En un comunicado publicado el 10 de abril de 2026, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) plantea una impugnación directa al rumbo energético de la administración, al sostener que existe una contradicción entre las decisiones actuales y los compromisos políticos que dieron origen al proyecto de MORENA.

Fuente: CEMDA, abril de 2026.
El documento construye una narrativa integral en la que presenta la política energética como una continuidad de esquemas que el propio movimiento gobernante había prometido superar.
El CEMDA utiliza la insistencia en la permanencia de los combustibles fósiles y la apertura a técnicas como el fracking como eje para sostener que el gobierno se ha apartado de sus propias definiciones estratégicas.
A partir de ahí, el señalamiento escala. Los incidentes recientes, que incluyen incendios en instalaciones petroleras y el derrame en el Golfo de México, son integrados como evidencia de un patrón recurrente.
El CEMDA actúa como un actor que incide en la redefinición del debate público.
Bajo este encuadre, el CEMDA cuestiona la eficacia de la respuesta institucional y sugiere que el modelo energético vigente produce de manera sistemática riesgos ambientales y sociales.
El punto más sensible radica en la forma en que la organización vincula estas críticas con el sentido político del gobierno.
Al plantear que las decisiones actuales contradicen el espíritu que acompañó el ascenso de MORENA, el señalamiento se convierte en una disputa por la legitimidad del proyecto.
Esta operación discursiva desplaza el debate hacia un terreno donde la coherencia política queda bajo escrutinio permanente.
El énfasis en una supuesta “ceguera ante lo evidente” y en la reiteración de desastres refuerza una narrativa que busca instalar la idea de incumplimiento estructural.
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En ese proceso, la crítica ambiental adquiere un carácter de presión política que interpela directamente a la conducción del Ejecutivo.
En este escenario, el CEMDA redefine el debate público, eleva el nivel de confrontación y obliga a evaluar la política energética también por su congruencia con las premisas que sostienen al actual gobierno.

