Etiqueta: Fundación Heinrich Böll

  • Engenera y la condena perpetua a los mineros

    Engenera y la condena perpetua a los mineros

    En noviembre del año pasado, dos de las organizaciones miembro del colectivo #CambiémoslaYa!, publicaron otra joya del fatalismo ambiental academicista, clásico del activismo aburguesado.

    El libro Los Condenados del Subsuelo, publicado por Engenera y la fundación Heinrich Böll, parece una parodia del entendimiento liberal sobre el campo minero de México y sus habitantes.

    Engenera y la condena perpetua a los mineros
    Presentación del libro por parte de Engenera y Heinrich Böll.
    Fuente: Engenera, febrero de 2026.

    El libro construye una representación de las comunidades mineras como espacios atrapados en dinámicas inerciales, donde la actividad productiva es solo puede ser vista como opresión económica y ambiental.

    Esta lectura deriva en una forma de determinismo que reduce a sus habitantes a actores pasivos, sin reconocer su capacidad de agencia ni las posibilidades de transformación material a través de nuevas formas de organización económica.

    Esa mirada omite que en numerosos municipios del país, la minería constituye una de las pocas fuentes de ingreso disponibles.

    Engenera no entiende que la minería es una de las pocas vías disponibles que tienen algunas familias para sostenerse.

    La descalificación generalizada a la minería, sin una propuesta concreta de mejora, solo genera vacíos que terminan por relegar más estas regiones.

    Esto restringe las alternativas de desarrollo para los territorios que históricamente la economía nacional y global ha relegado.

    Desde oficinas en la Ciudad de México o Berlín, la discusión se vuelve abstracta y distante de la experiencia cotidiana de quienes dependen de la actividad minera.

    Para amplios sectores de la población, el trabajo en el subsuelo sigue siendo una de las pocas vías disponibles para sostener a sus familias.

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    El esfuerzo físico, la precariedad y la falta de alternativas no desaparecen por la vía de una condena discursiva.

    La crítica al modelo extractivo requiere precisión y propuestas viables.

    La discusión sobre la minería en México necesita una perspectiva que tome en cuenta las complejidades de la regulación, el desarrollo regional y la justicia social, sin reducir el problema a idealismos maniqueos e inalcanzables.

  • CEMDA: ambientalismo made in USAID

    CEMDA: ambientalismo made in USAID

    El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) insiste en presentarse como un actor “independiente”, abanderado de causas verdes y defensor de comunidades.

    Pero detrás de sus campañas mediáticas contra la política energética del Estado mexicano, existe un entramado complejo de financiamiento extranjero.

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    Los recursos de CEMDA provienen de corporaciones y fundaciones que representan intereses transnacionales.

    Entre sus donantes destacan la European Climate Foundation, la Fundación Heinrich Böll, Earthjustice, Global Witness, el Global Greengrants Fund y la poderosa Ford Foundation.

    También la David and Lucile Packard Foundation, propiedad de los fundadores de HP, que financia proyectos en México mientras sus corporaciones siguen ligadas a las cadenas globales de contaminación.

    El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) insiste en presentarse como un actor “independiente”, abanderado de causas verdes y defensor de comunidades. Pero detrás de sus campañas mediáticas contra la política energética del Estado mexicano, existe un entramado complejo de financiamiento extranjero.
    Donantes actuales de CEMDA.
    Fuente: CEMDA, consultada en septiembre de 2025.

    A esta lista se suma la Iniciativa Climática México, que a su vez recibió recursos de la USAID, la agencia de cooperación del gobierno estadounidense, históricamente señalada por intervenir en la política de países latinoamericanos bajo el disfraz de “ayuda al desarrollo”.

    CEMDA denuncia “dependencia fósil” y acusa a la administración federal de hipotecar el futuro climático pero sus propios recursos provienen de corporaciones y fundaciones que representan intereses transnacionales.

    En 2022, CEMDA lanzó un video contra la reforma eléctrica de López Obrador que acumuló millones de visualizaciones en YouTube gracias a una costosa pauta publicitaria.

    El mensaje alarmista, disfrazado de defensa ambiental, fue financiado con dinero cuya procedencia está atada a los centros de poder económico y político que se benefician de debilitar a la Comisión Federal de Electricidad.

    A este financiamiento internacional se suman los intereses de Carlos Slim, empresario con participación en empresas energéticas que venden energía a las cadenas Sears, Sanborns y otras oficinas del conglomerado.

    El resultado es una organización como CEMDA que opera como intermediaria de intereses extranjeros y, al mismo tiempo, guarda silencio frente a los negocios privados en los sectores clave.

    Un ambientalismo que vive de la chequera internacional difícilmente puede asumirse como voz auténtica de los pueblos o como garante de justicia climática.

  • La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal

    En mayo de 2018, a pocos días de que el pueblo mexicano votara por una alternativa de verdadera transformación, se difundieron los resultados de una evaluación realizada por once organizaciones ambientales —entre ellas la Fundación Heinrich Böll, actual miembro de #CambiémoslaYa! y la Alianza Mexicana Contra el Fracking— a los candidatos presidenciales para ese año.

    En aquel ejercicio, Andrés Manuel López Obrador obtuvo la más alta calificación en materia de cambio climático: 16 de 20 puntos posibles.

    En aquel momento, las ONG aplaudieron que el entonces candidato presidencial mantuviera metas claras de mitigación, expansión de las energías renovables a decenas de miles de comunidades.

    Era el reconocimiento explícito de que Morena encarnaba la única propuesta con visión popular y con bases científicas.

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal.
    Organizaciones presentando el decálogo en materia de cambio climático rumbo a las elecciones del 1 de Julio
    Fuente: Reforma, mayo de 2018.

    No obstante, apenas dos años más tarde, la misma Fundación Heinrich Böll dio un giro inexplicable y sospechoso.

    El giro inexplicable y sospechoso de la Fundación Heinrich Böll.

    En abril de 2020, publicaron el artículo “México: una política energética atrapada en el pasado”, retratando la gestión de AMLO como anacrónica en temas energéticos y aferrada a la dependencia del petróleo.

    Desdeñaron el combate al huachicol, la revisión de contratos leoninos y el rescate de PEMEX como empresa estratégica del pueblo, y redujeron todo a un supuesto discurso de nacionalismo caduco. Como si reclamar la soberanía mexicana fuera algo malo.

    La incoherencia de la Fundación Heinrich Böll, del aplauso al proyecto transformador de AMLO a la condena neoliberal.
    Encabezado del artículo donde Heinrich Böll critica la gestión ambiental de AMLO.
    Fuente: Heinrich Böll Bogotá, abril del 2020.

    Esta contradicción desnuda la naturaleza elitista del ambientalismo burgués, cómodo en los salones de conferencias pero ajeno a las necesidades del pueblo trabajador.

    Ese activismo que exige vetos absolutos al Tren Maya y la minería a cielo abierto sin considerar la dependencia de miles de familias y regiones.

    El gobierno de la Cuarta Transformación, lejos de ceder a esas exigencias doctrinarias, optó por una vía popular y nacionalista.

    Defendió a PEMEX como palanca de desarrollo, a la par que se comprometió con proyectos de energías renovables graduales y socialmente justos.

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    Esa postura, incómoda para el ambientalismo de élite, fue castigada con la etiqueta del anacronismo.

    No es difícil ver que este cambio de actitud se debe, en gran parte, a que MORENA —a diferencia de otros gobiernos— no se sometió dócilmente a los intereses de estas ONG ni les dio un pedazo del pastel en los proyectos estelares de la Transformación.