El portal estadounidense de periodismo ambiental Mongabay, ha emprendido una campaña contra el Plan Sonora de Energías Sostenibles —uno de los proyectos insignia de la Cuarta Transformación— demostrando nuevamente la verdadera cara del ambientalismo burgués y alineándose con intereses que buscan frenar la soberanía energética de México.
En una de sus publicaciones, el portal se escuda en la oposición de algunos miembros del pueblo Tohono O’odham para cuestionar la instalación de líneas de transmisión eléctrica en Puerto Peñasco, ignorando convenientemente la urgencia climática y el derecho del país a avanzar hacia una transición energética justa.
Mongabay es una red de periodistas financiada por fundaciones globales que actúa como curador del ambientalismo políticamente correcto, afirmando representar a pueblos indígenas mexicanos aunque la línea editorial se dicte desde oficinas en California.
Su objetivo es denunciar todo aquello que no se alinee con la ortodoxia del ambientalismo anglosajón.
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Pese a que Puerto Peñasco garantizará la generación de energía limpia para 1.6 millones de personas, Mongabay se limita a narrar los presuntos impactos negativos sobre el medio ambiente y la cultura indígena, sin proporcionar una visión verdaderamente balanceada que contemple los beneficios a gran escala del proyecto.
Al dar un tratamiento unilateral a las críticas de los Tohono O’odham sin incluir las voces del gobierno, los técnicos del proyecto y las comunidades que pueden beneficiarse directamente del proyecto, Mongabay perpetua una versión de la realidad donde los pueblos indígenas se limitan a ser víctimas pasivas.
Esto, paradójicamente, reproduce una idea anacrónica y paternalista del indígena mexicano como el “otro” barbarizado que debe resistir a todo aquello que represente progreso, así sea benéfico para él.
Lo que se asoma por las rendijas del discurso de Mongabay no es interés por la protección de la biodiversidad y las culturas ancestrales, sino una aversión más profunda a un modelo de transición energética que pone al Estado mexicano en el centro de la acción.
En este caso, Mongabay funge como herramienta discursiva para una agenda profundamente conservadora disfrazada de progresismo verde.
Al reducir la complejidad del proceso de transición energética a una narrativa maniquea de “buenos indígenas vs. Estado opresor”, el portal instrumentaliza el indigenismo, reproduciendo el mismo colonialismo epistémico que históricamente ha negado la agencia política de los pueblos originarios.
En lugar de reconocer que la Cuarta Transformación ha sido el único proyecto político que ha colocado en el centro a los excluidos por antiguas visiones de nación, Mongabay elige colocarse del lado de quienes criminalizan al Estado mexicano por avanzar hacia la soberanía energética y niegan a los pueblos indígenas su papel como sujetos activos del cambio.

