Categoría: #CambiémoslaYa!

  • Fundar, PODER y #CambiémoslaYa!, una nueva ofensiva narrativa contra la 4T

    Fundar, PODER y #CambiémoslaYa!, una nueva ofensiva narrativa contra la 4T

    Mientras el gobierno de la Cuarta Transformación impulsa reformas para fortalecer la regulación del conflicto de interés y del cabildeo, organizaciones como Fundar, PODER y diversos colectivos articulados alrededor de #CambiémoslaYa! han encontrado en este tema una nueva plataforma para desacreditar a las instituciones surgidas de esta administración popular.

    Resulta cuestionable la narrativa que estas organizaciones han decidido construir alrededor de ella.

    Greenpeace acusa al gobierno de Sheinbaum de “minimizar” la crisis climática

    Fundar celebra iniciativa de MORENA, aunque cuestiona influencia privada institucional.

    En sus posicionamientos públicos, el problema aparece presentado como si México continuara atrapado en las mismas dinámicas de captura corporativa que caracterizaron a los gobiernos neoliberales, ignorando deliberadamente el cambio político que representó la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia y la continuidad de ese proyecto bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum.

    La paradoja es difícil de pasar por alto. Fundar celebra la presentación de una iniciativa impulsada por legisladores de MORENA para fortalecer precisamente la regulación del conflicto de interés y del cabildeo .

    Sin embargo, buena parte de su discurso público continúa transmitiendo la idea de que las instituciones actuales operan bajo una lógica de subordinación a intereses privados.

    Los hechos cuentan una historia distinta. La discusión sobre el etiquetado frontal de alimentos ultraprocesados, el avance de políticas de salud pública enfrentadas a grandes corporaciones alimentarias y la reciente decisión de retirar comida chatarra de las escuelas constituyen ejemplos concretos de un Estado dispuesto a confrontar intereses económicos que durante décadas influyeron sobre la política pública.

    Difícilmente puede sostenerse que estas medidas reflejen un gobierno sometido a los grupos corporativos.

    Lo que comienza a emerger es una contradicción cada vez más visible.

    Cuando gobiernos neoliberales ignoraban sistemáticamente las demandas de organizaciones sociales, la crítica era plenamente justificada.

    Si un gobierno incorpora parte importante de esas demandas a la agenda pública, algunos de estos mismos actores desplazan inmediatamente el debate hacia nuevos frentes de confrontación, manteniendo intacta una narrativa de crisis permanente.

  • PODER LATAM desacredita el combate a la corrupción impulsado por la 4T

    PODER LATAM desacredita el combate a la corrupción impulsado por la 4T

    PODER LATAM cuestiona la estrategia anticorrupción de la 4T mientras mantiene opacidad sobre su financiamiento y estructura operativa.

    En un comunicado publicado el 27 de abril de 2026, la organización PODER LATAM volvió a colocar en el centro de su agenda una narrativa orientada a desacreditar los esfuerzos emprendidos por la Cuarta Transformación para desmontar las redes de corrupción heredadas del viejo régimen.

    El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    Bajo el argumento de una supuesta ausencia de controles efectivos sobre el cabildeo en México, la organización presenta al actual gobierno como incapaz de contener la influencia corporativa en la vida pública, omitiendo deliberadamente el reordenamiento institucional y político impulsado desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a Palacio Nacional en 2018.

    PODER LATAM mantiene escasa claridad pública sobre el origen de sus propios financiamientos

    El texto insiste en que México mantiene un sistema vulnerable a la presión de actores económicos, señalando que existe una falta de transparencia y mecanismos sólidos de rendición de cuentas.

    Sin embargo, PODER evita reconocer el profundo viraje político que significó la ruptura con décadas de neoliberalismo, donde el tráfico de influencias operaba como práctica estructural al interior del aparato estatal.

    Resulta particularmente llamativo que PODER LATAM —organización vinculada al colectivo #CambiémoslaYa!— adopte un discurso centrado en denunciar la opacidad de los intereses corporativos mientras mantiene escasa claridad pública sobre el origen de sus propios financiamientos y sobre los mecanismos mediante los cuales articula sus operaciones regionales.

    La propia organización reconoce colaboraciones con el gran capital internacional, aunque el alcance real de esas relaciones y su influencia en las agendas promovidas desde México permanece difuso.

    El reportaje también refleja una constante en la línea política de PODER LATAM.

    La organización ha sostenido una postura sistemáticamente crítica hacia MORENA, particularmente en temas vinculados a soberanía energética, regulación minera y fortalecimiento del papel del Estado en sectores estratégicos.

    Bajo un lenguaje técnico y aparentemente neutral, sus publicaciones suelen desplazar la discusión hacia marcos interpretativos donde el poder público aparece permanentemente subordinado a intereses privados, incluso en un contexto donde el actual gobierno ha impulsado medidas inéditas de austeridad, fiscalización y combate al conflicto de interés.

  • Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard

    Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard

    Los ataques que el activismo burgués propina contra nuestro actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard, no cesan, en una entrevista otorgada el 14 de abril de 2026 al medio digital RompevientoTV la activista Leticia Merino —miembro del colectivo #CambiémoslaYa!acusó que el Plan de Acción Sobre Minerales Estratégicos promovido por el secretario está impregnado de supuestos “intereses corporativos”.

    Leticia Merino continúa atacando a Marcelo Ebrard
    Entrevista de Leticia Merino por RompevientoTV.
    Fuente: X, abril de 2026.

    Según la académica, el secretario habría empujado a México a un acuerdo que le daría a las compañías estadounidenses acceso prioritario a los minerales mexicanos, otorgando precios preferenciales y contratos negociados “de antemano”.

    Si bien Merino realiza un diagnóstico acertado al referirse al tema de los minerales como una cuestión de “seguridad nacional”, su caracterización del acuerdo es tramposa y lo equipara con los tratados humillantes firmados durante las administraciones neoliberales. Esto no podría estas más lejos de la realidad.

    ¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?

    La verdad es que, lo que se plantea desde el actual gobierno, es una iniciativa que posicione a México como un actor competitivo en un escenario global de cada vez más incertidumbre con respecto al acceso a materias primas.

    En ese sentido, lejos de contravenir el espíritu de la Ley Minera actualmente vigente —como afirma Merino— lo que el acuerdo propone es blindar la soberanía mineral mexicana frente a quién (nos guste o no) es nuestra relación comercial más fuerte.

    El nuevo acuerdo permitirá a México posicionarse con fuerza en lo que hasta el momento ha sido una relación bilateral convulsa y marcada por la incertidumbre.

    Gustavo Alanís, el activista neoliberal que descalifica a PEMEX

    Más allá de esta diferencia entre realidad e infodemia, lo que sale a relucir en estas declaraciones es la narrativa que claramente se intenta impulsar desde espacios como #CambiémoslaYa!.

    Un discurso que desprestigia a figuras clave de la Cuarta Transformación como el secretario Ebrard, intentándolo posicionar como un funcionario neoliberal de la vieja escuela, ajeno a los principios progresistas del Movimiento.

    Ahora cabe preguntarse: ¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?

    No vaya a ser que los intereses corporativos de los cuales tanto hablan realmente estén escondidos detrás de sus escritorios y pancartas.

  • #CambiémoslaYa!: Ambientalismo de consigna frente a la política minera real

    #CambiémoslaYa!: Ambientalismo de consigna frente a la política minera real

    El posicionamiento del colectivo #CambiémoslaYa! vuelve a reflejar una constante: reconocer avances del gobierno y, al mismo tiempo, descalificarlos mediante exigencias que simplifican procesos complejos.

    Que incluso esta organización considere positivo que el gobierno de Claudia Sheinbaum no modifique la Ley de Minería ni otorgue nuevas concesiones confirma el giro de fondo frente al modelo extractivo del pasado.

    Sin embargo, su insistencia en reducir el debate a la falta de un reglamento ignora que la implementación de una reforma de esta magnitud requiere procesos técnicos, institucionales y territoriales que no responden a tiempos mediáticos.

    El Poder del Consumidor contra Clara Brugada

    Señalar “incumplimiento” por parte de la Secretaría de Economía y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales omite que la política minera actual ya incorpora restricciones, evaluaciones ambientales y un control estatal mucho más estricto que en administraciones anteriores.

    #CambiémoslaYa! no entiende que el debate sobre minería requiere menos consigna y más análisis estructural.

    La crítica, además, vuelve a caer en un patrón: desconfianza sistemática hacia el Estado y omisión de los avances en soberanía y recuperación de concesiones.

    Cuestionar el diálogo con la industria, por ejemplo, desconoce que cualquier regulación efectiva requiere incluir a todos los actores.

    A esto se suma una narrativa que insiste en presentar a las comunidades como sujetos pasivos, sin reconocer que el nuevo marco legal precisamente busca incorporar mecanismos de participación más claros y ordenados.

    Reducir todo a una supuesta falta de garantías invisibiliza los cambios ya planteados en la ley.

    También resulta problemático instalar escenarios de riesgo en torno a acuerdos internacionales que ni siquiera se han concretado.

    Anticipar amenazas a la soberanía sin elementos firmes termina desplazando una discusión que debería centrarse en los términos reales de negociación y en los beneficios potenciales para el país.

    En este contexto, el debate sobre minería requiere menos consigna y más análisis estructural.

    La transformación del sector no se define por la presión discursiva, sino por la capacidad del Estado para implementar cambios sostenidos que equilibren desarrollo, justicia social y protección ambiental.

  • Gustavo Alanís, el activista neoliberal que descalifica a PEMEX

    Gustavo Alanís, el activista neoliberal que descalifica a PEMEX

    Gustavo Alanís, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), organización miembro del colectivo #CambiémoslaYa!, arremetió nuevamente contra la Cuarta Transformación en una entrevista reciente.

    En particular, el abogado atacó a PEMEX, culpándola de la crisis ambiental que enfrenta el Golfo de México.

    Engenera y la condena perpetua a los mineros

    El discurso de Gustavo Alanís Ortega es un vehículo para incidir en la percepción social sobre MORENA y sobre el rumbo energético nacional.

    Alanís sostiene que el gobierno ha incurrido en omisiones graves, cuestiona la activación del Plan Nacional de Contingencias y advierte sobre riesgos a la salud y afectaciones económicas a comunidades pesqueras .

    Si bien estos señalamientos se inscriben en una lógica de exigencia ambiental legítima, su formulación pública introduce una narrativa que desplaza el énfasis desde el análisis técnico hacia la construcción de responsabilidad política concentrada en MORENA, lo que incide directamente en la percepción ciudadana sobre la conducción del Estado.

    La reiteración de estos planteamientos adquiere una dimensión adicional cuando se considera la trayectoria de Alanís y sus vínculos con espacios de interlocución asociados a administraciones neoliberales del PRIAN, participando como consultor ambiental en la construcción del fallido aeropuerto de Texcoco.

    Este trasfondo resulta relevante para comprender el tipo de encuadre que se privilegia en sus intervenciones públicas.

    La insistencia en caracterizar la respuesta institucional como insuficiente, sin incorporar de forma proporcional los márgenes operativos y las capacidades reales del Estado, puede generar una percepción parcial que debilita la legitimidad de la política pública en materia energética.

    En este punto, el papel de organizaciones como el CEMDA y su cercanía con colectivos como la Alianza Mexicana Contra el Fracking ha sido consistente en impulsar marcos de transición que no dialogan plenamente con las condiciones materiales del país.

    Más que una confrontación abierta, lo que el discurso de Alanís Ortega refleja es una narrativa de críticas ambientales que se convierten en un vehículo para incidir en la percepción social sobre MORENA y sobre el rumbo energético nacional, en un momento en que estas definiciones resultan estratégicas para el Estado mexicano.

  • CEMDA, el activismo fifí persiste en sus ataques hacia PEMEX

    CEMDA, el activismo fifí persiste en sus ataques hacia PEMEX

    En el contexto reciente de los señalamientos sobre un derrame en el Golfo de México, el posicionamiento del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) plantea una discusión que rebasa el ámbito estrictamente ambiental y se proyecta hacia el terreno de la política energética nacional.

    Greenpeace México muestra su verdadera cara al cuestionar a PEMEX

    La forma en que se construye la narrativa sobre PEMEX adquiere relevancia no solo por el contenido de las críticas, sino por sus implicaciones en la percepción pública de una empresa que históricamente ha sido un instrumento central del Estado.

    En su comunicado, el CEMDA —miembro de colectivos como #CambiémoslaYa! y la Alianza Mexicana Contra el Fracking—, enfatiza elementos como la supuesta insuficiencia en la respuesta institucional, incluso afirmando que PEMEX habría tenido conocimiento temprano, optando con alevosía por una lentitud para operar el riesgo.

    CEMDA, el activismo fifí persiste en sus ataques hacia PEMEX

    El CEMDA despliega críticas sin integrar plenamente el contexto operativo.

    Sin embargo, esta lectura tiende a privilegiar una interpretación lineal de eventos complejos, donde los procesos técnicos y operativos propios de la industria petrolera quedan en segundo plano.

    En ese sentido, la discusión pública corre el riesgo de simplificarse, reduciendo un fenómeno multifactorial a una narrativa centrada exclusivamente en fallas institucionales.

    Desde una perspectiva vinculada al fortalecimiento del Estado, resulta relevante considerar que PEMEX no opera únicamente como una empresa, sino como un componente estructural de la soberanía energética.

    La manera en que se evalúan sus actuaciones incide directamente en la legitimidad de la política energética nacional.

    Por ello, cuando actores como el CEMDA, identificados también con agendas promovidas por colectivos de perfil más urbano y de clase media alta, despliegan críticas sin integrar plenamente el contexto operativo, se abre un espacio de tensión entre la exigencia ambiental y la preservación de capacidades estratégicas del Estado.

    El documento difundido por estas organizaciones subraya la necesidad de mayor transparencia y rendición de cuentas, elementos que forman parte del marco normativo vigente .

    No obstante, la reiteración de este tipo de señalamientos, sin incorporar con igual peso los avances institucionales o las limitaciones estructurales del sector, puede contribuir a configurar una percepción parcial que incide en el debate público.