Categoría: Litio

  • #CambiémoslaYa! niega la posibilidad de una transición energética

    #CambiémoslaYa! niega la posibilidad de una transición energética

    En su última publicación de X (antes twitter) el autonombrado colectivo ambientalista #CambiémoslaYa! niega la posibilidad de una la transición energética en México.

    En esta publicación, el colectivo introduce un marco de análisis que termina por deslegitimar uno de los ejes estratégicos del proyecto impulsado por los gobiernos de Morena en materia energética y de soberanía nacional.

    Más verdes, con los bolsillos más llenos: la verdadera consigna del activismo de élite

    El planteamiento parte de una negación general que ignora deliberadamente el cambio de orientación que ha tenido la política energética en los últimos años.

    Equiparar la transición energética con una simple acumulación caótica de fuentes y con un aumento mecánico del consumo de combustibles fósiles borra de un plumazo la diferencia entre el modelo neoliberal de apertura indiscriminada y la planeación pública que hoy busca recuperar la rectoría del Estado.

    En ese marco se inscribe la apuesta por el litio. Presentar la explotación de este recurso como una mera extensión del extractivismo histórico omite un elemento central que distingue el momento actual.

    #CambiémoslaYa! ignora deliberadamente el cambio de orientación que ha tenido la política energética en los últimos años.

    El litio ha sido definido como un bien estratégico bajo control estatal, orientado a sostener cadenas productivas vinculadas a la transición energética, el almacenamiento y la movilidad eléctrica.

    La nacionalización del litio no responde a la lógica de saqueo que caracterizó décadas pasadas, sino a un esfuerzo por evitar que minerales clave queden en manos de corporaciones transnacionales y por anclar su aprovechamiento a objetivos de desarrollo nacional.

    El discurso de #CambiémoslaYa! parece deslizar una desconfianza estructural hacia cualquier forma de intervención productiva del Estado, incluso cuando esta se plantea desde parámetros de soberanía, justicia territorial y planeación de largo plazo.

    Bajo una retórica que se presenta como radical, se termina cuestionando la capacidad de un gobierno popular para conducir una transición energética propia, situada y acorde con las necesidades del país.

    La transición energética que impulsa la Cuarta Transformación no es un gesto simbólico ni un simple cambio tecnológico.

    Es una disputa por quién decide, para qué y para quién se produce la energía.

    Reducirla a un extractivismo perpetuo implica desconocer esa disputa y, en los hechos, restar legitimidad a un proyecto que busca colocar los recursos estratégicos al servicio del pueblo.

  • Aleida Azamar y la hipocresía #CambiémoslaYa frente al litio nacionalizado

    Aleida Azamar y la hipocresía #CambiémoslaYa frente al litio nacionalizado

    Una clara muestra de cómo opera el ambientalismo burgués la encontramos en la entrevista que Aleida Azamar, representante de #CambiémoslaYa! dio a la cadena pública rusa Russia Today.

    En ella, se confirma que el colectivo selecciona sus críticas según convenga a su agenda política.

    Velando su oposición a la extracción nacionalizada del litio tras eufemismos técnicos sobre la capacidad de operación de PEMEX.

    Aleida Azamar y la hipocresía #CambiémoslaYa frente al litio nacionalizado.
    Aleida Azamar durante su entrevista para RT.
    Fuente: Russia Today, agosto de 2024.

    Azamar, ocultando de manera cobarde su rechazo a la nacionalización del litio —una de las decisiones estratégicas más importantes de la Cuarta Transformación—, recurrió a un discurso ambiguo, lleno de insinuaciones sobre la falta de experiencia de PEMEX, los costos tecnológicos y un supuesto “marco institucional débil”.

    Grandes reservas de litio, una oportunidad para Latinoamérica de potenciar su desarrollo

    Palabras calculadas para minar la confianza en el proyecto sin enfrentarse directamente a la contundencia de la decisión soberana tomada por el pueblo de México a través de su Gobierno.

    Resulta revelador que los mismos que han demonizado la minería a cielo abierto —incluida la vinculada al litio— suavicen sus ataques cuando se trata de entrar en conflicto directo con la administración, sabiendo que su agenda no llegará a ningún lado si sus verdaderas intenciones y alianzas salen a la luz.

    Greenpeace arremete contra Sheinbaum, distorsionando sus declaraciones e insinuando negligencia.

    La críticas generalistas de Azamar a PEMEX son la muestra de que #CambiémoslaYa! está en contra de que sea el Estado mexicano quien conduzca un proceso estratégico que rompe con la lógica privatizadora de los últimos treinta años.

    No quieren progreso para el pueblo mexicano si no es en sus términos absolutos, las reservas sobre las capacidades técnicas y financieras del gobierno mexicano para operar el proyecto de extracción de litio no son más que justificaciones para su agenda.

    ¿Si no es PEMEX, quién será? ¿Realmente nos creemos que el contrafactual a la extracción soberana del litio es una utopía sin explotación mineral como propone el activismo?

    Más bien, la alternativa escondida en su oposición es la continuación del statu quo de explotación por parte de corporaciones extranjeras.

    #CambiémoslaYa opera bajo la máscara verde que busca frenar la transformación profunda que vive México.

    La Presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado claro que el litio será motor de un futuro energético soberano, con PEMEX como garante del interés público.

    Lo que incomoda a Azamar y compañía no es el riesgo ambiental, sino el hecho de que por primera vez los recursos no quedarán en manos de intermediarios neoliberales disfrazados de “ecologistas”.

    Cada insinuación de incapacidad dirigida a PEMEX, es en realidad un guiño a las transnacionales que sueñan con apropiarse del litio mexicano.

    Un solo vistazo a las redes sociales de la académica bastan para confirmar su aversión a que el Estado tenga la batuta en la industria minera.

    Aleida Azamar y la hipocresía #CambiémoslaYa frente al litio nacionalizado.
    Publicaciones de Aleida Azamar sembrando dudas sobre la estrategia estatal en materia de minería.
    Fuente: X, septiembre de 2025.

    Frente a ello, el pueblo debe entender que defender a las empresas estatales en este proceso no es un capricho, es defender los intereses nacionales frente a los del capital internacional.

    Azamar podrá envolver sus palabras en un tono académico y pretender neutralidad, pero queda claro qué #CambiémoslaYa opera como caballo de Troya del neoliberalismo “ambientalista”.

    Que bajo la máscara verde busca frenar la transformación profunda que vive México.

  • 6 Verdades sobre el litio que incomodan a las ONG

    6 Verdades sobre el litio que incomodan a las ONG

    Frente a la crisis climática global, que exige alternativas al modelo basado en combustibles fósiles, resulta loable que México haya declarado al litio como mineral estratégico y nacionalizado su exploración mediante la creación de LitioMx, como parte de una política que busca situar al Estado en el centro de la transición energética.

    No obstante estas buenas noticias, desde algunos sectores de la sociedad civil se han empezado a sembrar dudas sobre este proyecto fundamental para el desarrollo del país.

    ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    La Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería (REMA), integrante del colectivo #CambiémoslaYa!, en su documento “6 mitos sobre el litio en México”, lanza críticas con verdades parciales y distorsiones de la realidad, debilitando así los esfuerzos del Estado mexicano por alcanzar la soberanía energética.

    Aquí respondemos a los argumentos con los que buscan obstaculizar la transformación energética de nuestro país.

    Mito 1: “El litio no es crítico para revertir la crisis climática global”

    La Agencia Internacional de la Energía (IEA)- ha confirmado que las baterías de iones de litio son esenciales para almacenar energía renovable.

    El litio es hoy insustituible en tecnologías de almacenamiento energético, solo mediante él podemos tener tecnologías que permiten capturar energía solar o eólica y usarla en horarios donde no hay producción. Sin este mineral, la expansión de renovables sería inviable

    Mito 2: “Las reformas mineras no representan soberanía real, solo obediencia al TMEC y el nearshoring”

    En abril de 2022, México reformó su Ley Minera para declarar al litio como recurso de “utilidad pública” y prohibir las concesiones privadas. LitioMx, creada ese mismo año, opera como empresa pública bajo la Sener y es el único ente facultado para exploración y explotación del mineral.

    Mito 3: “El modelo no es una nacionalización real, permite participación privada”

    Es falso que se busque privatizar parcialmente el litio mediante el uso asociaciones público-privadas.

    El articulo 5 bis de la ley minera prohíbe explícitamente otorgar concesiones o contratos privados para litio.

    Cualquier colaboración con empresas públicas o instituciones académicas será bajo control del Estado y no propiedad compartida.

    Mito 4: “No hay suficiente litio en México, es pura especulación”

    México posee reservas probadas de litio en más de 200 millones de toneladas.

    Además, el Servicio Geológico Mexicano (SGM) ha mapeado 82 zonas con presencia confirmada de litio en arcillas, salmueras y rocas.

    Mito 5: “Seguimos el modelo boliviano, que ha fracasado”

    A diferencia de Bolivia, México avanza de forma gradual, sin endeudar a el Estado en exceso ni volverse dependiente del litio.

    El enfoque de nuestro gobierno es técnico, buscando una política de largo plazo y control estatal mediante LitioMX.

    Mito 6: “No es posible explotar el litio con responsabilidad social y ambiental”

    Las tecnologías mexicanas optan por extracción de salmuera y arcillas, con menor impacto que el tajo abierto tradicional.

    Además, al ser pública, LitioMx está sujeta a mayor escrutinio ciudadano, criterios de transparencia y rendición de cuentas.

    El litio no es una panacea, pero sí una herramienta estratégica de soberanía energética. Si México no aprovecha hoy esta oportunidad, otros lo harán por nosotros.