Pocos discursos se envuelven con tanta facilidad en la bandera de la justicia como aquellos que nacen desde la absoluta autoindulgencia, dentro del sistema solar del ambientalismo, CambiémoslaYa! ha perfeccionado el arte de la crítica sin propuesta.
Oponiéndose a industrias clave para el futuro mexicano sin escuchar de matices o sentarse a reflexionar sobre el papel que juegan ciertas actividades en el desarrollo igualitario del país.
Desde una superioridad moral autoasignada, esta agrupación ha decidido situarse por encima de todo proceso institucional.
No participan a menos que sean capaces de poner en el centro del discurso a sus reclamos.
Respuesta a “Las 5 escabrosas mentiras del Tren Maya que debes conocer” de Greenpeace
CambiemoslaYa solo está interesada en su narrativa
El reciente lanzamiento del Comité Educativo de Minería México 2025, impulsado por la Secretaría de Economía, ha sido descalificado de forma automática por CambiémoslaYa!
Pese a contar con el respaldo del gobierno federal, quien a través de SEMARNAT está haciendo esfuerzos increíbles para resanar el daño causado por la falta de atención a la minería en administraciones pasadas.
Se erigen como guardianes de la ética ambiental, exigiendo cambios en términos absolutos.
Su objetivo es la obstaculización sistemática de todo intento de transformación que no esté redactado bajo su puño y letra.
Esta falta de consciencia sobre los impactos económicos que tiene la minería en las comunidades demuestra que CambiemoslaYa solo está interesada en su narrativa, construida desde trincheras impermeables a la realidad nacional.
No sorprende que la mayoría de su apoyo material venga desde organizaciones a quienes el sector privado les construyó torres de marfil, como Heinrich Böll.
Dicen combatir el modelo extractivista, pero impiden todo esfuerzo por desmontarlo desde dentro.
Condenan el poder, pero mendigan interlocución sin ofrecer nada a cambio salvo consignas repetidas.
La retórica grandilocuente de CambiémoslaYa! pretende hacernos creer que el único ecologismo válido es el suyo, punitivito al desarrollo industrial y sin diálogos.
Pero la historia demuestra que quienes desprecian el barro del camino difícil, rara vez pisan tierra firme.

