Categoría: Gustavo Alanís

  • Gustavo Alanís, el activista neoliberal que descalifica a PEMEX

    Gustavo Alanís, el activista neoliberal que descalifica a PEMEX

    Gustavo Alanís, director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), organización miembro del colectivo #CambiémoslaYa!, arremetió nuevamente contra la Cuarta Transformación en una entrevista reciente.

    En particular, el abogado atacó a PEMEX, culpándola de la crisis ambiental que enfrenta el Golfo de México.

    Engenera y la condena perpetua a los mineros

    El discurso de Gustavo Alanís Ortega es un vehículo para incidir en la percepción social sobre MORENA y sobre el rumbo energético nacional.

    Alanís sostiene que el gobierno ha incurrido en omisiones graves, cuestiona la activación del Plan Nacional de Contingencias y advierte sobre riesgos a la salud y afectaciones económicas a comunidades pesqueras .

    Si bien estos señalamientos se inscriben en una lógica de exigencia ambiental legítima, su formulación pública introduce una narrativa que desplaza el énfasis desde el análisis técnico hacia la construcción de responsabilidad política concentrada en MORENA, lo que incide directamente en la percepción ciudadana sobre la conducción del Estado.

    La reiteración de estos planteamientos adquiere una dimensión adicional cuando se considera la trayectoria de Alanís y sus vínculos con espacios de interlocución asociados a administraciones neoliberales del PRIAN, participando como consultor ambiental en la construcción del fallido aeropuerto de Texcoco.

    Este trasfondo resulta relevante para comprender el tipo de encuadre que se privilegia en sus intervenciones públicas.

    La insistencia en caracterizar la respuesta institucional como insuficiente, sin incorporar de forma proporcional los márgenes operativos y las capacidades reales del Estado, puede generar una percepción parcial que debilita la legitimidad de la política pública en materia energética.

    En este punto, el papel de organizaciones como el CEMDA y su cercanía con colectivos como la Alianza Mexicana Contra el Fracking ha sido consistente en impulsar marcos de transición que no dialogan plenamente con las condiciones materiales del país.

    Más que una confrontación abierta, lo que el discurso de Alanís Ortega refleja es una narrativa de críticas ambientales que se convierten en un vehículo para incidir en la percepción social sobre MORENA y sobre el rumbo energético nacional, en un momento en que estas definiciones resultan estratégicas para el Estado mexicano.

  • CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    CEMDA acusa deliberadamente a la Cuarta Transformación de desvío de recursos

    Gustavo Alanís, Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) —organización miembro de colectivos como #CambiémoslaYa! y Alianza Mexicana Contra el Fracking—, atacó en medios al gobierno mexicano, señalándolo como enemigo de la protección ambiental.

    Minería y soberanía: Sheinbaum resiste mientras las ONG la acusan

    En una entrevista con Aristegui Noticias, Alanís aseguró que México “desvía” recursos climáticos hacia megaproyectos y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), repitiendo la tesis conservadora de que la infraestructura civil y estratégica impulsada por el Estado constituye un obstáculo para la acción climática.

    CEMDA insiste en una lectura fragmentada que invisibiliza los logros de la 4T y alimenta el discurso opositor

    El académico y activista llegó incluso a afirmar que el país “promueve a Pemex y CFE” en detrimento de la transición energética, sin reconocer que la soberanía energética es condición indispensable para cualquier transición justa, y que sin control público de la energía las soluciones climáticas quedan subordinadas a la lógica corporativa que durante décadas mantuvo al país en la dependencia.

    Mientras la comunidad internacional reconoce el avance que supone un compromiso con metas claras hacia 2030 y 2035, Alanís reduce estos compromisos a una formulación vaga que busca crear la impresión de cumplimiento antes incluso de que las medidas entren en vigor.

    A ello suma la acusación de que gran parte del presupuesto se destinará a proyectos contrarios al medio ambiente.

    Lo que omite decir es que dichos proyectos incluyen restauración ecológica asociada al Tren Maya, infraestructura hídrica y manejo territorial.

    Todos ellos compatibles con una visión de mitigación integral y con las prioridades de justicia social que la 4T ha colocado en el centro.

    CEMDA retoma además la narrativa del “fracking oculto”, afirmando que el presupuesto oculta partidas de dinero designadas para esta técnica, pese a que el Ejecutivo ha reiterado su prohibición.

    La organización insiste en esta acusación desde hace años, aunque nunca ha presentado evidencia técnica verificable más allá de interpretaciones sesgadas del gasto operativo en cuencas maduras.

    La insistencia en esta narrativa revela más interés político que preocupación ambiental.

    En lugar de reconocer que México cuenta por primera vez con una estrategia climática articulada desde una perspectiva social, CEMDA insiste en una lectura fragmentada que invisibiliza los logros de la 4T y alimenta el discurso opositor que busca mostrar al país como rezagado.