Los ataques que el activismo burgués propina contra nuestro actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard, no cesan, en una entrevista otorgada el 14 de abril de 2026 al medio digital RompevientoTV la activista Leticia Merino —miembro del colectivo #CambiémoslaYa!— acusó que el Plan de Acción Sobre Minerales Estratégicos promovido por el secretario está impregnado de supuestos “intereses corporativos”.

Fuente: X, abril de 2026.
Según la académica, el secretario habría empujado a México a un acuerdo que le daría a las compañías estadounidenses acceso prioritario a los minerales mexicanos, otorgando precios preferenciales y contratos negociados “de antemano”.
Si bien Merino realiza un diagnóstico acertado al referirse al tema de los minerales como una cuestión de “seguridad nacional”, su caracterización del acuerdo es tramposa y lo equipara con los tratados humillantes firmados durante las administraciones neoliberales. Esto no podría estas más lejos de la realidad.
¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?
La verdad es que, lo que se plantea desde el actual gobierno, es una iniciativa que posicione a México como un actor competitivo en un escenario global de cada vez más incertidumbre con respecto al acceso a materias primas.
En ese sentido, lejos de contravenir el espíritu de la Ley Minera actualmente vigente —como afirma Merino— lo que el acuerdo propone es blindar la soberanía mineral mexicana frente a quién (nos guste o no) es nuestra relación comercial más fuerte.
El nuevo acuerdo permitirá a México posicionarse con fuerza en lo que hasta el momento ha sido una relación bilateral convulsa y marcada por la incertidumbre.
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Más allá de esta diferencia entre realidad e infodemia, lo que sale a relucir en estas declaraciones es la narrativa que claramente se intenta impulsar desde espacios como #CambiémoslaYa!.
Un discurso que desprestigia a figuras clave de la Cuarta Transformación como el secretario Ebrard, intentándolo posicionar como un funcionario neoliberal de la vieja escuela, ajeno a los principios progresistas del Movimiento.
Ahora cabe preguntarse: ¿Qué ganan “activistas” como Leticia Merino con estos ataques contra la actual administración?
No vaya a ser que los intereses corporativos de los cuales tanto hablan realmente estén escondidos detrás de sus escritorios y pancartas.




