Etiqueta: ONG’S

  • ONGs escalan críticas tras derrame y proyectan narrativa contra el modelo energético

    ONGs escalan críticas tras derrame y proyectan narrativa contra el modelo energético

    Más de 40 organizaciones firmaron un pronunciamiento en el que sostienen que el Gobierno ocultó el derrame en el Golfo de México y que Petróleos Mexicanos (PEMEX) no ha asumido plenamente su responsabilidad; además, señalan la falta de información sobre el volumen derramado, los costos de remediación y la ausencia de un plan integral de restauración ambiental.

    Asimismo, el documento afirma que este tipo de incidentes no ocurre de forma aislada. Las organizaciones lo enmarcan dentro de un patrón que relacionan con el “modelo fósil”.

    A este modelo le atribuyen contaminación crónica, afectaciones a la salud y opacidad institucional. También amplían la crítica a actividades como el fracking y el gas natural licuado.

    Más allá del derrame, la “crítica ambiental” se convierte en un instrumento de presión sobre el rumbo energético del país.

    Si bien la exigencia de claridad y reparación constituye un reclamo legítimo, el encuadre presentado por organizaciones como Greenpeace desplaza rápidamente la discusión hacia una interpretación estructural que responsabiliza de forma absoluta al Estado y a Pemex, sin incorporar plenamente la complejidad técnica y operativa del sector.

    A partir de este enfoque, las organizaciones utilizan el incidente como base para descalificar el conjunto de la política energética, configuran una narrativa que tiende a generalizar y omite el carácter estratégico de PEMEX en el fortalecimiento de la soberanía energética.

    CEMDA ataca a CFE con el discurso de siempre

    Esta construcción discursiva no solo busca incidir en la percepción del evento, sino también en la legitimidad de las decisiones energéticas actuales, en un momento en que el Estado mexicano apuesta por consolidar su capacidad de conducción en el sector.

    Así, más allá del derrame, el posicionamiento se inserta en una disputa más amplia donde la crítica ambiental se convierte en un instrumento de presión sobre el rumbo energético del país.

  • Reforma al interés legítimo en amparo ambiental hubiera sido un control a la “amparitis” de las ONG

    Reforma al interés legítimo en amparo ambiental hubiera sido un control a la “amparitis” de las ONG

    El 9 de octubre de 2025, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación se preparaba para discutir la reforma a la ley de amparo, más de treinta organizaciones no gubernamentales —entre ellas CEMDA y CentroProdhlanzaron una ofensiva mediática contra el proyecto de reforma al amparo, en particular el proyecto lanzado por la ministra Yasmín Esquivel Mossa limitando el interés legítimo.

    Salvaguarda o despojo, la trampa de Oceana en el mar mexicano

    Pero tras el dramatismo jurídico, lo que se discute no es un retroceso, sino el intento del Estado por poner orden en una figura que las ONG han convertido en arma política. El proyecto fue retirado debido a estas quejas del activismo.

    Las ONG’S contra el proyecto de reforma al amparo

    El proyecto de Esquivel no eliminaba la posibilidad de amparos ambientales, solo aclara que el juicio de amparo no es una acción popular.

    La propuesta exigía que los jueces verifiquen que el promovente tenga una relación directa con el territorio afectado, ya sea porque habita o utiliza el área de influencia.

    En otras palabras, para demandar, se necesitaría demostrar una afectación real y no sólo ostentarse como “defensor del ambiente” desde un despacho en la capital.

    El objetivo era unificar criterios entre tribunales que durante años han emitido sentencias contradictorias y frenar la proliferación de amparos sin sustento.

    Además, existen otras vías para la protección de derechos colectivos, cómo los mecanismos administrativos, las consultas públicas y las acciones populares en el ámbito local.

    Fortalecer esos espacios sería coherente con una visión progresista que busca participación comunitaria, no litigio profesionalizado.

    El amparo nació como defensa de las personas frente a abusos de autoridad.

    No como herramienta de presión para organizaciones financiadas por fundaciones extranjeras que bloquean proyectos estratégicos.

    Con un gobierno que impulsa una política ambiental soberana, esas “organizaciones” se sienten desplazadas.

    Lo que hoy se llama “litigio climático” ha derivado en una amparitis corporativa, un activismo que depende en demasía de demandas masivas como único mecanismo de acción, que además usa para paralizar obras como el Tren Maya sin representar realmente a las comunidades afectadas.

    Son estas comunidades quienes pueden probar un daño y quienes viven las consecuencias del cambio ecológico, no los abogados de ONG que viajan al territorio sólo para la foto.

    Este enfoque habría colocado el interés legítimo en su sentido original: la relación directa entre persona y daño, no el protagonismo de intermediarios.

    Detrás de la indignación de las ONG hay un malestar más profundo. Durante décadas, el monopolio de la “defensa ambiental” estuvo en manos de asociaciones con financiamiento internacional que actuaban como contrapesos morales del Estado mexicano.

    Hoy, con un gobierno que impulsa una política ambiental soberana, esas organizaciones se sienten desplazadas.

    Denuncian “autoritarismo” cuando lo que existe es una recuperación de la autoridad pública sobre el territorio.

    La reforma al interés legítimo no cercenaba derechos; pretendía devolverlos a quienes realmente los ejercen.

    Establecer límites frente al uso político del sistema judicial y recuperar la idea de una justicia ambiental de clase, donde las comunidades deciden sobre su territorio sin ser instrumentalizadas.