones discursivas y legales contra el proyecto.

    El ejemplo más reciente, 15 comunidades indígenas interpusieron un amparo en contra del gasoducto, denunciando supuestas omisiones del Ejecutivo Federal y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

    Comunidades presentan nuevo recurso legal del Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida ante la instalación del gasoducto marítimo “Puerta del Sureste” en sus territorio

    El Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida dice encabezar la ofensiva legal, pero es indudable que Greenpeace —organismo de mayor tamaño y conducido desde el extranjero— lleva en realidad la verdadera batuta.

    Como es recurrente en estos casos, persiste una notoria ambigüedad en torno al grado de autonomía de estos movimientos indigenistas regionales.

    Bloqueando la Puerta del Sureste: Greenpeace y su afán obstruccionista.
    Propaganda de Greenpeace contra el gaseoducto Puerta del Sureste.
    Fuente: Greenpeace.org, junio de 2023

    No obstante, el gaseoducto no es un proyecto improvisado. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) ha asumido la operación y mantenimiento del ducto.

    Se construyó este gasoducto bajo parámetros técnicos de mínima afectación ambiental y máxima eficiencia logística.

    Además, la propia Presidenta Sheinbaum ha asegurado que se está dialogando con las comunidades y efectuando medidas de mitigación ambiental.

    A diferencia de los megaproyectos del pasado, este gasoducto no entrega soberanía ni privatiza beneficios.

    La CFE conserva el control estratégico de la infraestructura en México; no solo abastecerá gas a parques industriales y hospitales, sino que también garantizará energía a los hogares populares marginados por el desarrollo nacional centralizado.

    “¡No a los gasoductos en nuestros territorios!”, se lee en las declaraciones de Greenpeace.

    Es inevitable notar lo irrisorio de este paradójico manifesto, activistas y académicos internacionales —con maestrías y doctorados otorgados en Boston, Londres o Ginebra— se apropian de un territorio ajeno mientras le restan oportunidades de desarrollo a sus verdaderos habitantes.

  • Corredor Interoceánico, el PODER del intervencionismo contra el desarrollo nacional

    Corredor Interoceánico, el PODER del intervencionismo contra el desarrollo nacional

    En el Istmo de Tehuantepec, uno de los territorios con mayor potencial logístico de América Latina, el Gobierno de México ha apostado por transformar al sur mediante el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).

    El proyecto busca convertir esta franja estratégica en un eje económico de primer nivel, desplegando infraestructura como ferrocarriles, puertos, gasoductos y zonas industriales con el objetivo de catapultar a la región al desarrollo.

    No obstante, esta iniciativa ha enfrentado resistencia por parte de diversas organizaciones nacionales e internacionales.

    Entre ellas PODER, que, con financiamiento extranjero, ha deslegitimado el proyecto bajo el discurso de supuesta defensa territorial.

    CRIPX, ¿peones de intervencionismo legal?

    Mientras se discuten los derechos de las comunidades y la protección ambiental, también hay que preguntarse quién decide qué es lo mejor para el Istmo.

    PODER contra el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT)

    PODER —financiada por Fundación Hewlett, Fundación Ford y Open Society Foundationha articulado una narrativa que posiciona al CIIT como un instrumento de captura corporativa del Estado.

    Cuando en realidad es uno de los pocos proyectos que ha intentado insertar al sur del país en el mapa del desarrollo global.

    En su artículo de investigación, Corredor del Istmo de Tehuantepec. Las Asociaciones Público Privadas y sus impactos territoriales en México, PODER afirma que el CIIT, impulsado mediante asociaciones público-privadas (APP), presuntamente favorece intereses de grandes corporaciones, mientras que supuestamente vulnera la transparencia y los derechos humanos.

    La organización no logra demostrar un nexo causal entre los contratos de APP y una falta de transparencia o despojo territorial.

    Si bien estos contratos no están exentos de falencias, no por ello son sinónimo de corrupción o captura del estado.

    La rehabilitación del ferrocarril, la modernización portuaria, la construcción de un gasoducto y la instalación de polos de desarrollo no solo significan inversión, sino capacidad de desarrollo.

    ¿O acaso vamos dejar al sur vegetar eternamente en la pobreza en nombre de una supuesta protección territorial?

    PODER cuenta con un historial de alentar litigios sin sustento, desinformando a comunidades ejidales e interfiriendo en procesos legales con argumentos ambiguos y prácticas poco claras.

    Esto, desde luego, con el objetivo implícito de detener cualquier proyecto que implique desarrollo en el precarizado entorno rural mexicano.

    Incluso si eso significa condenar a regiones enteras a la negligencia perpetua.

    Miles de mexicanos exigen empleo digno, acceso a servicios y autonomía económica.

    No todas las voces del Istmo se oponen al desarrollo; muchas han sido invisibilizadas por discursos activistas que las utilizan como escudo, sin escuchar sus necesidades reales.

  • ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    En el corazón del desierto sonorense, el Estado mexicano intenta edificar el futuro del país de entre las arenas y el mar.

    El proyecto Saguaro Energía LNG —que incluye una planta de licuefacción de gas natural y un gasoducto de más de 800 kilómetros que pasará por Sonora y Chihuahua— representa una apuesta estratégica para llevar al país hacia una posición protagónica en el mercado global del gas.

    Due Process of Law Foundation (DPLF), una cara más de la interferencia extranjera

    Sin embargo, en lugar de sumar esfuerzos para asegurar empleo a las comunidades, una vez más, activistas de papel como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) alzan la voz frente a los planes de progreso propuesto desde nuestro gobierno.

    Ya en 2023 el expresidente Andrés Manuel López Obrador celebraba la construcción del gaseoducto por parte de la CFE en asociación con Mexico Pacific Limited, hazaña ingenieril mexicana que no solo satisfaría demandas locales si no ayudaría a establecernos como exportador energético hacia Asia y Europa.

    Además de ser un escalón más en el desarrollo de nuestra industria energética, la obra contribuiría a brindar trabajo a más de 30 mil sonorenses.

    CEMDA: No queremos un sexenio del gas

    Pero mientras el gobierno federal destaca la magnitud y los beneficios de esta obra, el CEMDA, junto a un bloque ONGs nacionales y extranjeras, ha montado una campaña sistemática para frenarla. Estas ONGs —entre ellas Greenpeace y CartoCrítica; miembro de colectivos como Alianza Mexicana contra el Fracking y CambiémoslaYa!— presentaron en marzo de este año una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum, solicitando detener proyectos gasíferos como este en el Golfo de California.

    Además de articular proyectos como ¿Ballenas o Gas?, que crean falsas dicotomías entre la protección ambiental y la prosperidad de los mexicanos.

    En un país donde dar un paso hacia el progreso es una tarea sisífica, cada intento por mover la pesada piedra del inmovilismo institucional es frenado por quienes nunca han tenido que vivir con los pies en la tierra.

    Mientras los sonorenses esperan trabajo, infraestructura y una oportunidad real de futuro, estas organizaciones dibujan mapas desde lejos y firman cartas condenando el avance de proyectos clave para la nación, como si el hambre se apagara con ideales.

    El Proyecto Saguaro es una oportunidad para que México tome su lugar como potencia energética.

    Pero una vez más, voces disfrazadas de conciencia ambiental prefieren condenarnos a la escasez, al desempleo y al eterno “ojalá”.