El caso Mahahual se ha convertido en un ejemplo revelador de la visión absolutista e inmovilizante que domina ciertos círculos del activismo burgués.
En el artículo publicado por Greenpeace México el 7 de mayo de 2026, el proyecto turístico Perfect Day de Royal Caribbean es presentado casi exclusivamente desde la óptica del riesgo ambiental, con un lenguaje suspicaz que busca generan desconfianza hacia cualquier iniciativa capaz de transformar el territorio o generar actividad económica en la Costa Maya.
CEMDA presiona sobre Escazú y enfatiza narrativa de insuficiencia
En un destino donde miles de familias dependen directa o indirectamente del turismo, los trabajadores de hoteles, restaurantes, transporte, pesca y servicios aparecen relegados a un papel secundario.
Quienes lo describen presentan el territorio como un espacio ecológico abstracto, mientras ignoran las necesidades materiales de quienes viven en él.
Mahahual dejó en evidencia la hipocresía del activismo de escritorio.
Esa distancia entre el activismo fifí de la burguesía y la realidad cotidiana de Mahahual quedó particularmente expuesta durante la visita de nuestra secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra.
En reuniones con pobladores, empresarios, pescadores y prestadores de servicios turísticos, la titular de SEMARNAT reconoció explícitamente la existencia de una comunidad dividida entre preocupaciones ambientales y expectativas económicas.
Lejos de asumir una postura de negación absoluta, la secretaria escuchó a los distintos sectores y confirmó que el debate involucra tanto la protección de ecosistemas como la generación de empleo y oportunidades para la región.
Greenpeace plantea una narrativa donde cualquier gran proyecto turístico aparece esencialmente como una amenaza.
La visión expresada desde el gobierno de la Cuarta Transformación parte de una comprensión más compleja del territorio, donde la conservación ambiental debe convivir con el derecho de las comunidades a mejorar sus condiciones de vida.
El propio gobierno rechazó una parte del proyecto relacionada con infraestructura en zonas de manglar, pero al mismo tiempo mantuvo abierto el diálogo con la población local y reconoció la importancia económica que el turismo tiene para Mahahual.
El episodio ilustra la hipocresía del activismo de escritorio que suele hablar en nombre de las comunidades sin asumir plenamente las condiciones materiales que enfrentan.
Desde oficinas urbanas y redes internacionales de incidencia, resulta sencillo exigir inmovilidad y —aprovechando— culpar al Estado por supuestas malas gestiones.
Mucho más difícil es responder a quienes necesitan empleo, inversión e infraestructura para construir un futuro digno en la Costa Maya.


