Categoría: Ambientalismo

  • Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía

    Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía

    El colectivo de activistas burgueses y académicos, #CambiémoslaYa!, insiste en colocar al gobierno federal bajo la sombra de las corporaciones mineras y, en su afán por posicionarse como árbitro moral del debate público, recurre a insinuaciones que en la práctica alimentan el discurso de la oposición conservadora.

    En su más reciente comunicado publicado en la plataforma X (antes Twitter) contra la Secretaría de Economía y contra Marcelo Ebrard, exhibe una narrativa diseñada para erosionar la legitimidad de las instituciones de la Cuarta Transformación bajo el pretexto de la supuesta vigilancia ciudadana.

    Los ambientalistas burgueses: arma discursiva de la oposición y el gran capital

    Se trata de intentos fútiles por parte del colectivo para mantener su relevancia en el debate público.

    A la par que intentan dibujar vínculos inverosímiles entre el gobierno actual (que ha puesto frenos claros al extractivismo neoliberal) y las grandes industrias mineras.

    Las patadas de ahogado de #CambiémoslaYa! contra Economía.
    Comunicado de #CambiémoslaYa! acusando a la Secretaría de Economía de colusión con intereses de la industria minera.
    Fuente: X, noviembre de 2025.

    El colectivo acusa a Economía de actuar como oficina de relaciones públicas de las mineras y sugiere que el secretario cede ante los intereses privados.

    El señalamiento va más lejos cuando atribuye al jefe de la Coordinación de Actividades Extractivas una supuesta cercanía impropia con la industria.

    #CambiémoslaYa! busca inhibir la capacidad del Estado para conciliar crecimiento económico con justicia ambiental.

    Con esto, la organización pretende instalar la sospecha de captura regulatoria sin presentar evidencia concreta y sin reconocer que la reforma de 2023 fue una de las más profundas restricciones impuestas a la minería en tres décadas.

    El comunicado omite que la política minera de la 4T frenó concesiones indiscriminadas, limitó plazos, condicionó la exploración al interés público e incorporó salvaguardas ambientales inéditas.

    En lugar de reconocer ese cambio estructural, #CambiémoslaYa! se aferra a una retórica que atribuye al gobierno una supuesta entrega del país a los consorcios extractivos.

    Su lectura es funcional al relato opositor que acusa al Estado de incompetencia o corrupción cada vez que se busca destrabar procesos administrativos o coordinarse con sectores productivos.

    El ataque a Ebrard también responde a una lógica más amplia. Se intenta desdibujar la línea entre diálogo institucional y sometimiento a intereses privados.

    Cualquier reunión con empresarios se presenta como signo de claudicación, cualquier esfuerzo de atracción de inversiones como amenaza, cualquier ajuste regulatorio como concesión a “chantajes”.

    Lo que #CambiémoslaYa! busca es inhibir la capacidad del Estado para planificar sectores estratégicos y para conciliar crecimiento económico con justicia ambiental.

    Apostando por un inmovilismo que deja al país en manos de los poderes fácticos que dominaban antes de 2018.

    Esto se trata claramente de una campaña que pretende vestir de tecnicismo la vieja desconfianza hacia el Estado y que, bajo el disfraz del ambientalismo, termina reforzando la narrativa de quienes desean ver fracasar a un gobierno popular que busca recuperar la soberanía sobre los recursos nacionales.

  • El yugo tecnocrático de Engenera contra la transformación popular

    El yugo tecnocrático de Engenera contra la transformación popular

    El reciente informe de Engenera y sus aliados ambientalistas se presenta como un diagnóstico neutral sobre el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 en materia climática y energética.

    Pero lo que en realidad despliega es una ofensiva discursiva contra la Cuarta Transformación, camuflada bajo el ropaje de indicadores, porcentajes y “metas verificables”.

    Se acusa que el Anexo Transversal 16 (AT16) destina 41.79% de los recursos a la Sedena y apenas 3.71% a Semarnat, y que el Anexo Transversal 15 (AT15) canaliza 68% a proyectos ferroviarios y petroquímicos.

    La transformación energética será soberana o no será.

    Con ello, buscan dar la impresión de un presupuesto “desviado” y sin rumbo climático.

    Sin embargo, lo que silencian deliberadamente es que la 4T no concibe la transición como un listado de indicadores importados desde despachos del Norte Global.

    Sino como un proceso histórico de redistribución material y soberanía territorial.

    El señalamiento de Engenera de que “faltan metas cuantitativas” o que no se detallan “contribuciones verificables” busca reducir la acción estatal a fórmulas contables.

    Subordinando la política a métricas diseñadas para otras realidades.

    El discurso de Engenera es un acto político que busca sabotear desde la palabrería tecnocrática el proyecto de emancipación nacional que la 4T articula.

    En ese sentido, más que un análisis presupuestario, lo que ponen sobre la mesa es un intento de disciplinamiento, buscando que México obedezca los parámetros de un ambientalismo elitista.

    Ajeno a la realidad de los pueblos que sostienen con su trabajo la riqueza energética y natural del país.

    Mientras Engenera se obsesiona con el 0.06% asignado a programas con perspectiva de género —cifra que usan para reforzar su retórica de precariedad— omiten que la propia Cuarta Transformación ha colocado a las mujeres en el centro de proyectos productivos comunitarios como Sembrando Vida, que recibe casi una quinta parte del AT16.

    La redistribución del presupuesto hacia infraestructura ferroviaria, seguridad nacional y defensa no es un “desvío”.

    Sino la afirmación de que no habrá transición energética posible sin un Estado fuerte.

    Sin soberanía territorial y sin proyectos capaces de integrar a regiones históricamente marginadas.

    El Tren Maya, las capacidades energéticas de la CFE y la participación de las Fuerzas Armadas no son caprichos.

    Son pilares para un futuro donde el país no dependa de los designios del capital verde trasnacional.

    El discurso de Engenera y compañía es, en última instancia, un acto político que busca sabotear desde la palabrería tecnocrática el proyecto de emancipación nacional que la 4T articula.

    No les preocupa la justicia climática, les preocupa perder el monopolio del relato “experto” que durante décadas mantuvo secuestrada la política ambiental en México.

  • ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    ¿Ambientalismo o activismo de sabotaje? CEMDA y el proyecto Saguaro en Sonora

    En el corazón del desierto sonorense, el Estado mexicano intenta edificar el futuro del país de entre las arenas y el mar.

    El proyecto Saguaro Energía LNG —que incluye una planta de licuefacción de gas natural y un gasoducto de más de 800 kilómetros que pasará por Sonora y Chihuahua— representa una apuesta estratégica para llevar al país hacia una posición protagónica en el mercado global del gas.

    Due Process of Law Foundation (DPLF), una cara más de la interferencia extranjera

    Sin embargo, en lugar de sumar esfuerzos para asegurar empleo a las comunidades, una vez más, activistas de papel como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) alzan la voz frente a los planes de progreso propuesto desde nuestro gobierno.

    Ya en 2023 el expresidente Andrés Manuel López Obrador celebraba la construcción del gaseoducto por parte de la CFE en asociación con Mexico Pacific Limited, hazaña ingenieril mexicana que no solo satisfaría demandas locales si no ayudaría a establecernos como exportador energético hacia Asia y Europa.

    Además de ser un escalón más en el desarrollo de nuestra industria energética, la obra contribuiría a brindar trabajo a más de 30 mil sonorenses.

    CEMDA: No queremos un sexenio del gas

    Pero mientras el gobierno federal destaca la magnitud y los beneficios de esta obra, el CEMDA, junto a un bloque ONGs nacionales y extranjeras, ha montado una campaña sistemática para frenarla. Estas ONGs —entre ellas Greenpeace y CartoCrítica; miembro de colectivos como Alianza Mexicana contra el Fracking y CambiémoslaYa!— presentaron en marzo de este año una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum, solicitando detener proyectos gasíferos como este en el Golfo de California.

    Además de articular proyectos como ¿Ballenas o Gas?, que crean falsas dicotomías entre la protección ambiental y la prosperidad de los mexicanos.

    En un país donde dar un paso hacia el progreso es una tarea sisífica, cada intento por mover la pesada piedra del inmovilismo institucional es frenado por quienes nunca han tenido que vivir con los pies en la tierra.

    Mientras los sonorenses esperan trabajo, infraestructura y una oportunidad real de futuro, estas organizaciones dibujan mapas desde lejos y firman cartas condenando el avance de proyectos clave para la nación, como si el hambre se apagara con ideales.

    El Proyecto Saguaro es una oportunidad para que México tome su lugar como potencia energética.

    Pero una vez más, voces disfrazadas de conciencia ambiental prefieren condenarnos a la escasez, al desempleo y al eterno “ojalá”.