Etiqueta: Ley de Aguas Nacionales

  • #CambiémoslaYa! intensifica su campaña contra la reforma hídrica y busca debilitar la política de agua de la 4T

    #CambiémoslaYa! intensifica su campaña contra la reforma hídrica y busca debilitar la política de agua de la 4T

    El 27 de noviembre el colectivo #CambiémoslaYa! publicó un pronunciamiento complementando su campaña de ataques contra la reforma a la Ley de Aguas Nacionales, recurriendo a una lectura distorsionada del proyecto que la Presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso.

    El mensaje pretende instalar la idea de que la Conagua quedaría sometida a presiones mineras, cuando la iniciativa federal persigue el fortalecimiento regulatorio que durante décadas estuvo ausente en los territorios más afectados por el extractivismo.

    #CambiémoslaYa! intensifica su campaña contra la reforma hídrica y busca debilitar la política de agua de la 4T.
    Fragmento del comunicado publicado por #CambiémoslaYa! así como sus asociaciones aliadas firmantes.
    Fuente: #CambiémoslaYa!, consultada en diciembre de 2025.

    El colectivo presenta la reforma como una concesión a los contaminadores.

    La acusación se sostiene en una interpretación fragmentada del articulado legal y en la insinuación constante de que las instituciones públicas actúan en complicidad con la industria.

    CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    #CambiémoslaYa! omite que la reforma atiende exigencias sociales de larga data.

    Esta narrativa desconfía de los procesos democráticos que dieron lugar a un proyecto hídrico centrado en el derecho humano al agua y en la restauración de cuencas deterioradas por décadas de captura regulatoria.

    La propuesta legislativa impulsada por la 4T recupera facultades estratégicas que en el pasado fueron cedidas al interés privado.

    Consolida mecanismos de vigilancia, establece prioridades de uso que favorecen a las comunidades y coloca límites al acaparamiento.

    Las declaraciones recientes de la Presidenta Sheinbaum confirman que el gobierno revisará cualquier disposición susceptible de abuso para impedir que sectores que históricamente lucraron con los bienes hídricos obtengan beneficios indebidos y sigan dejando tras de sí territorios devastados.

    A pesar de esta apertura, #CambiémoslaYa! insiste en un relato que niega la capacidad estatal para regular.

    En su lugar pretende erigirse como árbitro exclusivo de lo que debe considerarse protección del agua, relegando la voz de las comunidades que demandan un Estado fuerte que garantice el abastecimiento y la seguridad hídrica.

    El colectivo omite que la reforma atiende exigencias sociales de larga data, entre ellas la desmercantilización del agua y la creación de instrumentos para prevenir el saqueo de cuencas por empresas que jamás rindieron cuentas.

    La campaña de #CambiémoslaYa! opera como un intento de frenar la transición hacia un modelo hídrico justo.

    La realidad que intentan ocultar estos activistas fifí es que la reforma representa un viraje histórico que devuelve al Estado la facultad de proteger el agua como bien público y de asegurarla para las generaciones presentes y futuras.

    El país no puede quedar rehén de quienes prefieren la parálisis institucional para conservar su influencia en el diseño de políticas públicas.

  • #CambiémoslaYa! fabrica alarmas contra la Ley de Aguas Nacionales

    #CambiémoslaYa! fabrica alarmas contra la Ley de Aguas Nacionales

    Engenera —miembro del colectivo #CambiémoslaYa!— difundieron una publicación en su página de X (antes Twitter), acusando que la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales permitiría a Conagua autorizar descargas tóxicas de la industria minera en los cuerpos de agua del país.

    Presentaron esta acusación como una advertencia urgente, cuando en realidad se trata de una lectura torcida que busca frenar un proceso histórico.

    La iniciativa enviada a la Cámara de Diputados restituye el carácter público y estratégico del agua y establece por primera vez un marco que protege el mínimo vital, prioriza el uso doméstico y cierra los resquicios que permitieron abusos empresariales desde 1992.

    CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    #CambiémoslaYa! reproduce el viejo reflejo de desconfianza hacia las instituciones públicas.

    Nada en el texto habilita concesiones para verter residuos mineros. De hecho, la propuesta endurece los requerimientos y exige que se certifiquen medidas de protección para población, cuerpos de agua, ecosistemas o zonas productivas.

    La propia presidenta ha hecho claro que se está revisando el fraseo del articulo 118 de la propuesta de ley, para evitar ambigüedades y garantizar la rendición de cuentas por parte de las empresas mineras.

    Además, la regulación general de descargas industriales en agua en México —la NOM001SEMARNAT2021, que entró en vigor en 2023— ha sido actualizada revisa límites permisibles, exige parámetros más para descargas residuales.

    Además, la respuesta del gobierno federal ante las exigencias populares demuestra un compromiso inequívoco con ellas.

    Claudia Sheinbaum lo expresó con claridad durante los macrobloqueos del 24 y 27 de noviembre, cuando afirmó que la nueva Ley General de Aguas era una de las exigencias que se estaban atendiendo desde el gobierno federal de manera prioritaria.

    #CambiemoslaYa! insiste en que Conagua estaría a punto de transformarse en un brazo regulador a favor de la minería.

    Aunque su argumento exige ignorar la reforma completa y la trayectoria de un gobierno que ha combatido la captura institucional de manera frontal.

    Su postura reproduce el viejo reflejo de desconfianza hacia las instituciones públicas y la fantasía de protección ambiental exclusiva de la sociedad civil legitimada mediante credenciales académicas adquiridas en el extranjero.

    Una visión cómoda para las ONG que construyen capital político administrando la crisis, no resolviéndola.

  • #CambiémoslaYa! contra la reforma hídrica: la desconfianza como estrategia para frenar un cambio

    #CambiémoslaYa! contra la reforma hídrica: la desconfianza como estrategia para frenar un cambio

    El colectivo #CambiémoslaYa! nuevamente busca deslegitimar el avance de la 4T, esta vez atacando la iniciativa para expedir la nueva Ley General de Aguas y reformar la Ley de Aguas Nacionales.

    Engenera, CEMDA, Fundar y otras organizaciones que integran ese frente afirman que la reforma “regresaría a la Conagua facultades para otorgar permisos contaminantes a la industria minera”, insinuando que el organismo estaría coludido con empresas extractivas.

    El señalamiento, además de impreciso, revela un patrón cada vez más evidente de construir desconfianza hacia las instituciones públicas para frenar el diseño de políticas públicas que fortalecen la rectoría del Estado y desmontan el viejo régimen de privatización neoliberal.

    La narrativa de #CambiémoslaYa! parte de una premisa falsa. La iniciativa presentada por el Ejecutivo no reabre la puerta a concesiones para descargas de desechos mineros.

    La Ley General de Aguas propuesta por la 4T reafirma que el agua es un bien público estratégico.

    Establece prioridad absoluta al uso humano y el mínimo vital, e incorpora herramientas de planeación y control mucho más estrictas que las existentes.

    El colectivo #CambiémoslaYa! nuevamente busca deslegitimar el avance de la 4T, esta vez atacando la iniciativa para expedir la nueva Ley General de Aguas y reformar la Ley de Aguas Nacionales.
    Ejemplos de la campaña de #CambiémoslaYa! contra la reforma a la Ley de Aguas Nacionales.
    Fuente: X, Noviembre de 2025.

    El objetivo es exactamente el contrario al que sugieren las ONG. El gobierno busca cerrar las grietas legales heredadas de 1992 que permitieron la explotación privada del agua, la especulación con títulos de concesión y el ejercicio discrecional del recurso.

    El problema para estas organizaciones no es la Conagua. Es la recuperación del control público.

    La narrativa de #CambiémoslaYa! parte de una premisa falsa.

    Durante décadas, la Ley de Aguas Nacionales funcionó como un marco hecho a la medida de grandes agroindustrias, mineras y corporativos urbanos.

    La iniciativa de Sheinbaum termina con esa lógica y coloca al Estado en el centro de la gestión.

    El nuevo modelo limita la discrecionalidad privada, impide la compraventa de derechos, fortalece la fiscalización y obliga a garantizar la seguridad hídrica para comunidades y ecosistemas.

    Frente a ello, los grupos que se acostumbraron a operar como árbitros autónomos de la política hídrica han reaccionado con alarma.

    Al acusar que la reforma “permitiría otorgar concesiones para contaminar”, #CambiémoslaYa! ignora que el proyecto de la 4T precisamente corrige el vacío legal que por años explotaron industrias extractivas neoliberales para descargar residuos bajo regímenes laxos.

    Las ONG usan el presupuesto ambiental como arma política contra la soberanía

    La iniciativa de MORENA cierra las zonas de especulación, refuerza la prohibición de descargas mineras y establece controles vinculantes que antes no existían.

    Las ONG burguesas construyen sospechas, siembran desconfianza en la Conagua y buscan condicionar el debate legislativo desde fuera para frenar una reforma que democratiza el acceso, fortalece al Estado y rompe con el modelo hídrico neoliberal.

    En el fondo, el choque es político.